Mañana se cumplen 50 años de la inauguración del Cine Plaza

Veinte millones de espectadores

La historia de esta sala junto con la del Central, se remonta a varios años antes de la inauguración de ambos cines. El 30 de agosto de 1946 con el fin de construir «dos biógrafos» –así dice en las actas– se funda la Compañía Central Cinematográfica (CCC), cuyo directorio queda integrado por el ingeniero Lorenzo Gori Salvo en calidad de presidente, Julio Arocena Folle como vice, Rafael Muñoz del Campo en calidad de secretario y de vocales actuarían Krikor Bergamelli, Roberto Slowak, Octavio Stefanutti y Enrique Sánchez Varela. Estos directores habrán de representar a un centenar de accionistas que conforman la compañía. Hoy varios descendientes de estos fundadores están dirigiendo la empresa y el número de accionistas ronda los ochenta.

Un año después de constituida la CCC, dos sellos cinematográficos norteamericanos, Warner Bros y Paramount, manifiestan su interés de integrar con importantes capitales el directorio de la novel compañía y esto es desestimado por los directivos, quienes ya avanzaban en sus proyectos y estaban en marcha las obras de los futuros «biógrafos». Sin duda eran otros tiempos, nuestro país se podía permitir el lujo de negar la entrada de inversionistas, esos personajes tan esperados hoy con los brazos abiertos por ministros de economía, dirigentes políticos y empresarios. Paralelo a estos hechos, unos meses después, en febrero de 1947, surge un sello en nuestro país: Distribuidora Cinematográfica Nacional (Discina), con el cometido de traer desde Europa, especialmente Italia y Francia, películas para estrenarlas en las proyectadas salas. Eran los años del neorrealismo italiano, a la que continuaría un tiempo después la «nouvelle vague» francesa.

El predio donde se encuentran los cines Plaza y Central –éste desde hace unos años compartiendo el espacio con el Libertad–, está ubicado en el lugar donde se levantaba el denominado Palacio Golorons, un edificio de apartamentos de buen nivel que en los años cuarenta estaba ocupado por 22 familias. El Palacio Golorons comienza a demolerse en setiembre de 1946.

Para el proyecto de la obra se realizó un concurso en el cual intervinieron destacados estudios de profesionales del medio y fue ganado por el arquitecto Rafael Lorente. Los «dos biógrafos» se habrán de levantar en un predio de 1.638 metros cuadrados, adquirido por la CCC sobre la base de $ 4.20 el metro con frente a las calles Rondeau, Colonia y Plaza de Cagancha.

En febrero de 1947 se pone en marcha la obra que habrá de durar tres años y medio y cuya dirección técnica se encuentra a cargo del ingeniero Octavio Stefanutti, a su vez integrante del directorio de la Compañía Central.

Lejano 1950

Como todo un gran acontecimiento y contando con una profusa publicidad, especialmente repartida en los diarios de la época, el 20 de octubre de 1950 se prenden los proyectores del Gran Cine Plaza para dos estrenos, el de una nueva sala para Montevideo y el de la película «Zarabanda», un filme norteamericano de aventuras con el actor Stewart Granger, con proyección en continuado de 13 a 24 horas y localidades al precio de $ 0.90. Para todos aquellos a quienes les gusta hacer comparaciones, un boleto de ómnibus costaba $0.08 y un diario $0.10.

El público que asistió a la inauguración se asombraba ante sus grandes escalinatas, sus numerosas puertas, los revestimientos en plaquetas de mármol negro, su amplio hall y una espaciosa sala dividida en tres niveles con sus 2.318 cómodas butacas traídas desde Estados Unidos, proyectores ingleses y un sistema de sonido, que lucía el conocido logotipo, con la emblemática imagen del perro de la RCA Víctor.

Unas meses antes, el 22 de junio, se había inaugurado el cine Central que contaba con alrededor de 1.200 butacas, orientado hacia Rondeau. Este nunca pudo contar con el brillo y la fastuosidad del hermano mayor, el que con su diseño moderno y monumental le daba la espalda y orgulloso miraba hacia la plaza de Cagancha.

Muchos consideran que lo mejor que había en ese momento en lo referente a proyección cinematográfica y sonido lo trajo la CCC para sus dos salas, superando incluso a sus competidores del cine Metro y los de la compañía Glusckmann.

También fueron el Plaza y el Central las primeras salas que contaron con aire acondicionado en nuestra ciudad.

El Cine estrenó1.040 películas, y si en la primera semana de proyección no era vista por diez mil espectadores era sacada de cartel.

Entre 1980 y setiembre de 2000 pasaron por sus boleterías 4.020.846 espectadores y se estima que desde su inauguración, veinte millones de espectadores llegaron a ese cine.

Los espectáculos en vivo

El escenario del Plaza fue el lugar elegido para la presentación de destacados números artísticos y de nivel internacional que arribaron a nuestra ciudad. La historia comenzó en 1951 cuando, en los primeros días de abril, se presentan los legendarios Lecuona Cubans Boys, entrañables artistas que visitaban anualmente Montevideo.

Será el comienzo de una larga lista que integrarán Duke Ellington, Louis Amrstrong, Ray Charles, B. B. King, María Bethania y Caetano Veloso, entre otros. En los últimos años se ha hecho más habitual este tipo de espectáculos y hemos visto alternar a figuras como Joaquín Sabina, Susana Rinaldi, Mercedes Sosa, Buena Vista Social Club y varios recitales con importantes orquestas europeas, organizados por el Centro Cultural de Música.

Recuerdos

En la cincuentenaria historia del cine Plaza algunos hechos merecen destacarse y sirven para evocar tiempos mejores del cine. Durante más de treinta años la dirección de la CCC estuvo a cargo de José Enrique Sánchez Varela. Era uno de los hombres, dentro del negocio cinematográfico, de mayor conocimiento y que gozaba de gran respeto entre sus colegas. Manejó la programación del Cine Plaza con gran rigor en lo referente a la calidad de las películas a exhibirse en esta sala. Muchos de los mejores filmes que vieron los espectadores uruguayos entre los años sesenta y fines del ochenta, se deben a la habilidad y el criterio para el manejo de la exhibición cinematográfica que supo tener Sánchez Varela.

En 1978, el Plaza exhibió el filme brasileño «Doña flor y sus dos maridos», que ocupó la cartelera durante varias semanas y que hizo pasar por boleterías a 311.077 espectadores.

Esa fue la película que recibió la mayor cifra de aficionados al cine en toda la historia del país. En la década del sesenta, todos los primeros de año se renovaba la cartelera del Plaza y se hacía estrenando un filme del cómico mexicano Mario Moreno «Cantinflas».

A mediados de 1970 se estrenó el filme de Costa Gavras «Z», polémico por su temática. Su estreno coincidió con un Uruguay que vivía una desafortunada situación política y se corrió la voz de que la copia podría ser secuestrada. El día del estreno, el cine se vio desbordado de espectadores que agotaron sus localidades en todas las vueltas de proyección.

En este mes el Gran Cine Plaza está dispuesto a apagar sus cincuenta velitas y en medio de todas las crisis cíclicas que ha vivido el negocio de la exhibición cinematográfica, esto significa un acontecimiento.

Allí está, entero, formando parte de la historia de nuestro Montevideo y este hecho merece celebrarse.

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