La comunidad científica no podrá ser retenida en el país

Ley presupuestal eliminará fondos para la investigación

El Fondo Nacional de Investigación se creó en el pasado proyecto presupuestal de 1996, con el respaldo de 23 senadores de todos los partidos políticos.

Se estableció para la financiación del Fondo una partida de un millón de dólares del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), pero por la carencia de recursos comenzó a funcionar recién a mediados de 1999.

La creación del Fondo tuvo por cometido realizar un llamado a investigadores cada tres años y a los seleccionados se les otorgaría una partida mensual para dedicarse a investigar por tres años.

En 1999 una vez que el MEC recibió las partidas se creó una comisión administradora del Fondo integrada por un representante del MEC, el rector de la Universidad, Rafael Guarga y el Presidente del Conicyt. La comisión nombra al cuerpo de asesores integrado por 11 académicos y es la encargada de evaluar a los investigadores y realizar la selección.

En el 99 se hizo el primer llamado para lo cual se presentaron 700 investigadores de los cuales 487 fueron calificados. Finalmente por falta de recursos sólo quedaron 151.

LA REPUBLICA dialogó con María Viñas, ingeniera química, grado 5 de la Facultad e investigadora en el área de ingeniería ambiental quien fue designada por la Universidad para integrar la comisión asesora.

Señaló que el llamado fue muy exigente ya que debía reunirse una serie de requisitos académicos, básicamente en el área de investigación.

Según dijo, la selección se hizo a tres niveles: el primero orientado a los investigadores de más amplia trayectoria, con una línea de investigación definida, que hubieran conformado grupos de trabajos, entre otras condiciones.

El segundo que comprendía a los investigadores más jóvenes pero con una producción científica significativa y el tercero correspondiente a investigadores menores de cuarenta años.

«Para este entonces los fondos habían sido recortados», dijo Viñas.

Por lo tanto de los 487 seleccionados sólo quedaron 151. Aquellos pertenecientes al nivel 1 y 2 se les exigió 40 horas semanales de investigación y dedicación exclusiva y a los del nivel 3, 30 horas de investigación semanal.

«Fue una pena porque quedó afuera gente altamente calificada», señaló la ingeniera. Uno de los artículos del nuevo proyecto de Ley presupuestal establece la eliminación del Fondo Nacional de Investigación, o sea que de ser aprobado, el financiamiento por tres años que comenzó en el 99 continuaría hasta 2001 pero a partir de ese año ya no se realizarían más llamados.

Viñas dijo que esta medida causó gran preocupación entre los investigadores uruguayos, ya que con esto se termina uno de los pocos financiamientos que incentivan la actividad científica en el país. «Principalmente los investigadores jóvenes serán los más perjudicados», comentó la investigadora.

La investigación sin recursos

Viñas explicó que si bien en los pasados años la actividad científica en el país mostró un crecimiento significativo actualmente el panorama parece ser negativo y de eliminarse los pocos incentivos que existen se hará difícil retener a los profesionales.

Actualmente la única fuente para financiar y promover la investigación es la Comisión Sectorial de Investigación Científica (Cesic) de la Universidad de la República.

Pero según la investigadora los recursos con los que cuenta son muy escasos y en el nuevo proyecto presupuestal se solicita el mismo monto que el presupuesto pasado, sin incrementos.

Este año la comisión hizo un llamado para docentes de dedicación exclusiva para lo cual se presentaron 250, de los cuales se seleccionarán a los más calificados.

Hoy existe un promedio de 1.000 investigadores en Uruguay, donde 400 de ellos son docentes de dedicación total en la Universidad de la República. Esta modalidad exige un trabajo de 40 horas semanales, con actividad de investigación y una dedicación exclusiva que impide desarrollar otra actividad fuera del ámbito universitario.

También se promueve la investigación científica a través del Conicyt, organismo que en 1992 recibió un préstamo del BID por U$S 50 millones que administró hasta 1997.

Según la investigadora en el presente proyecto el préstamo que se solicita se extiende a 9 años, en vez de hacerlo en 5.

«Por lo tanto el dinero por año a ajecutar va a ser mucho menos que lo que se esperaba. En el préstamo anterior se preveía la ejecución en 5 años y se extendió a 8. En este quién sabe cuántos años se extenderá», dijo Viñas.

El Fondo del Clemente Estable creado para complementar al Conicyt cuando éste deja de funcionar, recibe una partida de U$S 500 mil.

Viñas señaló que se trató de un monto muy magro si se toma en cuenta que los proyectos presentados eran evaluados internacionalmente y provenían de profesores altamente preparados.

En el primer llamado se presentaron 140 –de los cuales 120 fueron calificados como buenos–, pero al igual que en los casos anteriores por falta de recursos sólo se pudieron financiar veinte proyectos.

Este año este Fondo hizo un nuevo llamado en el área de física, química y electrónica. La ingeniera Viñas señaló que este Fondo está gastando sus últimos recursos.

Otra de las fuentes para la investigación es el Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (Pedeciba).

En este caso la investigadora indicó que en el nuevo proyecto presupuestal se reduce su partida.

Anteriormente eran U$S 920.000 por año más U$S 250.000 para becas de los estudiantes de posgrado. En el nuevo presupuesto se eliminan las becas y se reduce la partida a U$S 850.000.

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