"Cristianismo y Liberación"
Copartícipe en la elaboración de las Conclusiones de la XVI Semana Social presentadas en agosto de 1999 por la Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Uruguaya, cuyo documento fue debatido y cuestionado por la clase política, el sociólogo Pablo Guerra lanzó conjuntamente con otros miembros de la Iglesia Católica, la publicación «Cristianismo y Liberación». Este aporte pretende difundir el pensamiento social de la Iglesia, creándose, además, una fundación que comenzará a funcionar a partir del año próximo.
En la primera publicación correspondiente al mes de octubre, el sociólogo Guerra brindó una lectura socioeconómica del Jubileo que, a su entender, transmite posturas de ética social a través de la solidaridad con el extranjero, el pobre, las viudas, los huérfanos y los marginados.
Utilizando una frase del Antiguo Testamento, Guerra cuestionó la conducta de los más poderosos: «¿No deberían los pastores dar de comer al rebaño? Pero ustedes se han tomado la leche, se han vestido con la lana, se comieron las ovejas más gordas, y no se preocuparon por el rebaño».
El religioso propuso realizarle la misma pregunta al 10% más rico de nuestros países, que consumen el 50% de las riquezas. «Nuestras sociedades de fin de siglo presentan a los poderosos como aquellos pastores que no dejan comer al rebaño y, por ello, podrían recibir una advertencia», sentenció. Estableció que el mecanismo del Jubileo refiere a la redistribución y anula la posibilidad de acumular en base a la «descapitalización» del prójimo.
Por su parte, Angel Rocha, integrante de Cáritat Uruguay planteó en «Cristianismo y Liberación», la construcción de alianzas a nivel social a fin de encarar problemáticas de interés común. «Como hombres y mujeres, cristianos, insertos en la sociedad, queremos asumir nuestro compromiso de canalizar esa potencialidad de participación», afirmó.
Se refirió a las experiencias de alianzas en torno a demandas muy concretas que afectaban a todo un pueblo, con diversos resultados: «Bella Unión con la mantención de la protección al azúcar, Constitución para mantener abierto El Espinillar, Juan Lacaze, buscando salidas al cierre de la textil Campomar, Empalme Olmos buscando la apertura de la cerámica Olmos, Paysandú con «Paysandú entre todos», vecinos de una zona rural de Canelones por la no instalación de una usina procesadora de residuos hospitalarios y Ciudad de la Costa, por el arreglo de calles y accidentes de tránsito en Giannattasio».
Por su parte, el párroco de la Gruta de Lourdes, Rodolfo Bonci, consideró que la inversión en Educación debe alcanzar el 6% del PBI, para no ser «ignorantes y eternos dependientes, mantenidos por el Instituto Nacional de Alimentación». Catalogó de «robo», los sueldos públicos superiores a $ 100.000.
El sacerdote Rodolfo Bonci, auguró una señal importante de crecimiento de la fe uruguaya a partir de la celebración del Congreso Eucarístico Nacional. «La eucaristía es signo de vida y quienes participen de este evento caminarán renovando sus sueños y posibilidades», dijo el religioso.
Prevé la llegada de una nueva etapa de revancha, que puede superar los momentos de crisis y desocupación creciente. Espera que, al momento de aprobarse el Presupuesto, se invierta un 6% del producto bruto interno en educación, lo que permitiría mejorar creatividad y otorgar herramientas para la superación humana.
A pesar que monseñor Cotugno hizo un llamado a la Iglesia para construir un liceo en la zona de la Gruta de Lourdes, su párroco aclaró que igualmente es necesario la instación de un centro secundario público en esta zona.
Bonci enfatizó que además de la formación, deben crearse fuentes laborales y fomentar las tareas agrícolas, para que los jóvenes no emigren al exterior. Consideró primordial invertir en educación, teniendo en cuenta el futuro de la población y lo priorizó a los recursos dedicados a paliar el hambre.
Consultado por los escasos dineros otorgados al Instituto Nacional de Alimentación, el religioso no cree tan oportuno gastar en «pan para hoy y hambre para mañana». A pesar de no estar en contra de los servicios prestados por el INDA, «porque a veces la urgencia prevalece sobre lo importante», dijo que este instituto es asistencialista y que su existencia debería de ser provisoria.
Advirtió que si no se mejoran los sueldos ni se invierte en educación, los uruguayos terminarán siendo ignorantes. Sostuvo que la persona debe sentirse dueño del pan que come y ganar mejores sueldos.
«En vez de realizar tantos recortes –dijo Bonci– sería conveniente reducir los sueldos exagerados mayores a $100.000 porque son un robo y destinarlo a los servicios paternalistas, sin quitar en educación».
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