Según educadores, detención de menores oculta un problema social

Profilaxis reeducativa

«La sociedad pretende ocultar el problema de los jóvenes delincuentes dentro de los establecimientos carcelarios, pero allí adentro hay vida que late, que no puede ser ignorada». Así se expresó la educadora social Gabriela Olmos durante el desarrollo del encuentro. En la agenda del ciclo de conferencias se abordó todo lo relativo a la «construcción de la acción educativo-social en el marco de una sanción penal», lo que mostró a los participantes la realidad que se vive dentro de las establecimientos de detención de menores y las posibles alternativas, como los programas de libertad asistida ninguno de los cuales brinda soluciones claras a la reeducación de los menores infractores.

Para Gabriela Olmos, quien ejerce su tarea dentro del CIAF, la detención no hace otra cosa que vulnerar los derechos de los más carenciados y no encierra una medida educativa eficaz. Según la educadora, se castiga la delincuencia del pobre con más severidad.

Solamente un plan eficaz de libertad asistida puede generar y no siempre, soluciones para los adolescentes infractores, de acuerdo a lo planteado en la conferencia. Se considera que las sanciones deben ser de carácter educativo social. Los delincuentes pertenecen siempre a las clases marginales, familias pobres de barrios pobres y generalmente el objetivo de sus vidas no es la delincuencia.

«Por eso es fundamental, como primera medida, conocer a los jóvenes, saber de su vida cotidiana, sus proyectos, su interrelación con el medio y la familia, señaló la educadora María Mizrahi, perteneciente al programa «Herramientas».

La mayoría de los infractores son desertores de los sistemas educativos que tienen grandes problemas de límites, los que buscan en la calle y a veces tras las rejas.

El joven en libertad asistida mantiene una vida normal, digna y vuelve al hogar. No obstante debe mantener entrevistas con el asistente social –que son obligatorias– no espontáneas, lo que genera la primera dificultad en la tarea de asistencia ya que «nadie puede ser educado si no lo quiere».

Varios proyectos se entrecruzan en la libertad asistida, señaló Mizrahi, y añadió que estos son de carácter biológico, político, jurídico, económico. Es más o menos represivo de acuerdo a la política del momento». Al joven debe llevárselo, de acuerdo a la educadora, a buscar la responsabilización por la infracción cometida, al autoanálisis; a reconocer al otro, a la víctima, como medio para reconocerse a sí mismo y a manejar su propia identidad.

La sicóloga Laura Vázquez señaló que los errores parten del aparato judicial, ya que «el juez no debe cumplir el lugar del asistente social ni del sicólogo. La Justicia debe responder únicamente al conflicto jurídico».

Durante el encuentro se señaló que el concepto de «buenos y malos» está muchas veces equivocado o desvirtuado. También se admitió que en Uruguay hay carencia de políticas sociales y de infancia, lo que deriva en que los derechos sean vulnerados.

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