La semana pasada, el Banco de Previsión Social selló 900 recibos de seguro de paro y la multitudinaria cola para cobrar el subsidio cubría cuatro cuadras

Pando en ruinas por la crisis: el imparable desempleo gener angustia, hay más suicidios, prostitución y un éxodo masivo

Canelones

El nombre de esta ciudad se origina en el ciudadano bonaerense Antonio de Pando Patiño, primer propietario de tierras en esa región.

«El 30 de marzo de 1788, el alférez del Real Regimiento de Milicias de Caballería, don Francisco Menezes, y su madre doña Teresa Gaytán, nieta de don Bernardo Gaytán, primer Alcalde Provincial de Montevideo, donaron un rincón de su estancia en la que habían erigido una capilla en 1780, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, de la que eran fieles devotos, para que a su alrededor se levantara un núcleo de población estable», señala el historiador Elio Zinola en su libro «La historia de Pando», escrito en 1966.

Las primeras familias que se afincaron en la zona provenían de las Islas Canarias y Asturias. En 1882 se inauguró la vía férrea, mientras que el 5 de agosto de 1920 Pando fue declarada ciudad por el presidente Baltasar Brum.

Eran años de esperanza, lo que se traducía en el sostenido aumento de su población, transformándose paulatinamente en una de las ciudades más importantes del interior.

«En Pando los corazones siempre están entreabiertos. La mirada extranjera se llena de admiración en el conocimiento de las típicas expresiones lugareñas (…) En Pando comienza a perfilarse una moderna fisonomía ciudadana, impulsada por hombres que buscan los seguros y firmes senderos del progreso y de la cultura», afirmaba Zinola en el año 66, mientras la ciudad celebraba sus 178 años de existencia.

Ciudad en ruinas

Contrariando las perspectivas abiertas por el mencionado escritor, cuyo nombre fue colocado tras su muerte a una céntrica calle pandense, la pasada semana el Banco de Previsión Social selló alrededor de 900 recibos de seguro de paro. Las casi cuatro cuadras de cola formada por las personas que se encuentran en esa situación reflejaron el estado actual de una «ciudad en ruinas».

Hace aproximadamente seis años, Pando sufrió su primer golpe bajo: la fábrica metalúrgica Inlasa, fundada con capitales estatales durante la dictadura cívico-militar, cerró sus puertas.

El año pasado, los trabajadores de la textil Hisud realizaron varias movilizaciones en reclamo de soluciones para esa fuente de trabajo, mientras que en las últimas semanas la patronal se vio obligada a enviar a 35 obreros al seguro de paro.

Otras dos textiles ubicadas en el kilómetro 28 de la Ruta 8, atraviesan una grave crisis, al igual que Alisol, otra textil de la zona.

La fábrica papelera Ipusa, adquirida por una multinacional chilena, redujo en tres años un 40% de su personal, al tiempo que la empresa cartonera pandense realiza desesperados intentos por continuar trabajando.

En tanto, el directorio del frigorífico Ipsa debió cerrar su planta de faena y enviar a 300 empleados al seguro de paro, a raíz de la falta de capital de giro.

Metzen y Sena, una reconocida fábrica de azulejos y cerámicas, está al borde de la quiebra: la mayoría de sus operarios están en el seguro de paro, lo que motivó que semanas atrás trabajadores, vecinos y comerciantes de Empalme Olmos –un pequeño pueblo que limita con Pando– marcharan por las calles pandenses y efectuaran una protesta pacífica frente a la sucursal del Banco de la República Oriental del Uruguay (BROU). Hace algunos días, la «Comisión de desocupados de Pando» instaló una carpa en los accesos de la ciudad. Mientras, las empresas de viaje aumentan las ventas de pasajes al exterior, aunque en la mayoría de los casos los compradores sólo pretenden el boleto de ida. Tal vez el caso más claro sea el de un conocido comerciante vinculado a la Lista 15 del Partido Colorado que próximamente abandonará el país en procura de un mejor porvenir para su familia.

