Desde el Estado se lanzará una fuerte campaña publicitaria

Accidentes de tránsito cuestan $600 por mes a cada uruguayo

Cada día, más de una persona muere como consecuencia de un accidente automovilístico en las calles y rutas de Uruguay, convirtiendo a este tipo de muerte en la principal causa de fallecimientos de jóvenes en el país.

Los U$S 930 millones que cuestan al país anualmente estos accidentes representan el 4,5% del Producto Bruto Interno y equivaldría a unos $600 mensuales lo que cada uruguayo, directa o indirectamente, debe pagar para cubrir ese gasto.

El estudio realizado por Herman Garat, presidente alterno de la Comisión Nacional de Prevención y Control de Accidentes de Tránsito, toma en cuenta los costos por causas de pérdida de generación de producto debido a que la mayoría de las muertes se producen en personas menores de 35 años (lo que arrojaría gastos por U$S 243 millones), pérdida de recursos destinados a jóvenes que nunca usufructuarán (U$S 30 millones), costos de lesionados, salud y discapacidades (U$S 552 millones), y pérdidas materiales (U$S 105 millones).

Por otra parte, Jorge Erramouspe, en representación de la Cámara de Transporte, señaló en la visita que hizo a la Comisión de Transporte y Obras Públicas del Senado que las compañías de seguro pagan en nuestro país apróximadamente U$S 250 millones anualmente por consecuencia de choques. Las más altas autoridades de todos los ámbitos se encuentran ahora abocadas a la búsqueda de soluciones para resolver, o al menos mitigar los enormes perjuicios que causan en la sociedad los accidentes de tránsito.

A iniciativa del ministro del Interior, Guillermo Stirling, se reunieron ayer en esa sede ministerial los ministros de Salud, Horacio Fernández Ameglio, de Turismo, Alfonso Varela, el subsecretario de Transporte, Agustín Aguerre, y el presidente del Banco de Seguros del Estado, Carlos Cassina.

En la oportunidad decidieron lanzar una campaña «fuerte» de publicidad, a la vez que analizaron las causas generadoras de los accidentes, y cómo intentarán solucionarlas por otros mecanismos, como ser a través de las condiciones que se exigen para la emisión de la libreta de conducir y la señalización de las rutas nacionales.

Se reconoció que existe gran descordinación de las partes reunidas ayer, por lo que se buscará aunar criterios y esfuerzos en una campaña común generalizada. En ese contexto, Stirling destacó que mueren 70 personas por sida en el año, mientras que por accidentes de tránsito son más de 600 los fallecidos.

La campaña, para la cual pedirán el apoyo de los medios de comunicación, será lanzada el 19 de octubre, en el transcurso del «Día libre de accidentes».

El detallado estudio de las causas de los accidentes muestra deficiencias tanto en lo que refiere a la educación del conductor, como a la no uniformización de las señales de tránsito. En Uruguay hay un sólo ingeniero de tránsito, carrera que no se dicta al igual que la de psicología de tránsito, en ninguna universidad del país.

El senador nacionalista Jorge Larrañaga planteaba en la comisión parlamentaria la necesidad de que en las escuelas y liceos se incluya una asignatura de carácter obligatorio con respecto a la prevención de accidentes de tránsito.

Por su parte, el senador emepepista, Eleuterio Fernández Huidobro, lanzaba la teoría de que «el Uruguay resolvería su felicidad de futuro, no eliminando el auto pero sí imponiéndole tremendas multas a su uso, considerándolo un elemento prohibitivo».

El gran crecimiento del parque automotor es uno de los elementos manejados por los especialistas que estudian los accidentes de tránsito. Entre 1991 y 1999, se vendieron más de 260.000 vehículos.

Las partes coinciden al señalar que los errores humanos representan el mayor porcentaje de responsabilidad. Según Erramouspe, estos se producen en el 95% de los casos mientras que en el 60% de los accidentes aparece ligado el exceso de alcohol.

Las acciones que hasta el momento ha llevado adelante el Estado para combatir este problema, tanto a nivel departamental como nacional, no han sido lo suficientemente buenas como para reducir la alta tasa de mortalidad, de acuerdo a lo señalado por el director Nacional de Transporte, Lucas Facello, en la comisión del Senado.

Sostuvo en la oportunidad que básicamente se trata de un problema de conciencia y que ésta en nuestro país no existe ni individual ni colectiva. Señaló como ejemplo que muchos de los que trabajan en la prevención de accidentes (doctores, sicólogos, ingenieros) no usan el cinturón de seguridad, uno de los elementos básicos de prevención.

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