Judíos rechazan críticas a sacrificio de animales
Con filosos cuchillos, especialistas en matanzas sacrifican especímenes con un corte en la garganta, buscando evitar el dolor y procurando la muerte digna.
Los judíos se alimentan con carne desangrada bajo el rito «Kosher», donde los animales autorizados por la tradición son previamente inspeccionados para verificar que estén sanos, ya que sólo el 40% de los animales sacrificados son aptos para el consumo.
El rito «Kosher», esencial para el consumo de carne por parte de la colectividad judía, es, quizás, dentro de los modos de sacrificar estos especímenes, el más humanitario, sentenció el Gran Rabino de la Congregación Israelita del Uruguay, Iosef Bittón, en respuesta a ciertas críticas recibidas por esta práctica religiosa.
A fin de hacer menos dolorosa la muerte del ejemplar animal, los judíos utilizan un específico cuchillo que debe ser perfectamente afilado y no puede tener ninguna mella en la hoja. Previo al sacrificio del animal, el utensilio es revisado 12 veces (6 con la yema del dedo y 6 con la uña) por el matarife (Shojet), para que los animales y aves permitidos para el consumo mueran con el mínimo de sufrimiento.
Estas precauciones tienen el propósito –explicó el rabino– de que el animal no sienta el corte aplicado en la garganta, que interrumpe el acceso de sangre y oxígeno al cerebro y provoca la muerte en forma inmediata y sin sufrir dolor.
«Si a esto lo comparamos con otros métodos de sacrificio, como el electroshock o el golpe en la cabeza, existen enormes diferencias con el ‘Kosher'», enfatizó el líder espiritual judío.
Bittón aclaró que a pesar de la «licencia» para comer carne animal dispuesta por la Torá (Antiguo Testamento), existe la estricta prohibición religiosa de no hacer sufrir al ejemplar sacrificado. Sin embargo, la autorización por parte del Creador a ingerir carne no humana comienza después del «Diluvio», ya que antes se comían vegetales.
También está negado para el judío practicar la caza por deporte, la corrida de toros y hacinar en pésimas condiciones a las víctimas del sacrificio antes de la ejecución.
El rabino adjudicó las críticas recibidas a que en la matanza judía se observa más sangre que en otras prácticas, pero aclaró que el animal tiene una muerte más digna y menos dolorosa. Relacionó este pensamiento con las prácticas de ciertas sectas religiosas que, para no ver sangre, preferían sacrificar a las personas en la hoguera.
En el proceso de matanza interviene un equipo de personas que desempeñan diferentes funciones: afilado de cuchillo, la ejecución, la apertura del animal y su inspección y la salazón de la carne para la extracción de la sangre. Esto último tiene por simbología que al no ingerir la sangre, la persona evitaría «comer» su esencia y energía. Además de ser sacrificado en forma especial, también se revisa el animal por dentro en una inspección sanitaria, donde los pulmones son los principales órganos de estudio. En caso de constatarse alguna irregularidad, se lo considera un animal inválido y por lo tanto no apto para el consumo. Según Bittón, los estándares de aprobación de los judíos son más exigentes que los de los occidentales.
En Montevideo existe una carnicería en el Mercado Central que vende productos «Kosher» y el supermercado Disco expende solamente carne de pollo para judíos. Bittón consideró necesaria la extensión de la comercialización de estos productos a otros comercios en nuestro país, de igual forma que en países europeos y en Brasil. El religioso explicó que el judío en Uruguay mantiene un similar estándar de consumo de carne que el resto de la población y que el porcentaje de ingesta dentro de la colectividad dependerá de la idiosincrasia del país donde resida el hebreo. Según la tradición, un animal terrestre «Kosher» debe ser rumiante y tener la pezuña abierta en dos (por ejemplo vaca, ternera, oveja, chivito, cordero). Según el rabino, esto enseña al hombre a ser reflexivo, «a masticar una y otra vez sus ideas y decisiones sin dejarse llevar por los impulsos y permitir hasta el más ocupado dedicar tiempo a lo espiritual». El pez «Kosher» es considerado aquel que posee aletas y escamas (merluza, atún, sardina, salmón, etcétera).
Está prohibido al judío comer el cerdo, el caballo, la liebre, la rana, el camello, también el faisán, el avestruz, el águila; y en los animales que viven en el mar, el cazón, el tiburón, el bagre y la anguila; también están vedados los mariscos, como langostinos, ostras, calamares y pulpos.
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