Vecinos del Cerrito de la Victoria: "Cuando hay tormenta, vivimos en el terror"

Dos gigantescas antenas de radio cayeron sobre viviendas

El joven Carlos Garrido aún no sale de su asombro y repite una y otra vez que fue «una desgracia con suerte», porque si cualquiera de las dos antenas (pertenecientes a Emisora del Plata, Radiollamada y Gardel FM) hubiera caído hacia el lado de la Iglesia del Cerrito o para el lado de la calle Norberto Ortiz, las consecuencias seguramente hubieran sido peores. «Dios quiso que cayeran para el lugar baldío donde menos construcciones existen», señaló nuestro entrevistado.

De todas formas y pese a que no hay que lamentar desgracias personales, algunas construcciones linderas resultaron afectadas por las gigantescas estructuras que se precipitaron a tierra en la inhóspita madrugada de la víspera.

Varios pretiles de fincas, vidrios rotos en ventanas, un altillo con parte del frente derrumbado, fueron algunas de las consecuencias del inesperado derrumbe. Además, un apartamento –que hacía apenas una semana que se encontraba deshabitado– resultó prácticamente aplastado por el impacto de la caída.

«Por suerte –afirmó Garrido– las antenas cayeron de noche cuando menos gente anda en la calle. Si el accidente hubiera ocurrido de día, las eslingas o los tiros de la antena que son de acero y que cayeron por doquier, seguramente si encontraban a alguien en el camino lo hubiesen lastimado. Lo mismo hubiera pasado con los bulones que unen los tramos de la antena, porque varios de ellos al caer la estructura salieron disparados hacia todos lados».

Malestar entre los vecinos

Pese a que en reiteradas oportunidades los vecinos rechazaron la instalación de ambas antenas debido a la proximidad con viviendas habitadas y al potencial peligro que representaba para sus habitantes, una de ellas fue instalada desde hace algún tiempo mientras que la restante venía siendo levantada por una empresa brasileña en el momento del accidente.

La caída de ambas construcciones de hierro ocasionó el corte de energía eléctrica y del servicio telefónico durante varias horas, motivando el razonable nerviosismo entre los vecinos.

Garrido narró a LA REPUBLICA que un «brutal estruendo» sacudió la madrugada del domingo, provocando caos y desconcierto entre los habitantes.

«Cuando los vecinos salieron para ver de qué se trataba, la situación se tornó caótica, porque, en un primer momento, no se sabía si había heridos».

El vecino precisó que la confusión era total, lo que se sumó a la interrupción del suministro de energía eléctrica y el servicio telefónico.

«Todo era difícil en ese momento. Con el paso de las horas supimos que no había heridos, que los destrozos fueron pocos».

Para el denunciante, el accidente se podría haber evitado ya que en varias oportunidades los vecinos recolectaron firmas para que fueran quitadas las antenas de la zona.

El reclamo colectivo jamás fue tomada en cuenta.

«Es inconcebible que una antena de esa altura sea instalada en zona urbana. Además no es la primera vez que se viene abajo una mole de este tipo y tampoco podemos estar viviendo con el terror de que cada día de tormenta, la antena se puede venir abajo», expresó.

Sostuvo que pese a que en su momento se realizaron las denuncias correspondientes «ninguna autoridad ha manejado el tema como para parar la obra o definitivamente sacarlas de ese lugar».

«Esto era previsible. Suponemos que ahora se tomarán las medidas de seguridad que correspondan», señaló.

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