Proponen que por un día los legisladores vivan como pobres
En la última edición de la publicación católica «La Gruta», la comunidad parroquial encabezada por el sacerdote Rodolfo Bonci presentó una singular propuesta: imaginarse a los niños pobres en el Palacio Legislativo por un día, y a los senadores y diputados en la escuela del Barrio Municipal (zona de Gruta de Lourdes).
El informe resalta la importancia que tienen los niños y jóvenes para con el país y sustenta el propósito de mejorar sus condiciones a fin de evitar el torrente de emigración. Mayormente, juega con la hipótesis de la posibilidad del cambio de roles entre aquellas personas con poder de decisión y la clase marginada.
Se aclara que la solución a los problemas de la pobreza no se logran simplemente con reflexiones ni comentarios, «ni con escándalos de los devotos, ni los paros por equis horas. «Hacen falta más ingredientes en la olla para que el país sea potable».
De lograrse la ficcionada propuesta, permitirían conocer a los legisladores –según consigna La Gruta– «el frío sin termómetro, la «sensación térmica» sin escuchar la radio, qué se puede aprender en un aula con 40 chicos, con qué preparación van a ingresar al liceo y conocer qué tan gratuita es la escuela, comenzando por una túnica, una mochila y unos útiles…».
El planteo incluye también que los representantes nacionales cobren lo mismo que los padres de los niños carenciados, con la finalidad de realizar ejercicios de supervivencias. Con este sueldo aprenderían a sumar, a dividir y a restar, sostiene la publicación.
Por la noche, los senadores y diputados dormirían al igual que estos niños, en una angosta pieza del pequeño rancho, forrado de cartones y abrigados con la frazada que los menores usan. «Por la mañana, después de conocer el frío y la oscuridad, y el llanto del hermanito de turno, volver a la escuela donde la maestra pida los prolijos deberes, escritos sobre las rodillas, porque la mesa estaba ocupada para preparar la torta frita que mancha de grasa la página», consigna la publicación.
La propuesta establece para la otra parte –la de los niños– instalarse en el Palacio Legislativo a preparar proyectos de solución para el país y fijar en ese día los sueldos para los senadores, diputados, intendentes, jueces y distribuyan tierras a los que las sepan y puedan trabajar. Y regularizar también la situación de la «gente sin casa, y las casas sin gente».
Aclara que en la escuela se enseña a buscar «soluciones» a los problemas y cuando se es maduro se pretende las «ganancias», y propone seguir el mandato bíblico que afirma: «Si no sois como niños no entraréis en el Reino de los cielos».
La comunidad de la Gruta de Lourdes transmite su preocupación por la partida de los uruguayos del país y aseguran que «pagar la deuda externa con la juventud significa prendar el país con la deuda interna. Es el suicidio».
El artículo reconoce que la iglesia, el Estado y la familia están en deuda con este sector ya que muchas veces es mal tratado y está incorrectamente formado. «Hay que educar para el deber y no sólo para el placer», sentenció la revista La Gruta, y cuestionó que el aparato estatal optó por modelos importados «valores de moda», y no siempre con capacidad crítica.
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