Arbitro fue agredido en un partido de baby fútbol
Manuel Tejera y Redacción. – Minas
El árbitro del partido, Carlos Silvera, que había tomado la decisión de suspender el encuentro por venir siendo agredido verbalmente por una de las hinchadas, dio su versión de los hechos a LA REPUBLICA sobre lo ocurrido el domingo pasado a la hora 15 durante la final de baby fútbol entre los equipos de River Plate y el locatario SAFA en la ciudad de Minas.
–¿Cómo fue que se llegó a ese estado de violencia?
–En determinado momento del partido, me dirijo hacia la mesa porque estaba siendo insultado por parciales de un club, hablo con el presidente, al cual le explico que hiciera callar a su parcialidad, y éste me hizo señas de que él se desentendía de la gente de afuera.
Como los árbitros estamos autorizados a suspender el partido, tomé la decisión de suspenderlo y los chiquilines se me vinieron arriba, agrediéndome con golpes de puño e insultos, e incluso me tiraron botellas y piedras de afuera, que no me alcanzaron.
Cuando me retiré con la Policía hacia los vestuarios, fui agredido verbalmente por los padres de dichos chiquilines, insultándome y amenazándome con que me iban a agarrar afuera.
El problema fue con el club River que se encontraba perdiendo, y para ellos era muy importante ese partido, ya que se jugaban todo. No sé qué piensa la gente porque se estaba jugando bien el partido, y los jugadores, cuando terminó el encuentro fueron incitados por los padres a que me agredieran.
–¿Hizo algún tipo de denuncia?
–Cuando me retiré de la cancha, la Policía me llevó a la comisaría, me hicieron revisar por una doctora, que me encontró un hematoma en la pierna izquierda. Pero no firmé ninguna denuncia penal porque no denuncié a ninguna persona en particular. Fue una trifulca general y no quise poner a ninguna persona; los conozco a todos pero espero que esto no pase más.
Ahora el Colegio de Arbitros verá la sanción que toma con esta gente y estamos a la espera de eso.
–Como hombre vinculado al deporte y como árbitro ¿qué opina de estos hechos, que de alguna forma continúan empañando al fútbol?
–Lo que me salvó fue que la cancha del Club SAFA estuviera alambrada, porque si fuera abierta, como estaba hasta hace poco tiempo, no se cómo hubiera terminado, porque la gente de afuera es la que influye mucho y la que lleva la violencia en todos los campos de juego.
Había guardia policial, pero como todos saben, a los chiquilines no se los puede tocar. Yo no me podía defender, la Policía tampoco me podía defender, y ahí fue que me golpearon, y no sé hasta cuándo va a seguir esto.
–¿Cómo intervino la Policía? ¿Hubo gases lacrimógenos o algún tipo de represión para dispersar a la gente?
–Hasta el momento que me llevó la camioneta policial, no vi ningún tipo de represión. Existen comentarios de que sí la hubo, pero no puedo asegurarlo porque en ese momento ya no me encontraba en la cancha.
–¿Desde afuera de la cancha se incitaba de alguna forma a los jóvenes a la agresión?
–Cuando terminó el partido, y los chiquilines comenzaron a agredirme, lo que observé fue que los padres en vez de calmarlos, ya que no podían entrar a la cancha, desde afuera los incitaban a que me golpearan, porque los chiquilines no tenían nada que perder. Y como es el último año porque ya se retiran, no les cabe suspensión tampoco.
Los chiquilines de 13 años, donde golpeen fuerte a una persona, la lastiman, y ésta tiene que quedarse sin poder responder a la agresión porque son menores.
Proyecto Por su parte, el ministro de Deporte, Jaime Trobo, también fue consultado por LA REPUBLICA acerca de la violencia en el fútbol.
El jerarca comentó que «el deporte es víctima de la violencia. El deporte, que es una instancia en la cual la gente se congrega y está sometida a una emotividad muy fuerte, muchas veces es utilizado para hacer estallar violencia.
Adelantó que trabaja con otros ministerios para enviar al Parlamento un proyecto de ley tratando de introducir un elemento cultural, de sensibilización a través del sistema educativo, de los medios de comunicación, de los dirigentes deportivos, y de las propias personas que practican el deporte, que a veces con sus actitudes también generan estados de ánimo que terminan en situaciones violentas.
«No es un tema que le preocupe solamente al Uruguay, le preocupa a la región», señaló Trobo.
El ministro reveló que la semana pasada habló con el ex juez de fútbol argentino, Javier Castrilli, que está encargado de campañas de promoción de la tranquilidad y de la paz en el deporte.
Trobo consideró que «no hay derecho a que un padre vaya a la cancha con su hijo, y tenga que soportar que atrás suyo una mujer o un hombre diga cualquier guarangada, cualquier grosería, porque eso es la antesala de la violencia en el deporte».
Compartí tu opinión con toda la comunidad