Información de LA REPUBLICA promueve búsqueda de un tesoro histórico

Al rescate del galeón fantasma

Ettore Pierri

La búsqueda y el rescate de la vieja embarcación insumirán por lo menos 50 días, estimaron Manzor y Alaggia:

«La etapa de localización es relativamente sencilla. Lo más difícil es el rescate, porque debe hacerse con mucho cuidado para no dañar lo que aún queda del galeón, que lleva allí unos 200 años o tal vez más. Según los datos de que disponemos, el casco está hundido bajo una enorme masa de arena y tierra y sacarlo de allí sin deteriorarlo es una tarea extremadamente delicada».

La iniciativa de rescatar el galeón surgió a principios de este año tras una nota que publicó LA REPUBLICA, recordó Alaggia:

«Nosotros no sabíamos que había un galeón en el fondo del arroyo. Nos enteramos gracias a LA REPUBLICA y empezamos a trabajar la idea de sacarlo. Fuimos varias veces a San Luis y vimos que contando con los elementos necesarios no iba a ser difícil llegar hasta el galeón. Hablamos con gente experta en este tipo de cosas y finalmente decidimos asumir la tarea de rescatar la embarcación».

Alaggia, quien cursó estudios avanzados de Antropología en la Universidad Nacional Autónoma de México, subrayó que el galón tiene sobre todo un gran valor científico:

«Si lo sacamos se podrá establecer su antigüedad con exactitud y también encontrar pistas acerca de su procedencia y las circunstancias en que se hundió en el arroyo. Seguramente conserva todavía implementos que también serán muy útiles para investigadores de una gran cantidad de disciplinas académicas. Todo eso seguramente permitirá saber muchas cosas más de las que ya sabemos sobre lo que pasaba en nuestra costa hace un siglo o dos o tal vez más».

Manzor, buzo de larga experiencia en tareas de rescates marítimos, dijo que es «asombrosa la pasividad oficial con respecto al galeón»:

«Cuando se supo que había una embarcación tan vieja en El Bagre, yo le dije a Alaggia que algún organismo oficial iniciaría la búsqueda de inmediato. Eso es lo que se hace en países europeos donde estuve trabajando más de 25 años. Allí no se pierde tiempo. Tan pronto sale una noticia como la que dieron ustedes, algún departamento gubernamental sale a investigar y si la confirma busca lo que sea donde sea, en el mar o en la tierra, porque esos países siempre están interesados en averiguar todo lo que puedan, por insignificante que pueda parecer, sobre su pasado. Pero aquí no se hizo nada. Por suerte Alaggia se interesó en el asunto, sin ningún otro interés que no sea el científico, y por eso yo me uní al grupo para aportar mi granito de arena».

Además de Alaggia y Manzor, otras cuatro personas integran el grupo que intentará rescatar el galeón. La única mujer del equipo, Susana Vilas, dijo que se ofreció para colaborar porque «un proyecto de este tipo ofrece la oportunidad de hacer algo por el país»:

«Yo soy enfermera y creo que seré útil. Nos vamos a instalar cerca del arroyo, en una cabaña que construiremos el mes que viene, y yo estaré allí a la orden, por cualquier cosa que pueda suceder. Dios quiera que no pase nada, pero siempre hay que prepararse para cualquier emergencia. En San Luis hay policlínica, de modo que en este aspecto tenemos todo cubierto».

Galeón fantasma

Según testimonios de numerosas personas que residen en la zona, el galeón estuvo casi a flor de agua durante muchísimo tiempo:

«Hasta lo usábamos como puente para cruzar el arroyo, que en otras épocas era muy caudaloso y después empezó a achicarse como consecuencia de los atentados ecológicos que se han perpetrado aquí», dijeron veteranos habitantes de San Luis.

Posteriormente el galeón comenzó a hundirse:

«Cada vez se iba más abajo y de tanto en tanto reaparecía, estaba unos días o un rato a la vista y luego volvía al fondo y por eso alguien empezó a decir que era como un fantasma que se mostraba sorpresivamente y después se iba. Una vez llegaron funcionarios de la embajada de Estados Unidos y recorrieron la zona del arroyo y aquí mucha gente pensó que habían venido por el asunto del galeón pero nunca se supo nada sobre eso», aseguraron en San Luis.

Mientras el galeón se mantuvo visible, sólo fue posible recuperar fragmentos de su estructura:

«Logramos sacar algo, pero sin medios ni ayuda no se pudo hacer mucho más hasta que al final se hundió del todo y perdimos la oportunidad de traerlo a tierra», explicaron varios residentes. Algunas familias de San Luis conservan todavía partes del casco del galeón, construido con madera procedente de algún país africano, según conclusiones primarias de expertos que unos cinco años analizaron esos trozos rescatados del arroyo. Ya hace muchos años que el galeón fantasma no aflora y se piensa que está atrapado en el fondo de El Bagre, no lejos de la desembocadura del arroyo en el Río de la Plata, de acuerdo con datos recogidos por el equipo de Alaggia.

Experiencia piloto

Alaggia subrayó que el operativo de búsqueda y rescate cuenta con muy buen apoyo multidisciplinario:

«Además del grupo de seis personas que tendrá a su cargo las tareas prácticas, disponemos de asesoramiento y respaldo de muy buen nivel. Colaboran con nosotros varios profesionales universitarios y también cuatro técnicos altamente especializados en tareas de este tipo. Entre ellos hay, por ejemplo, expertos en recuperacíon de navíos hundidos, historiadores, antropólogos y hasta estudiantes avanzados de arqueología. Creo que entre todos hacemos un buen equipo».

A juicio de Alaggia, el rescate del galeón puede incentivar otros proyectos similares:

«En el mar y también en los ríos hay sin duda mucho material de gran valor histórico.

No me refiero a tesoros o cosas así. Hablo de tesoros científicos, de los que podemos extraer muchos conocimientos. Nuestro intento puede abrir un camino importante, porque otra gente tal vez quiera hacer lo mismo que nosotros si logramos el gran éxito que significaría recuperar este galeón. Se sabe que hay muchas personas interesadas en este tipo de cosas pero siempre falta ese impulso que surge cuando alguien se decide a abrir el camino. Un ejemplo es lo que desde hace años están haciendo nuestros antropólogos con respecto a los pueblos que vivían aquí antes de la llegada de los europeos. Unos pocos comenzaron a buscar tímidamente, casi sin recursos, y ahora ya lograron muchísimo porque otros se unieron. Nosotros pensamos que puede pasar lo mismo con lo que estamos haciendo. No nos guía ningún interés comercial y sólo queremos aportar evidencias que pueden servir para conocer mejor nuestra historia gracias a lo que podamos encontrar en el fondo del mar, de varios ríos y, como en este caso, hasta de los arroyos. La semana que viene vamos a iniciar los trámites para que nos autoricen la búsqueda del galeón y tan pronto la tengamos comenzaremos con todos los preparativos necesarios y en enero ya estaremos buscando la embarcación. Será una modesta experiencia piloto que nos servirá para el futuro y esperamos que también le sirva a este país que aún ignora muchas cosas sobre sí mismo».

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