Tiene la palabra
Reclaman opinión de juristas por Elián
Señor Director deLA REPUBLICA
Dr. Federico
Es realmente preocupante que habiendo tantos especialistas en el tema, el de los asuntos de familia en el ámbito judicial vernáculo, ningún abogado haya opinado a través de la prensa del caso del niño cubano Elián González, secuestrado en Estados Unidos. ¡Vaya omisión la de nuestros jurisconsultos, tantas veces metidos a periodistas y opinando de todo, aun sin que los llamen!
Pensamos, no sin razón, que si el niño de marras fuese argentino, australiano, coreano o pakistaní, ya las opiniones en radio, prensa escrita o televisión hubieran ocupado las primeras planas. Pero, por «desgracia» para Eliancito, él es cubano. Y eso suena a revolución, a Fidel, a comunismo, a izquierda, en fin, a miseria humana o poco menos, para nuestros consecuentes demócratas que, muy sueltos de cuerpo (y de lengua), consideran normal lo ocurrido recientemente en Ecuador, pese a que un presidente constitucional, Mahuad, jura y perjura que él nunca renunció sino que, lisa y llanamente, fue derrocado por un golpe de Estado!
Elián, volvamos al niños cubano, fue sacado de Cuba (sin autorización del padre) por su madre que quiso emigrar al «paraíso» de Miami, junto a su ocasional amante. Lo que en términos comunes, significa ni más ni menos que arrasar totalmente con la patria potestad.
Es extraño que, por estos lares, ningún abogado de familia haya alzado su voz para defender los derechos de su padre. Y los del niño, por supuesto. Y es doblemente extraño, dado que no hace mucho tiempo la prensa uruguaya se ocupó profusamente del caso de una ciudadana argentina, casada con un jordano, que un día de buenas a primeras decidió marcharse a Jordania con sus tres hijos, dejando a la madre en Costa Rica, donde residían, sola y abandonada presa de la desesperación.
Tiempo antes, también los periodistas uruguayos habían tocado asiduamente el caso de una madre argentina, residente en Canadá, casada con un ciudadano de ese país, a la que bajo ningún concepto se le permitía viajar con su hijo a Buenos Aires, dando lugar a la intervención directa de la Cancillería y Presidencia del vecino país, tratando de solucionar el problema ante el gobierno del país del norte.
Pero Eliancito y su padre, por ser cubanos, no tienen esa suerte aunque sí la mala suerte de contar con un sinnúmero de adulones del imperialismo yanqui, que distan de apoyarlos y consideran que el niño, en Estados Unidos, tendrá todo (¿todo lo qué, si no tiene a su padre?) para crecer y educarse al estilo norteamericano, en lugar de «pudrirse» la mente en Cuba donde, con ese criterio, pronto no quedará nadie, aunque en territorio de la Florida deban dedicarse a lavar letrinas o, si saben cantar, pedirle al matrimonio Estefan que les dé una mano y los lance a la fama, aunque se les imponga la prohibición de cantar, entre otros temas, «Guantanamera»!
¿No quebrarán una lanza por Elián nuestros abogados de familia metidos a periodistas? ¿No habrá algún programa mañanero de TV que invite a su padre, como hace un tiempo lo hizo con la esposa del jordano a la que le llevaron sus hijos a Ammán?
Uno da vueltas y vueltas en la vida, no pudiendo entender cómo hay tanta gente que tiene dos caras como Jano. O para ser más gráficos, como el queso.
Saluda atentamente
Mario Lorenzotti
C.I. 1.045.333-4
La insurrección popular de Ecuador y los militares
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
En la edición de Internet de hoy sábado 22 lamenté ver un titular en el que se trata a la insurrección popular de Ecuador como un golpe militar y como una macabra historia. A veces nuestros pueblos están tan distantes que no llegamos a comprender lo que sucede en otros países del continente. También es cierto que con la historia macabra de golpes de estado en el Cono Sur y particularmente en Uruguay, se hace difícil entender que en otros países existan militares honestos vinculados estrechamente a los sectores populares.
