Miedos sociales
La seguridad ciudadana constituye una de las principales preocupaciones para la sociedad uruguaya, de acuerdo a un estudio realizado por Celade.
La encuesta señala que el 80% de las personas consultadas perciben factores de riesgo de violencia y un debilitamiento del rol integrador de la ciudad en relación al barrio y a los espacios públicos, lo que afectó en forma negativa el espacio de redes de influencia y relacionamiento que representaba en otros tiempos.
El miedo a abrir la puerta de calle por temor a los copamientos y la desconfianza generada ante la presencia de por ejemplo un cobrador, son los principales temores relacionados directamente no sólo con el aumento de la delincuencia tradicional, sino también con aspectos delictivos más serios como los casos de copamiento de fincas.
Esta nueva modalidad registró, en los últimos años, un preocupante aumento en la Costa de Oro.
El copamiento con riesgo físico, como el recientemente ocurrido en una finca del Prado representa otro de los principales temores de los encuestados, poniendo en «alerta rojo» el estilo de operatividad y la respuesta de la Policía para enfrentar estos hechos.
La sensación de inseguridad instalada en la sociedad uruguaya queda en evidencia ante el aumento del registro de porte de arma de los ciudadanos.
El estudio recuerda que recientemente un niño declaraba en televisión que podía conseguir las armas que quisiera, del calibre y marca que fueran. «Sólo basta pedirlas a las personas indicadas», había expresado el menor.
«Lo que está indicando», sostiene el documento, «que se debe exigir a las autoridades pertinentes las medidas de control, preventivas, punitivas y de eficacia policial para ubicar a los responsables».
En este sentido, un informe elaborado por el Centro de Estudios para América Latina (Cepal) señala que casi un 70% de la población expresó tener poca o ninguna confianza en la Policía, mientras un 66% no confía en la Justicia.
Desempleo y violencia
La sensación de inseguridad pública se agrava notoriamente por la presencia de factores de riesgo de violencia urbana relacionadas con la tasa de desempleo evidenciado «en el alto porcentaje, un 15%, de jóvenes entre 13 y 17 años que no estudian ni trabajan, en el déficit educacional y en la desigualdad del ingreso urbano», expresa el informe.
Esta situación conlleva a una modificación de pautas comportamentales o de rutina entre los habitantes.
El miedo y la inseguridad terminan por cambiar ámbitos de conducta tradicionales en otro tiempo para los uruguayos, como paseos al aire libre, salidas nocturnas o visitas a algunos barrios montevideanos considerados hoy como «zonas rojas», lo que determina una mayor marginación y una sospecha permanente hacia los habitantes de estas zonas. «Los delitos», señala el organismo, «no se distribuyen homogéneamente entre los diferentes estratos de la población, pero sí el temor a ser víctimas de ellos», al tiempo que se señala que no alcanza con la imagen institucional para aumentar la seguridad ciudadana.
«Se hace indispensable las reformas judiciales destinadas a reducir la impunidad de gran parte de los delitos, fortalecer la capacidad del sistema de control y sanción de los delitos, volviendo a reinventar la solidaridad, ubicando el valor cultural en pautas que hagan posible el equilibrio entre equidad y desarrollo. Por estas vías, las reformas judiciales fortalecen los derechos del ciudadano», concluye el estudio del Centro Latinoamericano de Desarrollo.
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