El Parlamento sesionó en Canelones para homenajear al prócer

Poco público y muchos de los previstos invitados fueron los que participaron ayer en el acto solemne de la sesión de la Cámara de Diputados en la ciudad de Canelones, enmarcado en los homenajes por los 150 años del fallecimiento del general José Artigas.

En ese lugar, un 5 de mayo de 1813, se conformaba el primer gobierno revolucionario.

Con la incumplida promesa de que en el gimnasio municipal canario se iba a reconstruir el ámbito del recinto parlamentario (sólo se limitaron a colocar en hemiciclo unas precarias sillas de hierro, una tarima y un escritorio donde estaban sentados el presidente Washington Abdala y los secretarios), hicieron uso de la palabra el intendente del departamento, Tabaré Hackenbruch, el diputado colorado Adolfo Sande, el frentista Guillermo Alvarez, la nacionalista Beatriz Argimón, el nuevoespacista Horacio Yánez y, cerrando la parte oratoria el presidente del cuerpo, Washington Abdala.

Como tónica general, los oradores se encargaron de rescatar, más allá de los conceptos políticos, el perfil humano del general.

Citando a pensadores y periodistas de la talla de Rousseau, Quijano o Gros Espiell, los diputados delegados de cada sector subrayaron la necesidad de destacar el arraigo popular del caudillo.

«Para mí, esto es un festejo y un regocijo, a pesar de que estamos conmemorando el fallecimiento de Artigas. Creo que la mayoría de los orientales lo sentimos vivo en cada acción que realiza el país en el concierto latinoamericano», señaló el colorado Adolfo Sande.

Para el diputado Guillermo Alvarez, leer a Artigas «nos ayudará a comprender al Uruguay del 2000 (…) y cuánto lo necesitamos en éstos momentos de globalización, de desarrollo tecnológico que apabulla a la ciudadanía», dijo señalando el proyecto federal, la política agraria, y «su compromiso con los sectores más humildes de la sociedad».

«El ideario de Artigas fue un culto a la libertad. Recordemos cuando (Artigas) decía que el Estado debía promover la libertad civil y religiosa en toda su expresión. El Estado laico, pero respetuoso de la religión (…), es algo hoy que me sigue representando» dijo la diputada herrerista Beatriz Argimón.

El nuevoespacista Horacio Yánez resaltó que «la figura de Artigas se ha usado tanto que le ha permitido a casi todo el espectro ideológico del país justificar sus acciones refugiándose detrás de una frase o una fecha. Pensamos más en el artiguismo que en Artigas. Preferimos al Artigas de las canciones popular prohibidas por la dictadura antes que el de las letras de bronce. ¿Cómo ser coherentes hoy con los pasajes de la vida de Artigas cuando en el pasado nos enorgulleció el éxodo y hoy nos duele el que estamos viviendo por las dificultades que vive el país?», se preguntó el legislador.

Finalmente, el presidente de la Cámara de Diputados, Washington Abdala, destacó pasajes de la vida de Artigas que se ignoran. Sólo 9 años y siete meses de la vida política del general son recogidos por las crónicas de la historia desconociéndose su rostro, su vida personal, sus relaciones amorosas y sociales y su exilio de 30 años en Paraguay.

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