Uruguayos expulsados
Unos 26.000 habitantes que viven en 54 nucleamientos humanos situados en Maroñas, Punta de Rieles y Villa García conformaron una mesa coordinadora, con el propósito de mejorar la calidad de vida de sus integrantes y en defensa de sus derechos.
El pasado 15 de setiembre, estos vecinos, residentes bajo la jurisdicción del Centro Comunal Zonal, 9 dieron el puntapié inicial a las actividades en una multitudinaria asamblea realizada en las instalaciones del sindicato de Funsa.
Posteriormente, la coordinadora se abocará al relevamiento técnico de cada asentamiento, a los efectos de hacer un diagnóstico de situación y elaborar un programa habitacional en la zona. Esta iniciativa vecinal ya fue aplicado en el Cerro, pero tiene la particularidad de nuclear a 26.000 personas y un trabajo de base con 4 años de antigüedad.
Durante más de una década, la zona fue experimentando cambios en materia de ordenamiento territorial. Fue aumentando el número de la población irregular y de los 21 asentamientos establecidos en 1990, el crecimiento demográfico fue tal, que actualmente el número llegó a los 73, siendo probable que, con el correr de los meses, la cifra sea superior.
Según explicó a LA REPUBLICA Carlos Nogueira, integrante de la Coordinadora de Asentamientos del Zonal 9, mucha gente de esta población perdió su empleo cuando las industrias empezaron a cerrar. Estos barrios que son habitados por unas 128.000 personas, recibieron a muchos de los «expulsados» de Pando y Barros Blancos, que al encontrarse desempleados y sin la posibilidad de pagar un alquiler, asumieron la toma de tierras en la periferia montevideana.
El secretario del Centro Comunal Zonal Nº 9, Daniel Spósito, explicó que en los últimos 15 años cerraron en esta jurisdicción unos 40 centros industriales, dejando a 20.000 trabajadores sin su fuente laboral.
El representante municipal consideró que la falta de empleo es la principal causa de la proliferación de los asentamientos, atribuyendo la situación a la muerte de varias empresas del cuero, la metalúrgica y la textil que se ubicaban al este de la avenida 8 de Octubre y Corrales. Los desocupados se sumaron a la economía informal.
Según Spósito, estos habitantes desempeñan mayormente tareas de feriantes, artesanales y en la construcción, y a pesar de sus dificultades, no se resignan a vivir en la miseria. Por tal motivo, desde los barrios Curva y Flor de Maroñas, Ideal, Zabala, Jardines del Hipódromo, Pueblo Ituizangó, Punta de Rieles, Bella Italia y Villa García, dejaron atrás la mera queja y tomaron una actitud activa.
Crearon una coordinadora, integrada por delegados de los asentamientos fiscales, municipales y privados. Estas comisiones se reúnen por separado los segundos y cuartos viernes de cada mes.
Por su parte, la mesa coordinadora delibera los primeros y terceros viernes de cada mes y está conformada por un edil, un consejal de la Junta Local, un asistente social y la comisión de obras comunitarias del Centro Comunal Zonal. Este ámbito funciona en carácter de prueba por tres meses y si el plenario de vecinos resulta una experiencia exitosa, se le otorgará carácter permanente.
El próximo 2 de octubre, cientos de personas que residen en estos asentamientos participarán de la «Marcha de los Sin Techo», conjuntamente con integrantes de Fucvam, mientras que el 12 de octubre recibirán al intendente de Montevideo, Mariano Arana, en la recorrida que realizará por los asentamientos del Zonal 9.
Compartí tu opinión con toda la comunidad