El LATU enfrenta demanda civil por 357.000 dólares
Daniel Escardó es un artista plástico uruguayo de reconocida trayectoria, que realizó una serie de 18 obras de gran tamaño elaboradas en aluminio para la muestra Espacio-Ciencia que se desarrolla anualmente en las instalaciones del LATU.
Según se acordó oportunamente, el plástico aportó la obra, la empresa Alcan aportó el aluminio para su construcción y el Laboratorio Tecnológico del Uruguay se hizo cargo de la financiación de la muestra.
Tras finalizar dicha exposición, las obras de Escardó fueron botadas fuera del recinto que ocupa Espacio Ciencia y expuestas a la intemperie, sin ningún tipo de cuidado, pese a que el artista damnificado reclamó al LATU que el material fuera conservado en un sitio cerrado.
La demanda se centra sobre dos puntos: en primer lugar, si las obras fueron dadas al LATU por el tiempo de la exposición y luego debían ser devueltas –como lo entiende el artista– o si fueron compradas o adquiridas por la institución organizadora de la muestra y son de su propiedad, como afirman sus autoridades.
Derecho de autor
En segundo término, la querella se define en torno a los derechos del autor sobre su obra. En este último caso, las opiniones se dividen, ya que a nivel internacional (recordemos que el Derecho de Autor es considerado uno de los derechos humanos) y como señala la defensa de Escardó, las obras de arte no se pueden modificar o destruir. Sin embargo, los asesores legales del LATU reivindican su propiedad sobre la obra, reclamando, por ende, su potestad para disponer de ella e incluso hasta destruirla. Incluso, en otros testimonios, se expresa que las obras no fueron destruidas sino modificadas.
En este punto, el sustancial de la demanda debido a que atañe a uno de los derechos humanos aprobado por Uruguay en acuerdos internacionales, es significativo el informe del perito del Poder Judicial, que certificó modificaciones de las obras luego de que estuvieran entre dos y tres meses a la intemperie.
Consultas legales
Ante esta controversia, ambas partes realizaron diversas consultas con diferentes profesionales especializados en el tema.
El abogado consultado por la parte demandante fue Eduardo De Freitas, quien como técnico opinó que el adquirente de un cuadro o una escultura no adquiere los derechos patrimoniales ni morales, como ser destruirlos, modificarlos o cambiarles el nombre, pudiendo sí ofrecerlos o venderlos.
Por su parte, el abogado del LATU fue el ex ministro del Interior y candidato a la presidencia de la República, Juan Andrés Ramírez, que discrepa con la posición de De Freitas, alegando que el dueño de una obra de arte está autorizado a destruirla.
En una de las audiencias judiciales ya realizadas declaró el director del LATU, Ruperto Long, quien afirmó no haber participado en las conversaciones para la contratación de Escardó. Sin embargo, precisó que las autoridades del LATU consideraron que compraron el trabajo, pues pagaron por ello.
Long añadió que finalizada la muestra Espacio-Ciencia «las obras quedaron en el patio del LATU por la urgencia en la instalación de «La exposición de los 100 años» de la feria de la Cámara de Industrias del Uruguay. Con motivo de esa urgencia y el volumen de los elementos que debían ser instalados, algunos de ellos quedaron en el patio adyacente a la bodega de depósito, como las obras de Escardó». No obstante, no recordó que otros elementos de Espacio Ciencia hayan quedado en el lugar.
Long vio las obras en cuestión con motivo de este juicio, declarando que posteriormente las ha visto colgadas en el depósito «en un estado razonable, que permitiría su exposición en el futuro con escasos reajustes». El director del LATU señaló que cuando supo de la preocupación de Escardó por el estado de sus obras a la intemperie, no ordenó reacondicionarlas sino tratarlas con el debido cuidado como a todas las demás.
Otra de las autoridades que declaró por el LATU es el director del Espacio-Ciencia, Domingo Bellagamba, con quien Escardó negoció las características de su aporte a la muestra y al que como encargado de la mencionada muestra considera el principal responsable del daño a sus obras.
En su declaración, Bellagamba expresó que cuando se desarmó la exposición todo aquello que se consideró con posibilidades de reutilización se depositó en el área correspondiente del LATU y como las piezas de Escardó tenían un volumen muy grande y la bodega del organismo estaba completa, permanecieron al aire libre hasta que se obtuvo el espacio necesario y se acondicionaron en la bodega.
En otro pasaje de su testimonio, Bellagamba dijo que las obras fueron colgadas a pedido de Escardó a dos metros de altura, para completar la idea general de la exposición, de tipo interactiva, por lo que pudo haber ocurrido alguna transformación de las obras con motivo de la interacción con los 100 mil visitantes que recibió la exposición. Contradeciendo estas declaraciones, otros testigos afirmaron que las obras estaban a una altura muy superior a los dos metros, lo que hacía imposible que los visitantes pudieran manipularlas y menos aún modificarlas en su idea creativa original.
Para los días 10 y 30 de noviembre están previstas las dos últimas audiencias de este juicio civil. Posteriormente, se pasará a la instancia de los alegatos, antes de que la Justicia se expida sobre el particular.
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