La insurrección popular de estos días en Ecuador, protagonizada pacíficamente por el movimiento indígena y los movimientos sociales, junto a los trabajadores, profesionales independientes, religiosos progresistas, microempresarios y un grupo importante de oficiales de las Fuerzas Armadas, nada tiene que ver con los golpes conosureños. Fue apenas una rebelión legítima de los sectores más desposeídos de la sociedad ecuatoriana dirigidos por el Movimiento Indígena. Sector que vive en la miseria total, que ha sido tremendamente postergado por las políticas neoliberales y que será mucho más postergado cuando se implemente la dolarización anunciada por Mahuad, un presidente que recibió para su campaña electoral la donación de más de 5 millones de dólares de banqueros que se robaron la plata de los depositantes. Los indígenas ecuatorianos, tan inmensamente pobres, tan increíblemente dignos, lograron rescatar la tradición de sus ancestros y construir formas organizativas y solidarias de convivencia que no existen mucho en la América de hoy. Tal vez para mis queridos compatriotas, tan cultos, tan poco indios y tan alejados de la realidad del continente (porque viven en un país donde la miseria es tan inmensamente menor a la de Los Andes, y los militares casi siempre son tiranos), sea difícil comprender una alianza entre indígenas y oficiales progresistas de las Fuerzas Armadas, y peor aún que existan oficiales progresistas. Hay que tener en cuenta que los «salvajes» indígenas y militares realizaron un levantamiento popular ejemplar, sin disparar un solo tiro, totalmente pacífico, aunque algún trasnochado escriba haya dicho que durante la toma del Congreso hubo dos muertos y decenas de heridos mintiendo impunemente. Porque estuve ahí cumpliendo mi profesión de periodista, sé muy bien de la limpieza con que se manejaron los insurrectos, y sé también que una insurrección popular de estas características en cualquier lado hubiera terminado con decenas de muertos. No fue así aunque los demócratas de pacotilla hubieran querido mostrarlo de esa manera; aunque hubieran querido mostrar a los indios como salvajes; aunque los empresarios, banqueros, derechosos de todo porte y la embajada norteamericana hubieran concretado la santa alianza para desprestigiar la insurrección y lograr que finalmente abortara. Escribo esta carta hondamente dolido al recordar las lágrimas en los rostros de los indígenas mientras desalojaban el Congreso y la entereza de esos jóvenes militares que no les importó la factura que podrían pasarle (ya lo están haciendo) después. Es verdad, en América Latina vivimos una historia macabra permanente porque siempre triunfan los poderosos, y eso es igual en Uruguay y en Ecuador. Fraternalmente.
Kintto Lucas
El maltrato animal se registra por la falta de legislación que penalice los abusos
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Soy una de los tantos millones de personas en el mundo que sufren y sienten la impotencia de no poder hacer nada para impedir el maltrato en laboratorios y de gente sin escrúpulos a los indefensos animales. De más está decir la negligencia que existe con respecto a los pobrecitos que tienen la mala suerte, después de haber dado cariño y lealtad a un «ser humano», de ser abandonados como un trapo viejo y dejados a su mala suerte, o buena, ya que afortunadamente existen personas que los ayudan y piensan como la que suscribe. No puedo creer que en un país tan pequeño en población, pero tan afortunado en much
as otras cosas, como ser un suelo fértil, ausencia de hambruna, temblores de tierra, etcétera, por citar algunos ejemplos, no exista alguien que tenga la sensibilidad y la autoridad suficiente para promulgar una ley de «Bienestar Animal» y que por ende esta sea aprobada. Existen en el mundo entero sociedades y grupos humanos de verdad que están en contra de las barbaries que se cometen a diario y luchan por y para que se terminen. Todos tenemos una ley que nos ampara, ellos aunque no hablen también tienen sus derechos. No existe la ética en los humanos. No existe la etica en los animales; sólo existe la ética. Cómo puede ser que se deje a un montón de perros abandonados como sucedió no hace mucho en la supuesta Sociedad Protectora de la calle Oncativo, comiéndose entre ellos, ya que ni agua les fue proporcionada, alegaron desinterés de los socios, falta de recursos, pero yo pregunto: ¿es tan cara el agua que hasta eso les fue negado? Cómo puede suceder, como sucedió hace casi cinco años, que los incineraran vivos en la Perrera Municipal y todo fue registrado por un equipo de camarógrafos de Canal 4, apoyados por la señora Eva Barcelo, a quien doy mis saludos y mis respetos, sin que nadie hiciera nada por impedirlo? No tengo participación activa en ningún partido político, esto es una tarea de humanidad, pero como ciudadano, puedo hacer al menos que alguien me escuche. Creo tener ese derecho. De más está decir que cuento con el apoyo de Sociedades de otros países, lo que sería una vergüenza para el nuestro. Sin más y esperando vuestra pronta respuesta.
Graciela Yannet Diana Cerro
C.I:1.646.343-8
El dinero de los no creyentes también va para limpiar las playas luego de Iemanjá
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Se viene otro 2 de febrero, otra Iemanjá. Otra vez parte de mis dineros de contribuyente serán utilizados el siguiente día 3 para limpiar las playas que un rito religioso de un grupo de creyentes dejará tapadas de ofrendas –para unos– contaminada de desechos –para otros.
Si esa noche el viento está del suroeste, el popular Pampero –sea por obra de quién sea– al poquito rato nomás el mar (¿quizás la Virgen?) devolverá a la costa todas las ofrendas flotantes que se hayan arrojado al mar, ya fuera desde la costa o desde los barcos rentados en el Buceo. Las ofrendas no flotantes como plásticos, telas sintéticas, envases, bisutería, etcétera, irán a contaminar el lecho de nuestro, o sea de todos, ya bastante castigado Río de la Plata. Señor, señora, no hay derecho, ¿verdad?
