Rotan ocupaciones
La firmeza de los estudiantes en cuanto a no dialogar con Secundaria sino con el Codicen, de no abandonar los liceos en forma voluntaria y de rotar las ocupaciones cada vez que otro centro es desocupado parecen marcar la estrategia del movimiento estudiantil de este año.
Las reivindicaciones se centran en su rechazo a la reforma educativa y al cierre de los cursos en UTU, al tiempo que apoyan el plan participativo elaborado por la Federación Nacional de Profesores (Fenapes), la libertad de agremiación y un presupuesto para la educación de un 6% del Producto Bruto Interno (PBI).
En las primeras horas de la mañana del pasado miércoles, los alumnos del Liceo 26 tomaron la iniciativa de ocupar, medida que fue adoptada al día siguiente por los alumnos del Liceo 13.
En la madrugada del viernes ambos centros fueron desocupados por las autoridades de la enseñanza que asistieron a esos centros acompañadas por la Policía. Previo a esto el Consejo de Educación Secundaria les comunicara a los estudiantes su intensión de dialogar, con la condición de que desocuparan los centros voluntariamente.
Esta propuesta fue rechazada por los ocupantes, quienes exigieron una instancia de negociación con el presidente del Codicen, Javier Bonilla, quien se encuentra en el exterior del país.
Sin embargo en la mañana de ayer fue ocupado el liceo Zorrilla, no sólo por los estudiantes de dicho local de estudio sino también de los que fueran ocupados previamente. En diálogo con LA REPUBLICA los estudiantes desmintieron la supuesta mesa de diálogo del 13 de setiembre y destacaron que la actitud es de negociar con las autoridades correspondientes y no con los consejos desconcentrados que no tendrían competencia para resolver sus reclamos. Por este motivo solicitan una mesa de negociación con el presidente del Codicen, Javier Bonilla y de no ser así, con la consejera Carmen Tornaría. Por otra parte aclararon que el movimiento estudiantil, agrupado en la Coordinadora Intergremial de Estudiantes de Secundaria (Ciesu), «no está presionada por ninguna organización política partidaria, como mencionaron las autoridades y que por el contrario reivindicamos la lucha estudiantil por una verdadera educación popular».
Por su parte el presidente de Secundaria, Jorge Carbonell, dijo a LA REPUBLICA que se decidirá conjuntamente con el Codicen qué medida se adoptará de ahora en más.
Desmintió el hecho de que se hubieran fichado estudiantes pero no negó la posibilidad de aplicar sanciones.
En cuanto al desalojo manifestó que en las próximas horas se verá qué resolución se toma, pero dijo que «en este caso tenemos más tiempo para decidir por el fin de semana, lo cual implica que no se dicten clases».
«Gente extraña»
El presidente de Secundaria, Jorge Carbonell, había manifestado que en el momento de desocupar se detectó la presencia de «gente extraña» en los liceos. Casi ninguno de los ocupantes fue reconocido como alumno, y señaló que se encontraba presente un adulto, integrante de la comisión de Derechos Humanos del PIT-CNT, que era el dirigente Luis Puig
Asimismo señaló que en el Zorrilla también había personas ajenas al liceo y destacó que las personas que ocupan se repiten en todas las ocupaciones.
Sin embargo el ministro del Interior, Guillermo Stirling, señaló que no tiene información sobre presencias extrañas al sistema de enseñanza en las ocupaciones y aclaró que con esto no quiere desmentir a Carbonell. Dijo asimismo que la Policía cumplirá con su obligación de desalojar los liceos, pero en forma pacífica, «bien al estilo uruguayo».
Por su parte el dirigente de los trabajadores, Luis Puig, calificó de «demencial» y » peligrosa» la actitud del presidente del Consejo de Educación Secundaria, Jorge Carbonell, quien en la madrugada de la víspera «ingresó a los gritos al Liceo Nº13 para desalojar a los estudiantes con la Policía».
El sindicalista habría sido llamado en la madrugada por los estudiantes del Liceo 13, cuando el dispositivo policial se aprestaba a desalojarlos.
El dirigente dijo a LA REPUBLICA que cuando llegó al local, se encontró con un «fuerte e inusual operativo policial para el desalojo. Pregunté quién era el encargado del operativo, a quien expliqué quién era y que el cometido era colaborar para que no hubiera ninguna situación de violencia ni de agresión a los estudiantes».
Con el permiso del comisario y del director del liceo, Puig accedió al local.
«Luego de unos 10 minutos de estar hablando con los estudiantes, que estaban en asamblea, llegó Carbonell, pateando puertas y empujando gente, hasta llegar a increparme, gritando que me retirara inmediatamente, señalando que había que desalojar el lugar. La actitud de Carbonell contrastaba con la serenidad que había y con la propia actitud de la Policía. Pero además no esperó mi respuesta ni tampoco consultó al director del liceo o al comisario para saber quién era yo y qué estaba haciendo en ese lugar», manifestó Puig.
El gremio docente opina
La Asociación de Docentes de Enseñanza Secundaria (Ades), destacó que es necesario reafirmar el derecho a la libre agremiación, a la libre expresión de las organizaciones sindicales y sociales y a la independencia de cada una de ellas a manifestarse de la forma que consideren pertinente.
Por otra parte expresaron su apoyo a la plataforma reivindicativa del movimiento estudiantil y su rechazo a «toda posible represión y sanciones a los estudiantes reservándose adoptar las medidas que estime conveniente en el caso de producirse las mismas». Asimismo exigen a las autoridades educativas generar los ámbitos pedagógicos que posibiliten los aportes de todos los actores involucrados en la educación.
«Como docentes comprometidos con la educación pública expresamos nuestro reconocimiento a la preocupación de los estudiantes, que hace a la historia del Uruguay».
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