La familia Borgogno-Arce, de Tarariras, se niega a vacunar a sus hijos

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Hasta 1994, los menores concurrían sin inconvenientes a la escuela pública, pero por orden superior se exigió a sus padres que se pusieran al día con el carné de vacunas, a lo que éstos se negaron rotundamente aduciendo llevar un estilo de vida contrario a ese método de inmunización.

El conflicto derivó a la órbita judicial y cuando el entonces magistrado Alejandro Guido conminó a los Borgogno – Arce a vacunar a sus hijos, so riesgo de perder la patria potestad, la familia en pleno emigró a Argentina, donde no tuvieron trabas para que los chicos continuaran con sus estudios. Posteriormente, ya de regreso a Tarariras, los Borgogno-Arce recogieron varios miles de firmas en todo el departamento de Colonia en apoyo a su causa y pidieron al Ministerio de Salud Pública que contemplara su situación especial.

Luego de seis años de tensa espera, y al ver que no se producen los resultados esperados, desde la propia comunidad tararirense ha surgido nuevamente el respaldo para esta familia, y los vecinos comenzaron a colocar en la vía pública carteles pidiendo «la vuelta a la escuela de los chicos Borgogno».

Sin embargo, más allá de estas muestras de solidaridad popular, las autoridades de Primaria mantienen su posición inicial de impedir que los menores retomen sus cursos interrumpidos y reiteran que sólo podrán hacerlo «si cumplen con los requisitos solicitados, como cualquier otro alumno».

«Una exclusión absurda»

Susana Arce, madre de los pequeños que están en el centro del litigio, explicó a LA REPUBLICA que «es una medida absurda (que los obliguen a vacunarse para ir a la escuela) que se descarga contra nuestros hijos, excluyéndolos del sistema educativo por el único motivo de que defendemos determinados valores y convicciones de vida».

«En Salud Pública bien saben que cuando nosotros decimos que hay recursos legales vigentes para haber arreglado hace rato este problema, tenemos razón.

Una palabra de la jerarquía correspondiente despejaría todas las dudas, pero prefieren quedarse callados sin importarles la suerte de tres chicos», subrayó la señora Arce, que es de nacionalidad argentina y durante muchos años se desempeñó como docente en su país.

Respecto a sus otros hijos, recordó que «la mayor ya terminó Secundaria (en Argentina), y el restante debería acceder al liceo aquí, pero por el momento sólo hemos conseguido que se le tomen exámenes para que no pierda sus conocimientos, aunque no puede acceder a un salón de clase como cualquier alumno común y corriente».

Susana Arce informó, además, que el pasado lunes, con su firma y la de su esposo, Juan Carlos Borgogno, envió una nueva carta al ministro Raúl Bustos solicitándole que ponga fin a esta situación y aplique en favor de su familia los mecanismos legales que tiene a su disposición.

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