Y entonces tendrá que venir la IMM con sus palas mecánicas y camiones y mis contribuciones, a juntar las ofrendas que religiosamente se transforman en prosaica basura el día después. Yo no creo en la Virgen. No creo que haya existido una mujer que tuviese un hijo sin que el semen la haya fecundado y –dada la época sin fecundación artificial– sin cópula carnal con un ser humano masculino tan terrestre como yo. Pero acepto y respeto sinceramente a quien quiera o necesite creerlo. Y si acaso la Virgen del Mar existiera, dudo que le guste que le dejen el fondo de su hábitat con tanta cosa que ella no puede usar, cosas que a otros nos molestan y nos apenan. Para concluir, dos solicitudes de conciudadano. A los creyentes: por favor, no dejen las ofrendas en las playas para que las saque otro (la IMM); cuiden nuestro medio ambiente costero y marino y piensen en los derechos ajenos y en los de la Naturaleza.
Por favor, retiren sus ofrendas una vez terminadas las ceremonias. A los no creyentes: por favor, no se tomen a broma ni minimicen creencias ajenas, no fomenten esto. Si a alguno le resulta entretenido y hasta folclórico observar estos rituales (que no es folclore, que yo sepa) no se olviden que además de dejar restos de todo tipo en arena y agua, muchos de esos creyentes son a menudo inducidos a entregar dinero, a pensar que los curará mejor algún «sacerdote» o ente divino que un médico, a creer que su falta de trabajo y su pobreza es por culpa de Satanás
Renée Chiazzaro – Carlos V. González
CI: 932-593-6
Precisiones sobre niña prematura en Hospital de Chuy
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Ante los hechos ocurridos el lunes pasado en el hospital de Chuy en relación al manejo de una niña prematura, considero muy importante hacer varias aclaraciones.
Ha sido notorio que desde hace un tiempo la prensa toma en forma sensacionalista y parcializada hechos que a veces son comunes en la práctica médica pero, como finalizan con un caso fatal o extraño, se convierten en alimento apetecible para sacudir al público con grandes titulares que nunca dicen la totalidad de los hechos o tampoco relatan el final de la historia o de la investigación.
Lo triste es que para la opinión que se forma el público sobre el proceder médico ya es tarde y sólo queda flotando el recuerdo de una mala praxis en general aumentada por la lupa de la prensa. Los hechos: es cierto que ocurrió un hecho irregular, en una institución totalmente irregular, sin control técnico eficaz y organizado, tanto médico como de enfermería.
Carente de recursos en lo que a medicina pediátrica compete; no así en cirugía. Que aparte de este caos está enfrascada en un permanente conflicto laboral desde hace más de seis meses y ahora esta situación está siendo utilizada por corporaciones médicas que tienen intereses económicos por determinado sector del hospital y esperan cambios de dirección para satisfacer su apetencia.
El lunes 17 a las 3.30 AM aproximadamente, una mujer de 20 años tercigesta, que desconocía su embarazo por haber continuado, según su relato, con sus menstruaciones normales, concurre al hospital por dolores en hipogastrio.
Es atendida por dos enfermeras recibidas el año pasado que trabajaban solas en ese turno. Mientras llaman al ginecólogo, la paciente concurre al baño y expulsa el contenido uterino en el inodoro solicitando auxilio a las enfermeras. Estas constatan la presencia de un feto con la cabeza emergente del inodoro, lo extraen y lo depositan con cordón y placenta en un riñon de metal. Terminan de informar al colega comunicándole el hecho y el producto «muerto» de la expulsión.
Este lo interpreta como un aborto espontáneo, indica telefónicamente la antibioticoterapia correspondiente vía intravenosa, reposo en sala y preparar a la paciente para un legrado en la mañana. Hora 4.00 se produce el ingreso (a la hora habitual de cambio de guardia) del médico de guardia. Las enfermeras le muestran desde el riñón mencionado y tapado con una sucia toalla el producto por algo que ellas notaban extraño.
Este médico percibe movimientos respiratorios, a la auscultación ventilación de ambos campos, buena frecuencia cardíaca bien golpeada y regular por lo que se decide declararlo vivo, se pinza el cordón y sacándolo del receptáculo se inicia su recuperación. Se solicita apoyo y concurso a un pediatra retén que cumple funciones de asistencia de recién nacidos y al que le correspondía la guardia.
El médico actuante en esos momentos es un simple médico general. Este especialista manifiesta la inviabilidad a corto plazo y el oscuro futuro de la niña. A pesar de ser su deber no concurre a observar a la paciente. Luego de un prolongado periplo por razones administrativas se consigue el traslado a Rocha y luego a Montevideo.
La niña pesaba 650 grs, medía 30 cm y un perímetro cefálico de 22 cm, sus movimientos eran vivos, protusión lingual y succión del dedo.
Se trasladó sin in
tubar por problemas de recursos materiales aunque su respiración era espontánea. Sí se cateterizó vena umbilical. Es de destacar que el ginecólogo actuante es un colega que cumple con su función concurriendo al llamado de sus colegas a la brevedad, es apreciado en la zona y entre los colegas respetado, prueba de ello es su evolución laboral considerando el corto tiempo de radicación en la zona.
Por último, que quede claro que en ningún momento nadie ordenó incluir a un niño vivo en formol. Eso corrió por cuenta de la prensa.
Dr. Antonio Stankevicius
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