Aún hay 145 evacuados
Los afectados, todos de zonas periféricas y bajas de la ciudad, se alojan en los estadios Silvestre Landoni y José Pedro Varela; Casa de los Deportes y galpones de la Sociedad Rural de Durazno, que fue habilitada el jueves de noche madrugada del viernes para alojar a 23 damnificados tras la última arremetida del Yi.
El estado sanitario de la mayoría es bueno, según los últimos controles médicos. La cobertura en este aspecto, por parte del Comité Departamental de Emergencia (que integran la Intendencia, Jefatura de Policía, Salud Pública, Regimiento Nº 2 y Brigada Aérea Nº 2) ha sido efectivo con seis médicos distribuidos en tres áreas de acción.
Creció diferente
A diferencia de anteriores inundaciones, esta vez los más afectados por la extensión de las aguas fueron los barrios La Amarilla y Villa Guadalupe, y los de menor incidencia La Picada, accesos al Camping, Puente Nuevo y Puerto de los Barriles. En la ocasión hubo un solo evacuado en barrio OSE, concretamente en Artigas y Colón, si bien las aguas cortaron Zelmar Michelini (ex Camino del Exodo), a la altura del arroyo Sandú, y también calle Batlle por el mismo cauce.
A diferencia de la anterior inundación de julio, cuando el Yi alcanzó los 8 metros 60, el viernes entre las 4 y las 7 de la mañana llegó a los 8 metros 75. Sin embargo, en cantidad de evacuados, en julio se vieron damnificadas 26 familias, un total de 181 personas, y ahora alcanzó a 23 familias, con 145 afectados.
En el resto del país la situación se normalizó. Las últimas lluvias habían obligado a un total de 213 personas a abandonar sus hogares (incluido Durazno). Los departamentos más afectados habían sido Treinta y Tres, Cerro Largo, Tacuarembó, Rocha, Maldonado, Lavalleja y Florida.
Aislados
A todo esto, y como se informara oportunamente, Sarandí del Yi se vio afectada por las inundaciones de una forma no muy común, ya que –además de experimentar el corte de la Ruta 6, quedando incomunicada hacia el Norte, Este y Sur del país– también careció de los medios previstos para salvar la situación. Sucede que el ferrobus sigue roto y la única alternativa con la cual es posible llegar a Capilla del Sauce es a través de una chata de AFE, techada, con capacidad para seis personas.
Ello vuelve a reflejar el caos que reina en la zona cada vez que crece, ya que desde docentes y alumnos hasta productores, empresarios, vendedores y trabajadores no tienen posibilidad de pasar de un extremo a otro, por más que quedan 18 kilómetros.
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