La lengua no es de trapo...

Errores de género y sustantivos andróginos

Don José y Doña María, dos lectores puntacarretenses, me han hecho llegar un recorte de prensa donde se lee: «Profesionales universitarios cuya currícula garantice idoneidad en la asignatura». (De un comunicado de ANEP, Consejo de Secundaria, convocando a aspirantes para desempeñar cargos docentes). Acompañan la colaboración con unos ingeniosos octosílabos de los que extraigo lo que sigue: «Sigún la Rialacademia/la ‘currícula’ es tan macho/que se le yama ‘currículo'».

Dando por sentado que no se trata del plural de curriculum, puesto que en ese caso se habría dicho cuyos curricula, y no parece sensato que alguien tenga más de un curriculum, me pregunto, de repente y asombrado, si el sustantivo currículo puede admitir el femenino currícula indistintamente. Porque el femenino de caballo, por ejemplo, designa a otro animal bastante diferente del noble bruto, ¿verdad?, así como un foco es algo bien distinto de una foca.

Con excepción de los sustantivos que nombran oficios o profesiones (operario/operaria, abogado/abogada, actor/actriz), estos vocablos suelen tener un género fijo. A nadie se le podría ocurrir decir indistintamente la mesa o el meso para referirse a un mueble, o asimismo hablar del sillo aludiendo a lo que sirve para sentarse. Todos sabemos que el meso y el sillo no existen. Pues bien, es lo que ocurre con esta innovación nada menos que de la ANEP, que emplea muy oronda un sustantivo que simplemente no está registrado por el diccionario de la Real Academia. Y no es que se trate de un neologismo que aporta un matiz semántico enriquecedor; no. Es sencillamente un error gramatical: atribuir a un sustantivo el género equivocado, sustituyendo, dicho sea de paso, el morfema final.

Creo que debemos alarmarnos ante estos yerros fieros cometidos tan luego por un organismo estatal de enseñanza. ¿Qué garantías de idoneidad puede ofrecer el ente encargado de la educación pública si permite que se publiquen avisos de prensa con ese atropello al idioma? ¿Con qué autoridad podremos reclamar a los jóvenes que se expresen correctamente cuando los encargados de formarlos y de informarlos no advierten tamaños errores?

ASI que, señores de la Anep, revisen sus manuales y verifiquen que en el próximo llamado a aspirantes se escriba cuyo currículo, ¿tamo?

A propósito de cambios de género, hay otros casos que vale la pena analizar. El más notorio es el de los sustantivos ambiguos, es decir que admiten los dos géneros expresados solamente mediante el artículo (el vocablo no toma el morfema género que marca el femenino): la mar o el mar, el calor o la calor, la interrogante o el interrogante. Pero ojo, no confundir con otros casos que aparentemente se comportan como éstos pero que al variar el artículo adquieren otro significado. No es lo mismo un editorial que una editorial, por ejemplo. El primero es un artículo de opinión sin firma que expresa la posición de un medio de prensa respecto de un tema. La segunda es una empresa comercial que se dedica a editar material impreso.

–A ver si entendí, Mendieta: usté manda la vuelta y yo me quedo con el vuelto.

–¡Qué lo parió!

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