Para monseñor Rodolfo Wirz, la sociedad uruguaya es "erotizada"

Obispo católico rechaza el topless

El anuncio del ministro de Turismo, Alfonso Varela, de permitir para este verano el topless en todas las playas uruguayas, sin que ello conlleve a una conducta delictiva, motivó la reacción del conductor de la Iglesia Católica en los turísticos departamentos de Maldonado y Rocha. El secretario de Estado había explicado que no está prohibido que las mujeres exhiban sus senos en todos los balnearios costeros y remitió el desnudo exclusivamente a la playa Chihuahua de Punta del Este. La Intendencia Municipal de Maldonado estableció la zona de topless, entre la parada 3 de Playa Brava y José Ignacio y entre la parada 35 de la Mansa y Playa Chihuahua.

Ya el pasado año, quienes practicaron topless en Maldonado despertaron polémica y escándalo en ciertos sectores de la sociedad, y para ello basta recordar el incidente protagonizado por un marinero de Prefectura que intentó taparle los senos a una turista en una playa de Punta del Este.

Monseñor Wirz no coincidió con las expresiones del ministro Varela.

El obispo de Maldonado precisó que de llevarse a cabo públicamente estos actos puede cometerse una infracción ética, como el atentado al pudor, principalmente contra menores y adolescentes. «Esto no puede permitirse», señaló monseñor Wirz.

A su entender, la Iglesia tiene una visión y doctrina que no se discute, llámese respeto, castidad y el ser integral. El obispo afirmó que todo tiene un límite y por lo tanto en la sociedad deberá imperar un comportamiento tal donde se respeten las diversas situaciones.

Indicó que toda nueva decisión deberá incluir un valor ético, el que también deberá estar presente en la forma de «vestirnos como en el desvestirnos, comportamientos estos que pueden depender de diversos factores, como el contexto cultural y psicológico.»

Apeló al sentido de ubicación de las personas a fin de no caer en estas prácticas. Comentó que la exhibición del cuerpo desnudo debe preservarse para la intimidad de la pareja y acotó «que en la playa nos gustaría ver vestidos a nuestras madres, hermanos e hijos».

El prelado explicó que el concepto de exhibicionismo y nudismo varía con cada sociedad, ya que no es lo mismo el comportamiento de los nativos del Amazona, donde prevalece una sicología primitiva, con las culturas erotizadas como la uruguaya, «en que la picardía y la malicia está a flor de piel» y «cunde la ambigüedad entre el bien y el mal.»

Reivindicó el pudor y la vergüenza como una virtud y llamó a no perderla, «porque sino no se sabría dónde está el límite de lo permitido». Apeló a un sentido de sensatez, ubicación y realismo para no cometer algún delito, y señaló que la percepción de natural, con respecto al desnudo, siempre está condicionada y tiene límites.

El obispo, que el próximo 26 de noviembre presidirá la peregrinación al Cerro Pan de Azúcar, dijo sobre el topless, que debe defenderse el bien común y no se puede innovar a costa de los valores sociales.

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