Denuncian proliferación de perros vagabundos en zonas rurales
La presencia alarmante de verdaderas jaurías de perros vagabundos en varios parajes rurales de este departamento es seguida con preocupación por autoridades y técnicos que confiesan sentirse «entre dos fuegos», ya que por un lado «recibimos las presiones de la población para que tomemos medidas, y por otro no queremos llegar a una situación de confrontación con entidades protectoras de animales que fiscalizan nuestro accionar».
La gravedad del problema ha quedado reflejada en un detallado estudio realizado por Alejandra Días, Claudia Fernández, Eduardo Corbella y Gustavo Rammallo, quienes trabajaron en las localidades de Pueblo Berlín, Laguna de los Patos y Mevir Semillero.
En la primera zona la investigación reveló que «por cada dos habitantes hay un perro y el 82% de los animales está suelto y sin ningún tipo de control».
En Laguna de los Patos, los datos dan cuenta que se llegaría a un perro por habitante y se afirma que «los perros sueltos representan el 38% del total de la dotación canina del lugar».
En el entorno de las viviendas de Mevir en Semillero «hay un perro cada cuatro habitantes; la mitad de esa población animal no está cuidada».
El informe señala que «la situación de estos cimarrones frecuentemente va acompañada por el abandono, la penuria alimentaria y los malos tratos».
«No es necesario detenerse a exponer lo que puede llegar a comer un perro hambriento», agrega, citando a vía de ejemplo «la muerte de gallinas, ovejas y otros animales de interés económico y faunístico».
Los investigadores concluyen solicitando soluciones para poder lograr «una mejor convivencia y nivel de calidad de vida, armonizando los derechos individuales con los colectivos, tanto de las personas como, en este caso, de los perros, que no son los principales responsables de este problema».
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