El falsificador de recetas de morfina está identificado
La Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas, a través de la Brigada de Narcóticos, tiene identificado al hombre que retiraba desde el Hospital Pasteur, Mepiridina –medicamento derivado de la morfina– a través de la falsificación de la firma de varios médicos.
El autor del ilícito, de aproximadamente 30 años de edad, que padece una fuerte adicción a distintas sustancias, no pertenecía al nosocomio, aunque estaba vinculado a él de manera indirecta.
Cometió varios errores que condujeron a la aclaración del caso, por parte de los investigadores. En primer lugar, no sólo adulteraba las firmas de los médicos utilizando la misma caligrafía para todos, sino que transcribía en las recetas, de manera equivocada, el número correspondiente a la caja profesional de los profesionales.
Aunque incurrió en otro craso error –tal vez el determinante para el esclarecimiento del caso– que LA REPUBLICA se comprometió a reservar para no entorpecer las investigaciones, que continúan desarrollándose sin su detención.
A las 19 horas de ayer, en la Dirección Nacional de Policía Técnica se realizó el peritaje caligráfico de por lo menos cuatro médicos a quienes el hombre pretendió imitar su rúbrica. Uno de los profesionales afectados relató a LA REPUBLICA que «supuestamente el día que había recetado Meperidina para esta persona, me encontraba de viaje».
¿Qué es?
La morfina es el principal alcaloide del opio. Su contenido puede variar entre el 8% y el 18%, según la región donde se cultive la planta. Potente supresor del dolor, produce efectos somníferos y puede utilizarse para tratamientos oncológicos.
La morfina tiene la apariencia de un polvo cristalino, blanco, suave al tacto, ligeramente ácido con sabor amargo. La sustancia resultante de un proceso químico, es un analgésico de tres a cinco veces más potente en sus efectos que el mismo opio. La sustancia suele ser administrada mediante una jeringa o por vía oral.
La morfina crea gran dependencia psíquica y física, generando síntomas de naúseas, euforia, pupilas contraídas.
En cuanto al síndrome de abstinencia, se manifiesta desasosiego, sudoración, dilatación pupilar, dolores, contracciones musculares, vómitos, diarreas, insomnio, elevación de la presión arterial y pérdida de peso.
El hecho registrado en el Hospital Pasteur desnudó, una vez más, el desorden imperante en los servicios de Salud Pública. «En el sector estatal no se lleva un registro de los recetarios, no se individualizan los números de las recetas que manejará cada médico y todos usan las libretas de todos indiscriminadamente», dijo uno de los médicos a quien se falsificó la firma.
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