Terapia sexual
La Psicóloga Sexóloga Soledad Márquez, es Vicepresidenta de la Sociedad Uruguaya de Sexología, Directora y Redactora Responsable de la Revista Uruguaya de Sexología, Coordinadora General del Departamento de Educación Sexual de la S.U.S. que trabaja en convenio con la IMM, e integrante del Comité de Acreditaciones de los Sexólogos que se rige por el reglamento de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Sexología y Educación Sexual (F.L.A.S.S.E.S.).
Desde abril del 98, LA REPUBLICA cuenta con su aporte en esta columna y con su coordinación del Foro sobre Sexualidad en «La República por Internet». Por consultas particulares o para esta Sección se la puede llamar al 908.45.10 o por correo electrónico a «[email protected]».
Estos días en la prensa he visto que quien descubrió el virus del sida dice que los besos también pueden ser vía de contagio de esa enfermedad. ¿Es esto posible? ¿No se dijo que la saliva no transmite el virus? Le quedo agradecido si me responde.
Si bien en la saliva se puede detectar la existencia del VIH, la cantidad es insuficiente como para transmitirlo a otra persona. Se me ocurre que el tema viene por los besos profundos que puedan implicar que pase sangre de una a otra boca. Es fácil que esto suceda, en especial en casos de prótesis o de personas a las que les sangran con facilidad las encías. Ya se habla de tomar precauciones en la práctica de sexo oral por este motivo.
Hace 12 años que estoy felizmente casada. Sin embargo, siento una fuerte atracción por un compañero de trabajo y me encuentro muchas veces pensando cómo sería una relación sexual con él. Mentalmente le escribo cartas casi diariamente y, a veces, las escribo realmente pero después las rompo pues no me animo a dárselas por temor a su rechazo. Nunca fui infiel a mi esposo y no sé si ya no lo estoy siendo al pensar tanto en otra persona. Quisiera me aconsejaras sobre qué debo hacer, si es algo común y si a alguien más le pasa.
No te voy a contestar si es común o no lo que te está pasando pues no tengo estadísticas en tal sentido. Puedo sí asegurarte que no eres la única a la que le pasa esto y que conozco muchos casos, no sólo de mujeres sino también de varones.
El tema no es que sientas atracción por alguien que no es tu marido sino qué haces tú con esto.
Todo lo que esté en tu cabeza, pensamientos, deseos, etcétera, mientras tú los controles no tienen por qué ser rechazados.
Por el hecho de estar casada no van a dejar de gustarte otros varones, ni a tu marido otras mujeres… la infidelidad o el engaño no comienza ahí.
¿Cuándo comienza para ti? Vamos a pensar en tu marido… ¿Cuándo te sentirías engañada por él en este sentido? ¿Cuando encontraras una carta para una mujer en su bolsillo o cuando lo vieras acostado con ella? ¿Cuando ves que miró a otra o cuando descubres que es dueña de sus pensamientos?
Creo que el terreno es muy resbaladizo y que es difícil marcar límites. No hay un varón ni una mujer que puedan satisfacer todas las necesidades afectivas, intelectuales, sociales, económicas, culturales, etcétera, de su pareja, es lógico querer y buscar tener otras relaciones diferentes, que nos den lo que nos falta y nos permitan también dar lo que tenemos y quizás quienes están más cerca nuestro no necesitan.
Ahora, cuando buscamos en otra persona algo que se supone nos da nuestra pareja, habría que ver qué está pasando, por qué lo hacemos.
También te propondría profundizar en qué es para ti estar felizmente casada… quizás tengamos ideas diferentes.
Por otra parte, el temor que mencionas a ser rechazada ¿no te estará indicando que el interés es sólo de tu parte?
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