Hay cien asesinatos por año en nuestro país
Por Andrea Charquero
En lo que va de este año, se han cometido 90 crímenes. El año pasado fueron 107. En el año 1998 hubo 111 casos y en 1997 se registraron 114. Según la Policía, en Uruguay los niveles se han mantenido y los bajos índices denotan la poca violencia de los uruguayos.
La División Homicidios fue creada en mayo de 1978, como uno de los seis departamentos de Investigaciones dependiente de la Jefatura de Policía.
Cuenta con un plantel de más de cuarenta funcionarios que se dedican al esclarecimiento de homicidios, lesiones graves y gravísimas, que suponen un importante daño para las víctimas.
Si bien no se proporcionan datos sobre las estrategias, su personal trabaja en distintos equipos –de particular– intentando internalizarse en la trama de un determinado caso para su investigación.
También la división interviene en la aclaración de rapiñas, hurtos y drogas con apoyo de otras dependencias.
Físicamente se ubica en una de las entradas laterales a la puerta principal de la Jefatura. Varias puertas desembocan en el lúgubre corredor que va al despacho principal.
Un ambiente casi despoblado, salvo por unos pocos muebles permite divisar una radio policial apagada, una pistola nueve milímetros sobre una mesa y varias carpetas repletas de papeles. En el centro de la habitación un escritorio y su figura impecable. Corbata y camisa azul. Distante, pero muy observador, se empeña en recalcar su rechazo a la notoriedad y a la exposición pública. «A mi no me gusta el marketing ni la publicidad. Hay aspectos personales que no me interesa que trasciendan», expresa antes de empezar.
Insiste permanentemente en dejar constancia que la nota a LA REPUBLICA es realizada con el aval del jefe de Policía y en ocultar cualquier aspecto de su vida personal.
Cumplió funciones de comisario en distintas seccionales, en el departamento de vigilancia dependiente del área de investigaciones y hace tres años que está a cargo de la División Homicidios.
Procurar cada respuesta del comisario Eduardo Romero fue casi una batalla campal.
–¿Piensa que los medios de comunicación hacen más hincapié en mostrar un hecho de sangre que publicitar su esclarecimiento?
–Creo que los medios por la urgencia de la noticia, incurren en el error de poner a la gente en conocimiento de detalles de un hecho que tal vez no se ajustan a la realidad. Hablan de violación cuando a veces no la hay o dicen que fulano o mengano estaría involucrado, sin tener la certeza. Con ello, lesionan a quien no tiene nada que ver.
La manera de terminar con esa situación es que la gente se acerque a la seccional y a la División Homicidios y averigue en qué instancia están de esclarecimiento los casos que le interesan.
–Después de un crimen la opinión pública siente que la Policía no aclara nada…
–Ese sentimiento puede aplicarse a otros aspectos de la vida. Muchas veces podemos pensar que no nos atienden bien en la mutualista y tal vez no es así. Esto es un proceso. El familiar de la víctima maneja otros tiempos. Los tiempos para la Policía no pueden ser agitados. Nadie es responsable hasta que se determina su responsabilidad.
–¿Existe el crimen perfecto?
–Hay homicidios que son más cerrados que otros. Esto quiere decir que hay homicidios que requieren un proceso evolutivo mucho mayor que otros, para determinar lo que implica como responsable a una persona. Hay otros que dejan muchas más señales.
–¿Hay un método deteminado para resolver un crimen? ¿De qué depende la estrategia y por qué varía?
–La organización permite que no sea Homicidios la que se haga cargo solamente de un caso. Trabajamos en apoyo con otras dependencias para un mismo hecho.
Son investigaciones paralelas, con una comunicación de responsables de las seccionales en busca del objetivo de aclarar el hecho. Siempre hay comunicación sin perjudicar el trabajo de la otra dependencia. Se unen los elementos para brindarle al Juzgado y a la Fiscalía los elementos necesarios.
–Los uruguayos estamos acostumbrados a conocer los detalles de quienes investigan los homicidios en las películas de suspenso, pero poco sabemos con qué tipo de infraestructura trabajan los que aclaran los crímenes en nuestro país. ¿De » Columbo» al Departamento de Homicidios de Uruguay hay mucha distancia?
