Detalles de una tragedia cargada de lujo, pasión y traiciones

La brasileña no se suicidó: cayó del balcón cuando intentaba huir del marido

Maldonado

MADP, brasileña, casada de 37 años, cayó desde una altura de 51 metros mientras trataba de pasar de un balcón a otro para no ser descubierta en la habitación de otro hombre. La mujer, en compañía de su marido, la hija de ambos, de 8 años, y una niñera habían llegado a Punta del Este el viernes a la mañana provenientes de Porto Alegre.

El hombre es un poderoso banquero y empresario de origen árabe con fuertes intereses en Río Grande del Sur, y junto a su esposa era un asiduo concurrente al Conrad, adonde venían a jugar en el casino. La familia se alojó en la suite 1104. En el mismo avión viajaba un acaudalado neurocirujano, de aproximadamente 45 años, también portoalegrense, de origen sirio, que tomó las habitaciones 1704 y 1705, porque el sábado llegaría su familia.

El profesional participaba en un Congreso de Cirugía que se desarrollaba en el hotel cinco estrellas peninsular, del que también era cliente habitual. Según sus declaraciones en sede judicial, FMP vio durante el viaje algunos gestos entre su esposa y el médico que llamaron su atención. Una vez instalados en el hotel, el hombre bajó al casino y a mediodía le avisó a la mujer que permanecería allí porque iba perdiendo 100 mil dólares y no se movería hasta recuperar. «Vos hacé lo que quieras», fue lo último que se le escuchó decir.

El drama

Entonces, ella bajó a la piscina junto a su hija y a la niñera. Allí se encontró con el neurocirujano, con quien entabló conversación y en determinado momento aceptó subir a su habitación. Poco antes de las 17 y 30 horas, el marido fue alertado y subió rápidamente al piso en cuestión. Al oír la voz del hombre, que estaba fuera de sí, pasando y gritando por el pasillo, el médico salió envuelto en una bata simulando estar aquejado de un fuerte dolor en el pecho y le solicitó que lo acompañara para ver a un médico.

Pero el hombre no aceptó y, después de un intercambio de palabras, bajó a buscar a una mucama para que le abriera la puerta de la suite. Previamente ingresó a todas las que encontró abiertas. La funcionaria del establecimiento, que cumplía tareas unos pisos más abajo, creyendo que el cliente había extraviado la tarjeta magnética con la que se abre la habitación, le franqueó el acceso a la misma con una tarjeta maestra.

Allí vio a su mujer, ya en el balcón, tratando de pasar por fuera al balcón vecino, rodeando una columna de unos 40 centímetros de ancho. Pero por desgracia resbaló y cayó.

Reconstrucción

El cuerpo cayó casi sentado sobre el obrador de un spa que se encuentra en construcción en el entrepiso, exactamente arriba del acceso principal del hotel. La cabeza y el tórax no presentaban grandes lesiones, más allá de algunos rasguños, seguramente recibidos durante la caída al golpear contra el muro exterior. Eran las 17 y 30 horas del viernes.

El establecimiento estaba repleto de clientes porque en ese momento se desarrollaba el congreso médico; había una importante cantidad de jugadores invitados y, además, esa misma noche actuaba José Luis Rodríguez, «El Puma».

A pesar de los esfuerzos del personal ejecutivo del hotel para que se retirara el cadáver, tanto la Policía como la Justicia lo impidieron, ya que había aspectos poco claros y eran necesarias varias actuaciones. Finalmente, el cuerpo de la bonita e infortunada mujer fue enviado a la morgue sobre las 21 horas.

Tanto el marido como el médico pasaron en calidad de detenidos a la Seccional 10ª, hasta que se dilucidara su participación en los trágicos hechos. El sábado en horas de la tarde se realizó la reconstrucción y los dos hombres fueron interrogados en la sede judicial a cargo del juez Daniel Tapié.

A última hora del domingo el magistrado decretó el procesamiento de FMP por «un delito reiterado de violación de domicilio». Vale consignar que el fiscal Gustavo Zubía apuntó su investigación hacia la posibilidad de un homicidio, circunstancia finalmente desestimada ante las pruebas encontradas tanto por la Policía Técnica y la Dirección de Investigaciones de Maldonado. A la ausencia de lesiones contusivas previas a la muerte en el cuerpo de la mujer, indicativas de que no hubo violencia física por parte de su marido, se probó que las únicas huellas encontradas en el balcón pertenecían a la víctima.

La mujer cayó vestida con una solera de seda azul y tenía enganchada la cartera en el brazo izquierdo, lo que, a juicio de los investigadores, demostraría que «intentó salir con todas sus pertenencias para no dejar evidencias».

Lujo, pasión y tragedia

La suite 1704 cuesta 300 dólares diarios, aunque no es de las más lujosas que tiene el Conrad. Desde su balcón se aprecia una espléndida vista de la Playa Mansa y de la Brava hacia La Barra.

Cuando los investigadores ingresaron a ella para determinar en qué circunstancias ocurrió el fatal desenlace, encontraron sobre una mesita, a los pies de la cama revuelta, una botella de champán Dom Pérignon de 100 dólares y dos copas semivacías. En el piso había unas bandejas con caviar y galletas importadas y sobre otra mesa una canasta repleta de frutas tropicales, algunas a medio consumir. Arriba de la mesa de noche había una fajo de billetes, que, según los investigadores, contenía unos cinco mil dólares. En el baño se encontraron tres evidencias de los momentos de pasión vividos. La víctima portaba joyas avaluadas en unos 10 mil dólares. En su cartera se encontraron más alhajas de subido valor, dinero, seis preservativos y pastillas para dormir.

La autopsia reveló que era una mujer cuya altura no superaba el metro con setenta y que, a juzgar por su porte atlético, cuidaba su físico. Seguramente desesperada, intentó una maniobra cuyo riesgo no midió.

A la altura del piso 17 el viento se hace sentir y tal vez la desestabilizó. Pese a todo, el golpe que recibió no logró desfigurar la belleza de su rostro.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje