Buscan emprendedores sociales para financiar sus proyectos
Ashoka, que significa «ausencia de tristeza» en lengua sánscrita, es una Asociación No Gubernamental (ONG) creada en 1981 por el norteamericano William Drayton, con el objetivo de buscar hombres y mujeres que tuviesen la visión, la creatividad y la determinación de la gente de negocios, pero que utilizaran sus cualidades en el diseño de soluciones innovadoras para problemas sociales.
Ashoka trabaja con un capital de riesgo en el campo social y por otro lado sólo financia a personas y no a proyectos, ni instituciones. «Somos un capital de riesgo que hace hincapié en la persona, que es un emprendedor social», sostuvo Verónica Viel Temperley directora regional de la organización.
Se define a un «emprendedor social» como aquella persona que demuestra creatividad a la hora de buscar soluciones a un problema social, y que a su vez tiene calidad emprendedora, calidad ética, y trabaja sobre ideas viables y de impacto social aplicables a otras comunidades ante la misma situación, generando cambios de largo alcance.
La organización tiene sus oficinas centrales en Washington, Estados Unidos, y opera en 35 países de Asia, Africa, Europa Central y América Latina, apoyando en la actualidad a más de mil emprendedores sociales (también denominados «fellows»). Ashoka es financiada principalmente por empresarios y ciudadanos americanos preocupados por problemas sociales.
En ese sentido, sus estatutos son claros: tiene prohibido recibir dinero de gobiernos o instituciones financieras internacionales como el Banco Interamericano para el Desarrollo (BID).
«Nos financiamos con dinero proveniente de empresarios y ciudadanos norteamericanos porque, lamentablemente, en América del Sur no existe una cultura de la filantropía. Recién ahora estamos tratando de empezar a recaudar fondos en Argentina», señaló Viel Temperley.
La búsqueda
«Partimos de la idea», afirmó Viel Temperley, «de que así como es importante en el mundo de los negocios la innovación, creemos que también hay innovación en el campo social. Entonces buscamos personas que ya estén desarrollando ideas, las identificamos, pasan por un sistema de selección muy riguroso y, si vemos que se ajusta a lo que busca Ashoka y es un emprendedor social, pasa a formar parte de la primera red mundial de emprendedores sociales». La representante señaló que el primer miembro de la asociación fue una maestra hindú que tenía un método «totalmente revolucionaro» para la enseñanza. Ashoka la apoyó durante cuatro años, con un gasto total de U$S 10 mil. Hoy, casi dos décadas después, el sistema está incluido a nivel oficial y es utilizado para la educación de miles de hindúes. «En lugar de poner un capital y esperar su retorno en plata, nuestra organización invierte el dinero y la recompensa es para la comunidad. Cuando encontramos la persona adecuada, Ashoka le otorga un estipendio, es decir una ayuda económica personal», expresó.
La experiencia uruguaya
En Uruguay, la organización seleccionó nueve personas con diferentes proyectos en el campo social, como es el caso de Adriana Abraham que está creando programas de reinserción laboral para personas en situación de calle o de Mario Costa, un ingeniero agrónomo, que está diseñando un modelo asociativo de organización social y productiva en el sector rural en el departamento de Soriano.
Otros ejemplos son el de Rosario García, creadora de la primera red nacional de mujeres rurales del Uruguay, con el objetivo de realizar microemprendimientos propios y mejorar la calidad de vida de sus familias, el sociólogo Juan José Meré que ha lanzado un programa nacional de prevención del sida dirigido a adolescentes, o Juan José Oña, que trabaja con grupos comunitarios y de jóvenes a través de un programa de transmisión de técnicas audiovisuales para la creación de documentales sobre flora y fauna nativa.
«De igual forma que otros integrantes de Ashoka distribuidos por el mundo, los emprendores sociales uruguayos con sus ideas innovadoras para el cambio social han logrado un impacto nacional, e inclusive regional, en una vasta variedad de campos de trabajo como educación, salud, medio ambiente y derechos humanos».
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