Villa olimareña se moviliza ante controvertido plan comunal

Dinama decidirá sobre un balneario en zona contaminada

Santa Clara siempre acarició el sueño de un balneario público. Pequeña y hermosa, situada en una zona de grandes latifundios y habitada por unas 2 mil 300 personas, Santa Clara ubica al balneario entre sus aspiraciones prioritarias y así lo ha hecho saber una y mil veces a las autoridades.

En los últimos 30 años, el viejo sueño de Santa Clara navegó esperanzado entre gestiones, proyectos y promesas de todos los colores.

Pero, como suele suceder, entre los dichos y los hechos siempre hubo una gran distancia, un enorme espacio repleto de ilusiones rotas.

La gente de Santa Clara no se merecía eso. Activa y laboriosa, había hecho todo lo que estaba a su alcance para obtener el balneario y tenía el derecho de reclamar un mejor trato, más verdades y no palabras que tarde o temprano se llevaba el viento.

Sin embargo algo empezó a cambiar en marzo de este año, cuando el intendente de Treinta y Tres, Walter Campanella, anunció con bombos y platillos que ahora sí, tras tan larga espera, el sueño se haría realidad:

«Santa Clara tendrá el balneario que espera desde hace tanto tiempo», dijo bien clarito Campanella, tantas veces como pudo, en la villa y en Montevideo, a la gente y a los medios, mientras las elecciones municipales se acercaban.

Pero para construir el balneario Campanella eligió un predio céntrico que durante tres decenios había sido depósito de basura, desechos del matadero y el cementerio locales, aguas servidas, desperdicios hospitalarios y una gigantesca cantidad de otros residuos tóxicos.

Con toda la razón del mundo, mucha gente de Santa Clara opinó que el lugar elegido como asiento del ansiado balneario era peligroso porque podía estar contaminado por el material venenoso que se había acumulado allí durante tanto tiempo.

El entusiasta Campanella respondió que «no había ningún problema de contaminación», que el balneario no implicaría peligro alguno, y siguió adelante con el proyecto, mientras las elecciones municipales ya estaban casi a la vuelta de la esquina.

A medias

El balneario era parte de un proyecto más amplio, presidido por la creación de un gran parque recreativo con zona de camping, área para deportes, rincón infantil, parrilleros, estacionamiento y muchas cosas más.

La zona de baños era en rigor una laguna ubicada casi en el centro del hermoso predio céntrico elegido para asentar ese complejo de esparcimiento.

Finalmente, tras varios meses de trabajo, se procedió a la inauguración oficial del complejo, que desde entonces está siendo utilizado masivamente por la población de Santa Clara. Pero el acto formal de inauguración sólo habilitó una parte del ambicioso emprendimiento:

«Se inauguró el parque pero no el balneario», subrayan en Santa Clara el director del liceo local, Jorge Ortuz, y Alejandro Lamas.

Sucedió que Campanella no terminó las obras proyectadas para la zona de baños que tantas veces prometió. Se fue de la Intendencia sin concluir el balneario, que ahora está a medio hacer.

El peligro

No obstante, esa nueva frustración tal vez salvó de un tremendo peligro a Santa Clara, porque ahora se confirmó que la zona elegida para el balnerio está afectada por un pavoroso índice de contaminación, tal como mucha gente supuso cuando Campanella puso en marcha su proyecto.

En efecto, la laguna inconclusa que iba a ser la zona de baños está repleta de millones de bacterias que pueden causar gravísimas enfermedades, según reveló un reciente informe del Laboratorio de Estudios Paraclínicos (LET) que LA REPUBLICA publicó el pasado 16 de octubre.

Ese mismo día, nuestro diario informó que en la zona cercana a la laguna hay grandes cantidades de basura, ratas y cucarachas. Las notas gráficas que incluían esa información documentaban la existencia de los basurales, no lejos de los cuales se veía el cadáver descompuesto de un caballo, tal como también mostró una de las fotografías publicadas. Esas revelaciones motivaron la reacción del Comité «Por otros rumbos», agrupación local del Encuentro Progresista que las relativizó en una mesurada carta abierta no exenta de saludable buen humor. Según ese grupo, el caballo no había muerto tras beber el agua de la laguna, como dice un chiste local que consignó la nota, murió lejos del lugar pero alguien lo tiró en el parque y allí quedó hasta recibir «equina sepultura». Según los frenteamplistas nucleados en ese comité, la gente que concurre al parque no ha visto en ese sitio cucarachas ni ratas ni «grandes volúmenes de basura acumulada» y existiría una relación entre la comprobada contaminación de la laguna y el hecho de que allí fue «desagotada una barométrica» pocos días antes de que se tomaran las muestras para el análisis del LET.

Pero más allá de caballos, basura y cucarachas –y fotos que no mienten– lo medular del tema está en el agudo y creciente envenenamiento que afecta a la zona de baños, cuyo altísimo grado de contaminación confirmado por rigurosos estudios no puede atribuirse sólo a una aislada descarga barométrica. Obviamente, la causa real debe buscarse en el efecto acumulado de los residuos tóxicos que durante 30 años se volcaron en ese predio. Pero además, según datos confirmados por muchas personas de Santa Clara, la vertiente que alimenta a la zona de baños procede de la fosa séptica de una escuela.

Contando alumnado, plantel docente y personal de servicio, por lo menos unas 360 personas concurren cada día a esa escuela y sus orines y materias fecales navegan libremente hacia las aguas de la laguna que Campanella quiso convertir en balneario, afirman habitantes de Santa Clara.

Hasta ahora nadie ha usado la laguna, dice Lamas, activo militante batllista de la villa:

«La gente va al parque a churrasquear, a pasear y a tomar mate pero no se mete en el agua, como ustedes que en Montevideo van al parque Rodó pero no se meten en el lago».

Sin riesgos

El tema del balneario ya llegó a la Junta Departamental de Treinta y Tres y al Parlamento nacional. En la Junta olimareña lo planteó Ortuz, edil frenteamplista por Asamblea Uruguay, y en la Cámara de Diputados Gustavo Guarino, quien pertenece al sector encuentrista que encabeza el senador Rodolfo Nin Novoa. Tanto Ortuz como Guarino se hicieron eco de un petitorio que firmaron 500 habitantes de Santa Clara para que la Dirección General de Medio Ambiente (Dinama) se pronuncie sobre la construcción del balneario, tal como por otra parte exige la reglamentación vigente para este tipo de proyectos.

El pronunciamiento de la Dinama será decisivo. Si confirma que la laguna está contaminada, Wilson Elso Goñi, actual intendente de Treinta y Tres, deberá elegir otro lugar para hacer el balneario.

Toda la gente de la villa anhela un balneario pero quiere estar segura de que no correrá riesgos:

«Queremos saber cómo son las cosas. Tenemos derecho de conocer qué podemos esperar y si se puede hacer un balneario en ese parque. Ustedes publicaron un informe que realmente es alarmante y ahora la Dinama tiene la última palabra no sólo sobre la laguna sino sobre todo el predio, que fue durante mucho tiempo un gran basurero donde iba a parar cualquier cosa», dijeron en la víspera a LA REPUBLICA habitantes de Santa Clara en entrevistas telefónicas.

Sonia Herrera, edila suplente por la lista 90 del Frente Amplio, resume la opinión general:

«Lo que está en juego es la salud de la población. Eso es lo más importante. Aquí no hay ninguna persona ni sector político que se oponga a la construcción de un balneario, pero todo proyecto en ese sentido debe estar respaldado por estudios técnicos
que aseguren que, se haga donde se haga, no implique riesgos de ningún tipo para la gente».

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