Vendedores periferiantes no aceptan pagar un monotributo
El Movimiento Independiente de Periferiantes (MIP), afiliado al Plenario Intersectorial de Vendedores Callejeros, e integrado por 1.500 personas, rechazó los artículos del proyecto presupuestal del Poder Ejecutivo referidos al monotributo, por considerar que de aprobarse la ley, se perjudicará a uno de los sectores más desprotegidos de la sociedad. «La medida es injusta, porque entre los vendedores de la periferia, se encuentran desocupados, jubilados y lisiados que están vendiendo sus propias pertenencias para poder comer», afirmó el dirigente del MIP, Eduardo Solari.
Según Solari, de aprobarse la medida, se verán afectados los vendedores periferiantes, los de las ferias permanentes, como en el caso de Serrato 1 y 2 y los de la feria de Mercedes y Arenal Grande, ubicada en el antiguo predio del Control, así como las del interior del país.
«La desocupación crece y los problemas socio-económicos se agudizan día a día. Esto redunda en el aumento de la delincuencia y en una migración que ya ronda el 18%. Sin embargo, en vez de reactivar la industria, se castiga al sector más desprotegido». El proyecto, rechazado por los trabajadores informales, expresa, en el artículo 348, que los titulares de empresas unipersonales de reducida dimensión económica que desarrollen actividad comercial en la vía pública y en espacios públicos, tanto ambulantes como estables, podrán optar «por pagar en sustitución de las contribuciones especiales de seguridad social generadas por su propia actividad, y de todos los impuestos nacionales vigentes, excluidos los que gravan la importación, un único tributo».
En cuanto a la obligación tributaria, el artículo 350 señala que dicho monto se calculará en base a un sueldo ficto equivalente a un salario mínimo nacional (1.060 pesos), lo que equilvadría a un 29%, (27% en concepto de aportes patronales y un 2% de retribuciones personales), aproximadamente $ 300, que serían recaudados por el Banco de Previsión Social (BPS).
El dirigente sostuvo que la iniciativa afectaría, principalmente, a jubilados y pensionistas y a núcleos familiares que integran el sector, en el entendido que el proyecto propone un máximo de dos personas con una relación de empleado-empleador.
«Hay jubilados que deben hacer feria para paliar las jubilaciones miserables que cobran. Ahora, con esta ley deberán optar entre una de las dos cosas.
Además, perjudicará a los proveedores de los vendedores y al comercio colateral que se ha formado, como es el caso de los fabricantes de bolsas y los pequeños mayoristas que dependen de nosotros, que somos los que compramos al contado todo los días», expresó Solari.
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