Alumnos del IEC explican sus logros y su metodología de trabajo

Crónica de una batalla ganada que fortaleció a los estudiantes

La AIEC finalmente consiguió que el Consejo de Educación Técnico Profesional aceptara especificar los perfiles de egreso para el caso de la Formación Profesional Superior (FPS).

En este sentido, los títulos que se otorgarán luego de finalizados los dos años del curso son de: instalador sanitario, constructor, carpintero y dibujante técnico en la construcción.

Asimismo, las autoridades se comprometen a que el 31 de octubre finalicen los programas de especialización del FPS y que al 15 de noviembre se eleven los programas de las tecnicaturas en el curso de Bachillerato Tecnológico.

El nuevo programa se aplicará en todas las escuelas técnicas del país.

Según explicaron los estudiantes, el gremio permanecerá alerta a que los programas se entreguen y sean firmados.

El origen del conflicto

El año pasado se implementaron dos cursos en la UTU distintos a los que se desarrollaban anteriormente. Por un lado, se instrumentaron los cursos de Bachillerato Tecnológico, que comprenden tres años comunes y un cuarto año de especialización denominado tecnicatura, en el cual el estudiante elige una de las opciones: carpintería, sanitaria, instalador eléctrico, dibujo técnico y constructor. Sin embargo, según manifestaron los estudiantes, la tecnicatura carecía de programa.

Por otra parte, se implementan los cursos de Formación Profesional Superior, los cuales consisten en dos años de estudio en cada una de las áreas mencionadas y luego se otorgaba el título de «operario calificado». Esta orientación habilitaba a cursar módulos de especialización, luego de finalizados los dos años.

Sobre este caso concreto, los estudiantes manifestaron que el título de operario calificado no dejaba claro el perfil del egresado. En este sentido, solicitaban que una vez concluido el curso de FPS se pudiera obtener el título, tanto de instalador eléctrico como de carpintero. Asimismo, los alumnos solicitaban que los módulos de especialización fueran incorporados a la carga horaria del curso FPS.

Es en este contexto que la Asociación de Estudiantes del Instituto de Estudios de la Construcción (AIEC) concreta una serie de entrevistas con las autoridades de Planeamiento Educativo, del Codicen y del Consejo de UTU, para asesorarse sobre los nuevos programas y para plantear la problemática del instituto.

Paralelamente, el sindicato estudiantil decidió conformar comisiones de trabajo en cada una de las áreas, integradas por los encargados de taller y maestros para evaluar el funcionamiento de los cursos.

Al no encontrar una respuesta a los reclamos, el miércoles 11 de octubre los estudiantes deciden tomar el control del local de la casa de estudios, disponiendo, además, el dictado de contracursos. En esa situación, el presidente del Codicen propuso una instancia de negociaciación que fue aceptada por los estudiantes, con la condición de que el encuentro se celebrara en el local del Instituto bajo control estudiantil. Luego de dicha reunión, uno de los inspectores presentes se compromete a elevar una nota al Consejo de UTU. Posteriormente, los alumnos reciben una carta del Consejo, pero en la misma no aparece la confirmación sobre las solicitudes. Frente a esta respuesta los estudiantes deciden seguir con la medida sin cerrar los espacios de diálogo obtenidos. Finalmente, el miércoles 18 reciben una nueva propuesta por parte del Consejo, la cual fue evaluada como positiva por los estudiantes, quienes entendieron que contemplaba los reclamos sobre el cambio en los perfiles de egreso y los programas para las tecnicaturas. Los estudiantes decidieron, entonces, desocupar voluntariamente el local, pero manteniendo la situación de conflicto.

Las razones del éxito

Los integrantes de la AIEC explicaron cómo se logró que sus pedidos fueran aceptados, lo que, sin dudas, es la más importante conquista de los estudiantes desde el comienzo del conflicto que los enfrenta a las autoridades de la educación pública. Destacaron que hubo un proceso de elaboración y seguimiento de la problemática por parte de los estudiantes y docentes, quienes se asesoraron entre, otras cosas, sobre los programas y el funcionamiento del Instituto, que se realizó básicamente en los talleres. Asimismo, en todas las instancias fueron asesorados legalmente por abogados de Afutu. Por otra parte manifestaron que «el movimiento estudiantil en su conjunto contribuyó a que nuestros reclamos fueran escuchados y finalmente aceptados». «El estado de ánimo que aporta el movimiento estudiantil en conflicto fue de suma importancia, ya que hay una concienciación por parte de los estudiantes y de la población en general sobre la situación de la educación pública», dijeron los estudiantes. A su vez señalaron el hecho de que durante el conflicto siempre se dieron instancias de negoaciación acompañada por medidas de lucha.

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