–Creo que no hay que perder de vista lo que es la Policía científica, que no es –ni más ni menos– que la técnica, que es el aporte científico que se logra en la escena del hecho. Con esos técnicos y ese personal en ese rol, se revelan resultados que, apoyados en nuestra tarea, conforman las pruebas y los elementos para brindarle al Juzgado los datos necesarios.
No se puede comparar el trabajo de los países del primer mundo y otros que no lo son como el nuestro. Habría que hacer una comparación nacional de todas las actividades y las gestiones…
–Después de tantos años en la actividad, ¿en qué medida todavía se sensibiliza con los casos que le tocan resolver?
–Tomada la noticia, se asume el trabajo en cada caso con el fin y el objetivo de saber quién es el responsable del hecho. Recuerdo un caso muy movilizador. Fue en el Cerro. Toda una familia falleció producto del asesinato de un padre que mata a todos sus hijos y a su mujer y luego se suicida. La escena del hecho fue muy impactante, porque estaban todos muertos en la cama…
–¿Cuántos homicidios se resuelven anualmente?
–Se puede decir que se han repetido los porcentajes. En esta última época hay un diez o quince por ciento de casos que se postergan, lo que no quiere decir que se dejen de investigar. Muchas veces logramos esclarecer en el año 2000 un caso ocurrido tres años atrás. Esa media fluctúa y es variable.
–¿Cuándo se decide archivar el caso?
–Hay momentos en que se agota la información que se maneja y los trabajos que se hicieron en procura de demostrar los resultados, pero no se archivan ni se olvidan.
Hubo un caso en 1997 en que se logró procesar al autor del hecho precisamente este año. Eso fue producto de la memoria de los que trabajaron. Esa carpeta estaba colocada a la espera de la información adecuada, que indicara cómo podíamos localizar a la persona responsable.
–¿Qué características debe tener un policía para integrar la División Homicidios?
–Fundamentalmente hay que se observador, sereno y paciente. Además, hay que saber esperar y mantener la reserva de la información.
Por eso, los tiempos nuestros son más controlados que lo de los familiares de las víctimas que esperan que el caso se aclare lo antes posible.
–¿Según su experiencia, existe algún denominador común en todos los casos que le han tocado? ¿Qué cree que lleva a alguien a cometer un crimen?
–Creo que esa es la gran pregunta. Pienso que hay otros técnicos que tal vez lo puedan decir mejor que yo. El comportamiento humano y social lo deben saber leer otros mejor que yo.
Las conductas humanas son insospechadas, no veo puntos de contacto en los casos que he visto.
–¿Es atípico un homicida que no tenga ningún antecedente?
–Hay de todo. Se puede observar gente que incurre en estos delitos por primera vez sin tener antecedentes. Muchas veces sucede en los crímenes pasionales. Puede ser común que no se vean delitos conexos al homicidio cuando son los crímenes pasionales y que por determinada actitud se llegue al crimen de otra persona.
¿Cree que socialmente son menos estigmatizantes los crímenes pasionales?
–Creo que cada caso mueve sentimientos distintos en la gente. El
crimen de la niña del barrio Maracaná mueve otros mecanismos en la gente que un homicidio de personas mayores que vienen a veces de conflicto en conflicto y terminan en una conducta violenta de alguna de las dos partes.
–¿Existe algún patrón sociocultural que se relacione con mayor número de homicidios? ¿Los crímenes son recurrentes en las zonas marginales?
–No, no hay una determinada clase social donde se manifiesten mayores índices de homicidios, pero sí se pueden identificar con algunas jurisdicciones en que se registra mayor número de crímenes.
–En todos los registros de criminalidad que lleva la División a la fecha, ¿en qué porcentaje son hechos cometidos por hombres y cuántos por mujeres?
–No lo sé con exactitud. No recuerdo ninguna mujer como autora de un homicidio. Sí podemos hablar de coautorías o responsabilidades indirectas sobre ese hecho.
Se evidencia siempre las autorías de hombres.
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