Desde 1994 se perdieron 900 de los 1.200 puestos de trabajo

La industria de la cerámica padece una crisis terminal

La crisis que vive el país y el Mercosur es la «espada de Damocles» que pende sobre la industria de la cerámica en el Uruguay. Miguel Guzmán, integrante del ejecutivo del Sindicato Unico Nacional de la Construcción y Anexos (Sunca), dijo a LA REPUBLICA, que el Parlamento tiene que definir, de forma urgente, si se invertirá en obra pública para generar más puestos de trabajo en el sector de la construcción.

El dirigente sindical destacó que la situación laboral es preocupante en el área de la construcción, ya que se han perdido miles de puestos de empleo. Pero, en el sector de la cerámica la situación es aún más grave, ya que en los últimos seis años se han perdido las tres cuartas partes de los lugares de trabajo. De los más de 1.200 puestos que existían en 1994, hoy no se llega a los 300.

El gremialista explicó que la crisis en sector de la cerámica se agudizó en enero de este año, cuando comenzaron a cerrar varias de las fábricas.

En abril existió un nuevo pico de inestabilidad laboral a partir de que el gobierno de Jorge Batlle resolvió reducir la inversión en obras.

Rebaja salarial

Guzman indicó que en medio de esta gran inestabilidad y como consecuencia de los cierres de varias fábricas, algunos empresarios del sector rebajaron los salarios, mantienen atrasos en el pago de los haberes y beneficios.

Recordó el sindicalista que una de las fábricas que continúa abierta acordó con los trabajadores que realizaran un préstamo en una institución financiera privada para poder cobrar los haberes que se le debía.

El «convenio» determina que el pago mensual por este «préstamo» será abonado por la empresa.

En otros casos, indicó Guzmán, grupos de trabajadores han aceptado que se les rebaje el sueldo.

En caso contrario dejarían de «pertenecer» a la empresa.

«Todos estos problemas generan una gran inseguridad en los compañeros de las fábricas de cerámicas. Ello se suma a la preocupación de todo el sector de la construcción que no ve perspectivas del gobierno, ni privadas, para llevar adelante la reactivación de la industria», sostuvo el gremialista.

Rematan fábrica

Guzmán informó que hoy existe un estado de alerta en todo el sector de la construcción. Además, se sigue con mucha atención el remate que se hará el miércoles 4 de octubre de las instalaciones y maquinaria de la fábrica Cerámicas del Sur.

Recordó el sindicalista que con esta empresa no se pueden llevar adelante negociaciones, ya que «reprime todo intento de agremiación y reclamos justos de los trabajadores.

Los salarios de agosto, por ejemplo, no se abonaron en tiempo y fecha. Esto determinó que la gente en asamblea resolviera trabajar a desgano».

Luego de varias presiones para que se dejara de lado la medida las autoridades de la fábrica anunciaron que suspendería a todo aquel que trabajara a desgano. Esto determinó que nuevamente se realizara una asamblea y que la misma ratificara la posición de continuar con la medida, lo que determinó la suspensión de todo el personal.

En medio de esta situación de conflicto los trabajadores se enteran por los diarios que la fábrica va a ser rematada el miércoles 4 de octubre.

Ante esta información se comienza una serie de negociaciones y contactos en procura de parar el remate. La lucha hoy apunta a recuperar el dinero que se les adeuda a los trabajadores, dijo el dirigente del Sunca.

Obreros «en negro»

El sindicalista consideró que la crisis del sector cerámica pasa, fundamentalmente, por la falta de tecnología adecuada y el Mercosur.

Hoy, por ejemplo, está ingresando al país mucha cerámica de Brasil gracias a que el Mercosur establece aranceles cero para el ingreso de estos materiales. También, la falta de tecnología determina que los productos de nuestro país sean mas caros.

En Brasil hay empresas que trabajan con alta tecnología.

Con respecto a la situación del sector de la construcción, el integrante del Sunca señaló que las expectativas de recuperación no son buenas, ya que no se percibe interés por reactivar la industria por parte del gobierno ni por los empresarios.

A esto se le debe sumar la gran cantidad de «trabajo en negro» que existe en el sector.

En la Costa de Oro, por ejemplo, estudios del Banco de Previsión Social (BPS) indican que el 70% de las obras, principalmente pequeñas, no hacen aportes.

Incluso, «tenemos un grave problema cuando se hace una denuncia ante el BPS de irregularidades en una empresa. Las inspecciones se realizan a los nueve meses o un año de realizada la denuncia. En muchos casos los que realizan los reclamos ante el BPS son despedidos de forma inmediata y cuando se concurre al lugar la vivienda ya está habitada por gente, en muchos casos, que no forma parte de la empresa».

Esta situación también genera inconvenientes cuando se entabla un juicio ya que «en tanto tiempo la irregularidad denunciada ya no existe porque, incluso, tampoco existe la empresa que la realizó», manifestó preocupado Guzmán.

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