"El gobierno no puede cambiar las tradiciones pluriseculares"
El decreto de gobierno de trasladar el Día de los Difuntos para el próximo lunes, para que la gente tenga un «feriado largo», no fue obstáculo para que miles de personas se movilizaran hacia las principales necrópolis del país para recordar a sus difuntos.
La Iglesia Católica, por ejemplo, fue de las voces que se alzaron en contra de esa traslación de una fecha tan sentida y particular. Por eso ayer en el Cementerio del Norte, en la capilla del Círculo Católico, monseñor Cotugno y otras jerarquías de la Iglesia oficiaron una misa ante una gran concurrencia de fieles.
Al culminar la misa, Cotugno señaló a LA REPUBLICA que era un día muy especial, no sólo para la Iglesia Católica sino para todos, porque «la muerte no tiene credos, ideología ni límites y ella nos espera a todos por igual. Por eso hoy (por ayer) estamos en esta ‘ciudad de los muertos’, aunque nosotros creemos que viven, siguiendo a Jesucristo quien expresó ‘yo soy la resurrección y la vida'».
«Las autoridades saben cuál es el sentir del pueblo»
Consultado específicamente sobre la traslación de esta fecha para el próximo lunes, Cotugno sostuvo que no quería meterse en «asuntos de carácter social que dependían de las autoridades».
Agregó que las propias autoridades gubernamentales «saben cuál es el sentir del pueblo» y ello queda demostrado en esta manifestación masiva de la gente concurriendo a los cementerios en un día arraigado en las tradiciones de siempre, para encontrase con esta memoria».
El religioso dijo que la gente reza por ello, comparte el dolor de la muerte y además «queda claro que las tradiciones pluriseculares difícilmente se pueden cambiar a través de un decreto».
«De todos modos, uno respeta las decisiones que se toman –se podrán compartir o no– pero nadie nos prohíbe que podamos visitar las tumbas de nuestros seres queridos, rezar por ellos y quien puede lo hace hoy y quizás también lo haga el lunes».
Para el religioso los gobernantes «deberían tener una mirada en el sentir del pueblo», porque ellos siempre están al servicio de la vida y de la cultura.
«No afectar la fe en el valor de la resurrección»
Reiteró, asimismo, que más allá de «ponerse en una actitud polémica» prefería «valorizar la oportunidad que tenemos hoy, 2 de noviembre, de encontrarnos con la memoria de nuestros seres queridos, de rezar por ellos para que el Señor los tenga en su gloria.»
Cotugno abogó por el hecho de que al cambiar de fecha «no afecte la fe en el valor de la resurrección», indicando que precisamente «lo importante es celebrar rezando por nuestros seres queridos».
Dijo que si pedagógicamente o sociológicamente es bueno cambiar una fecha tradicional «se podrá discutir», pero diría que vale la pena apuntar a lo que esto quiere decir, ya sea un 2, 6, 7 de noviembre o lo que fuere.
Pero tener un día en el año «como referente de nuestra atención», a quienes nos han precedido en la eternidad pasando por la muerte «es muy positivo» recalcó.
Finalmente, afirmó que desde la muerte «miramos» a la vida que nos queda, tratando de imitar los buenos ejemplos de quienes nos han precedido y en este caso, de ser entre todos, «portadores de fe, de esperanza y de paz para todos, que no se ha perdido porque está amasada en la vida».
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