Más de la mitad de las viviendas de Ciudad de la Costa tiene pozo negro y las calles parecen cráteres
Canelones
Ayer, algo más de un centenar de vecinos de los balnearios Neptunia, Pinamar, Salinas y Marindia protagonizaron una multitudinaria protesta, demandando soluciones por parte de la Intendencia, para el calamitoso estado de las calles y la falta de saneamiento que padece la extensa zona.
El corte de calle se registró en la ruta 87 y la interbalnearia, donde los manifestantes –sin actitudes agresivas y en orden– enlentecieron el tránsito, para explicar los motivos de la movilización. Las pancartas entregadas a los automovilistas contienen las demandas de los vecinos, que se declararon cansados de la falta de respuestas de la Intendencia Municipal de Canelones ante los reclamos.
En menos de medio siglo, este lugar dejó de ser un conjunto de balnearios únicamente visitados en la temporada estival para transformarse en el principal polo de expansión dentro de los límites del territorio canario.
Según señala el dirigente social Enrique Sellanes en su «Guía de la Ciudad de la Costa», «estas tierras, que eran médanos y bañados, desde Carrasco a Atlántida formaban una gran ensenada sobre la costa conocida desde 1806 con el nombre de ‘Playa de Santa Rosa’, en memoria de un velero portugués dedicado al contrabando sobre esta zona. Precisamente en el sector oeste de la histórica ‘Playa de Santa Rosa’ se funda la ‘Ciudad de la Costa'».
Recuerda que «en 1870 la playa de la desembocadura del Arroyo Pando, como zona de bañados y campamentos, era frecuentada por gente proveniente de la ciudad de Pando. Los descendientes de Doroteo García Argibel, durante tres generaciones, fueron los propietarios de estas enormes extensiones de tierras».
La forestación fue un paso de suma importancia en el desarrollo de esta zona. «El inicio de este importante período histórico lo marca la donación de las 1.300 hectáreas de dunas y bañados hecho por la sucesión García Lagos al Estado y en cumplimiento del decreto del gobierno nacional del 21 de diciembre de 1916″, precisa Sellanes, quien menciona las acciones emprendidas en ese sentido por arquitectos e ingenieros como Carlos Racine, Guillermo Pérez Butler y Eduardo Márquez Castro, cuyos nombres figuran hoy en el nomenclátor de la ciudad.
«Más de medio siglo de forestación, realizado por visionarios pioneros, seguido por la urbanización de esforzadas inmobiliarias y sacrificados pobladores de los primeros años, han creado este paisaje verde y oxigenado ambiente natural, coloreado por una edificación de un dinamismo habitacional tal que hoy en día la sitúa en el primer lugar de crecimiento urbano de América Latina», destaca el autor de esta guía, escrita en 1994.
Acelerado crecimiento
El 19 de octubre de ese año, el Parlamento nacional aprobó la ley que otorgó categoría de «ciudad» a esa amplia zona, compuesta –de acuerdo a la citada publicación, que contó con el auspicio de la Intendencia Municipal de Canelones (IMC)– por los siguientes fraccionamientos: Shangrilá, City Park, San José de Carrasco, Colonia Lamas, Colonia Nicolich, Solymar, El Pinar, Paso Carrasco, Barrio Monterrey y Lagomar.
Tras su fundación oficial, la Ciudad de la Costa vio crecer su plaza comercial. El año pasado, la cadena francesa de hipermercados «Gèant» eligió este lugar para instalar su primer centro de ventas en Uruguay, al tiempo que varias firmas nacionales de distintos rubros han abierto sucursales en la zona.
También aumentaron significativamente la edificación de viviendas y los negocios inmobiliarios.
Este imparable crecimiento acarreó otras consecuencias. Hace aproximadamente dos meses, el intendente Tabaré Hackenbruch decidió inspeccionar que los automovilistas que residen en Ciudad de la Costa –donde en las pasadas elecciones triunfó por amplia mayoría el Encuentro Progresista – Frente Amplio (EP-FA)– tengan sus vehículos matriculados en Canelones.
De esa forma, decenas de funcionarios municipales salieron a las calles costeras a detener los coches matriculados en otro departamento, reteniendo la libreta de circulación del chofer que no compruebe de forma inmediata su residencia en el lugar que figura en la matrícula. Desde la izquierda, distintos dirigentes políticos aseguraron que se trataba de «represalias» del oficialismo colorado por el resultado electoral de los pasados comicios nacionales y municipales.
