Proyecto autogestionado procura rescatar una comunidad olvidada

Cardoso Grande no está solo

Cardoso Grande, ubicado hacia el suroeste de Tacuarembó, recibirá del grupo multidisciplinario Desarrollo Integral del Valle del Río Negro propuestas y apoyo para un ambicioso programa de autogestión que puede resolver los agudos problemas que ahora enfrenta.

Esos problemas cobraron estado público el pasado febrero, cuando en un informe especial de LA REPUBLICA reveló los dramáticos extremos de las necesidades que agobian a este pequeño pueblo, nacido hacia 1889 junto a una estación ferroviaria.

El informe alcanzó amplia repercusión en el Parlamento y generó varias iniciativas de apoyo a Cardoso Grande, que durante muchos decenios había permanecido sepultado en el olvido mientras, huérfano de respaldos, se extinguía lentamente, sin esperanzas ciertas a la vista.

Ahora, el equipo no gubernamental que viene trabajando en un fermental proyecto para la región central de nuestro país acaba de incluirlo en sus planes puntuales, según se informó oficialmente en la víspera.

Esos planes serán puestos a estudio de la propia población de Cardoso Grande para que decida qué orientación tendrá y cómo se ejecutará esta iniciativa, dijo ayer el ingeniero Nelson Salle, integrante del grupo Desarrollo Integral del Valle del Río Negro.

Pueblo vaciado

Aunque está situada en una zona de riquísimo potencial productivo, Cardoso Grande, localidad de unas de 50 hectáreas, carece de fuentes de empleo y ni siquiera tiene energía eléctrica, tal como nuestro diario reveló ocho meses atrás.

Como consecuencia de esa situación, no ha logrado retener a sus habitantes, que de dos mil 500 pasaron a ser hoy apenas 85 tras un dramático proceso de vaciamiento detonado por la desocupación y el deterioro creciente de su calidad de vida.

Para colmo, Cardoso Grande está virtualmente aislado unos 40 kilómetros al este de la Ruta 5, en una región a la que sólo se llega a través de sinuosos y pésimos caminos pedregosos que ninguna empresa de transporte se anima a enfrentar.

No obstante, este pueblo atesora abundantes posibilidades de producción a partir de las cuales le será posible iniciar un proceso de resurgimiento, en opinión de quienes integran el grupo Desarrollo Integral del Valle del Río Negro.

Según el ingeniero Salle, allí hay óptimas condiciones para un programa de desarrollo sustentable basado en múltiples emprendimentos, entre ellos los agropecuarios, que la propia población de Cardoso Grande puede poner en marcha si cuenta con apoyos y asesoramiento.

Es con ese propósito que una delegación de este grupo viajará a esa comunidad dentro de 15 días:

«Queremos analizar la situación con los habitantes de Cardoso Grande, pues son ellos quienes deben decidir cuáles son los caminos a tomar. De sus propuestas y de las nuestras pueden surgir proyectos realizables, que nosotros estamos dispuestos a respaldar trabajando con la gente de allí, sin la cual nada se puede hacer», dice Salle.

La energía

Inmediatamente después de que LA REPUBLICA reveló los graves problemas que padecía Cardoso Grande por la falta de energía eléctrica, el diputado Guillermo Chifflet cursó un pedido de informes al Ministerio de Industria, y por su intermedio a UTE, acerca de las previsiones oficiales al respecto.

Chifflet envió su pedido de informes el 28 de febrero y recibió respuesta casi cinco meses más tarde, el 21 de julio. La respuesta no resultó alentadora para la población de Cardoso Grande, pues en su breve texto de 30 líneas UTE sólo se comprometió a entregar parte del material necesario para conectar la energía eléctrica si el propio pueblo contrataba a una empresa privada para realizar las obras.

Obviamente, la gente de Cardoso Grande no está en condiciones de financiar un proyecto de esa magnitud, que exige 34 kilómetros de línea de media tensión –28 de trifásica y seis de monofásica–, casi dos de baja tensión y, entre muchas otras cosas, ocho subestaciones.

Eso congeló las esperanzas del pequeño pueblo, a donde nunca ha llegado la energía pese a que en línea recta sólo 30 kilómetros lo separan de la gigantesca represa hidroeléctrica de Rincón del Bonete.

Pero no todo está perdido para Cardoso Grande porque con ayuda de nuevas tecnologías accesibles nada le impide usar energía eólica o la producida por el biogás, sistemas cuya eficacia y espléndido rendimiento están al margen de toda duda.

Esto puede resolver uno de los grandes problemas básicos que abruman a Cardoso Grande, en opinión del grupo que con Salle integran Martín Allende (ingeniero civil), Carmen Améndola (agrónoma), Pedro Armúa (agrimensor), Marta Rodríguez (arquitecta) y Walter Barreto (ingeniero industrial).

La producción

Los planes que este grupo ha diseñado para el valle del Río Negro incluyen emprendimentos orientados a fomentar la actividad agropecuaria, la cría de peces, la pesca , el turismo y muchas otros para los cuales Cardoso Grande reúne excelentes condiciones ecológicas.

Dotado de abundantes tierras fértiles y situado a muy corta distancia del enorme lago que se formó cuando construyeron la represa en Rincón del Bonete, este pueblo posee un gran potencial productivo, resume Salle.

También son accesibles canales de riego, programas habitacionales y hasta pequeñas obras hidráulicas y mejoras sustanciales de la caminería, para todo lo cual se cuenta con estudios serios, como los realizados para importantes zonas de la región por Harza Engeneering, calificado grupo de expertos en esta materia.

«Tierras que pertenecen a UTE se podrían usar en régimen de enfiteusis para poner en funcionamiento proyectos agrícolas importantes, y hay otras zonas también muy buenas en las que ahora no se produce nada y que es posible recuperar para actividades rentables», subraya Salle.

La incorporación de nuevas tecnologías resultará fundamental para este proyecto que Salle y sus colegas del grupo ubican como objetivo puntual de un amplio programa centrado en todo el Valle del Río Negro, cuya realización supone trabajos conjuntos con los gobiernos departamentales, las juntas locales y también instituciones y entidades privadas de la región.

El primer paso se dará en dos semanas, cuando la población de Cardoso Grande reciba a los integrantes del grupo. En ese encuentro se sentarán bases de trabajo para que la propia gente de esta pequeña comunidad se abra puertas hacia el futuro.

La noticia de que el equipo multidisciplinario viajará a Cardoso Grande, ya es un aliciente para la gente que vive allí casi aislada del resto del país:

«Será muy bueno que ellos vengan. Este lugar necesita muchas cosas y si hay gente que nos quiere ayudar será bienvenida. Eso nos da nuevas esperanzas», dijo ayer a LA REPUBLICA en entrevista telefónica Luis Alberto Vigo, copropietario con su esposa Stella Camarán del único almacén del pueblo.

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