Preocupaciones y propuestas
«La gente viene aquí buscando oxígeno», manifestó Enrique Sellanes a LA REPUBLICA, al buscar una explicación al crecimiento demográfico de esa zona.
Sin embargo, la crítica situación por la que atraviesa el país en general ha provocado el notorio aumento de los asentamientos irregulares, mientras que las autoridades policiales departamentales observan alarmadas que allí los índices delictivos ascienden a ritmo veloz.
Las diferentes realidades que coexisten en Ciudad de la Costa determinaron que la Unión de Organizaciones Sociales (Unos) –considerada como la intersocial local– elaborara un documento con sus principales reivindicaciones, el cual fue entregado días atrás al plenario de la Junta Departamental de Canelones.
Unos reclaman la «aprobación inmediata de un sistema de consulta de la junta departamental a la sociedad civil, similar al votado por el Parlamento nacional en 1998, a regir desde la actual legislatura». Asimismo, exige la «definición de los límites particulares y de las zonas urbanas, suburbanas y rurales, previa consulta a la población residente, en atención a su derecho a la autodeterminación»; «integración de las Juntas Locales en todos los centros poblados con categoría de ciudad y con representación de los sectores políticos»; «elevación al Parlamento nacional de la iniciativa de creación de las juntas locales autónomas y electivas para los centros poblados con categoría de ciudad» y «cumplimiento del acuerdo del ejecutivo comunal con la Confederación de Balnearios sobre el Fondo de Obras para la Zona Balnearia».
«En resguardo de la transparencia administrativa de la comuna en la Jjunta Local de la Ciudad de la Costa, solicitamos que la Junta Departamental realice un pedido de informes sobre los asuntos relacionados con la integración funcional y procedimientos administrativos de dicha junta local», señala eldocumento de la Unos.
Los vecinos agrupados en esta organización también entienden necesario que la IMC elabore una «cartera de tierras municipales» y un «plan de ordenamiento territorial», reordene el nomenclátor vial y los números de puerta domiciliaria y aplique la ordenanza municipal referente a la forestación. «Acá el ruido más molesto es el provocado por las sierras», manifestó Sellanes.
El dirigente social destacó además que «en la Ciudad de la Costa no existe saneamiento, lo que hay es una gran contaminación». «Las empresas barométricas me han dicho que más del 50% de las viviendas tienen pozos negros», indicó, destacando que «existe el riesgo de que ante cualquier virus que se instale, tengamos una gran peste». «Esto es una bomba de tiempo», agregó Sellanes.
Acciones municipales
La Unos también planteó «institucionalizar» el área metropolitana «a fin de coordinar temas prioritarios como transporte, boleto estudiantil gratuito, energía, etcétera» y «legislar en cuanto al manejo de los recursos naturales, entre los que se destacan los lagos y la costa, a través de una normativa particular que atienda tanto al interés residencial como a las propuestas turísticas».
En el marco de la situación actual de la Ciudad de la Costa –calles intransitables y desbordadas por el lodo– sugiere que la junta departamental «realice un pedido de informes sobre la denominada ‘operación cero pozo’ respecto a las condiciones y cumplmi
ento de los convenios con las empresas contratadas y sobre las nuevas medidas proyectadas a corto, mediano y largo plazo para implementar un ‘plan cuneta’ y ‘plan vial’ de la Ciudad de la Costa que debería proyectarse con la insoslayable participación previa de los vecinos organizados en sus múltiples instituciones».
En ese sentido, fuentes vinculadas a la administración municipal canaria señalaron que entre los arroyos Carrasco y Pando –límites «naturales» de la zona en cuestión– hay cuatro mil cuadras, de las cuales unas 3.990 no cuentan con veredas. Esto contribuye a que, durante los días de lluvia, los vecinos caminen sobre el barro.
La «construcción de edificios y espacios públicos», «atención a los asentamientos irregulares y definición de una política de tierras para vivienda de interés social que prevenga su multiplicación», y la puesta en funcionamiento de «servicios de asistencia y protección a la población» son otros aspectos que preocupan a la Unos.
Al referirse a la problemática laboral, exige un «pronunciamiento de la junta departamental sobre la importancia fundamental del turismo en nuestra ciudad para la generación de riqueza y empleo» y que al mismo tiempo apruebe «normas y ordenanzas de protección, apoyo logístico y promoción de las micro, pequeñas y medianas empresas, para equilibrar la competitividad con el hipermercadismo ya instalado y en gran escala, tal como la declaró la propia Junta Departamental de Canelones», concluyó Sellanes.
Compartí tu opinión con toda la comunidad