Comerciantes en quiebra

Esta crisis industrial, repercutió de gran manera en el sector comercial. «La situación actual del comercio de Pando es el reflejo de la enorme cantidad de puestos de trabajo que se han perdido en la zona. Esa es una masa de dinero que no pasa por el comercio, lo que se siente en la notoria baja de las ventas y en las impresionantes dificultades que hay para cobrar los créditos concedidos hace muchos meses atrás», dijo a LA REPUBLICA el comerciante Bernardo Ojeda, propietario de una conocida agropecuaria con 25 años de antigüedad en Pando. Destacó que «esto trae dificultades financieras, que uno traslada a los proveedores y al banco a la hora de cubrir los cheques. Todo el mundo se restringe y achica presupuesto, lo que supone el envío al seguro de paro o directamente el despido de muchas personas», remarcó Ojeda.

Asimismo, señaló que «la presencia de grandes supermercados han demolido al pequeño comerciante», destacando que en esa zona «han desaparecido más de 300 almacenes y comercios, cuyos rubros son abarcados por los hipermercados». Resaltó que ese tipo de centros comerciales «concentran sus compras en las grandes empresas extranjeras, y la ganancia no queda en el país».

A su juicio, «no se vislumbra una mejora ni a corto ni a mediano plazo. No hay medidas concretas, y a través de las políticas fijadas por el gobierno, no es fácil reactivar fuentes de trabajo». Ojeda subrayó que «el agro, sector al cual estamos directamente vinculados y es la columna vertebral de nuestra existencia, prácticamente no es viable por los altos costos de producción». En el marco de esta situación, indicó, «existe por parte de los bancos una menor flexibilidad, pues hay un mayor riesgo e intentan asegurar su reembolso del dinero, exigiendo garantías reales y acortando la distancia entre el capital que se posee y el dinero que se presta».

«La crisis siempre tiene dos aspectos. Hay una gran mayoría de perjudicados y una minoría que se beneficia: el capital financiero, que se ha quedado con la riqueza del país», consideró, señalando que «se debe apelar a ese capital financiero para que rebaje los intereses, oxigene al mercado y ayude a la industria, al agro y al comercio».

«Hay dos fantasmas que sobrevuelan sobre la situación económica que pueden ser lapidarios para una gran cantidad de comerciantes, industriales y productores: la posibilidad de un futura devaluación y que la fiebre aftosa se introduzca nuevamente en el país, lo que implicaría para el país perder todo lo que hemos recuperado a través de un trabajo muy serio encarado por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca», sostuvo.

Males de la crisis

Respecto a las «características» de esta crisis, Ojeda citó «la cantidad de jóvenes y no tan jóvenes que se van del país, enfermedades por problemas de estrés y angustia, suicidios y aumento de los vicios sociales: prostitución, delincuencia. Esos son males que se agudizan con la crisis», destacó.

Bernardo Ojeda añadió que «La concentración de la riqueza y el empobrecimiento de la gran mayoría es lo que refleja la realidad de Pando y de Uruguay», resumió.

El productor agropecuario Mario Braida coincide con el diagnóstico trazado por Ojeda, consideró que «nuestra situación es desesperante, ya nos sobrepasó».

Pronosticó que «no quedará nadie en el campo. A nosotros no se nos defiende en lo más mínimo. Traen mercaderías de otro lado, por lo cual no podemos competir.

Yo no le veo solución: para mí, en poco tiempo no queda más nadie en el campo. Y tampoco sirve quedarse, porque lo poco que hizo durante toda la vida, ahora lo pierde…»

Visiblemente angustiado, Braida relató: «tuve que vender algunas hectáreas de campo para pagar dos años de Caja. Vendí para pagar, ¿me entiende?». Aseguró que con las importaciones «no es el pueblo el que se beneficia, es un grupo de cinco o seis que se est
án llevando su parte. Pero yo no los acuso a ellos, sino a quien gobierna».

Crisis nunca vista

Dardo Jaurena, un pandense directamente vinculado a la actividad industrial, indicó que en esa área «la situación es caótica en todos sus rubros», lo que, a su criterio, «demuestra que en este país no hay nada que, desde el punto de vista industrial, progrese». «En una ciudad industrial como Pando, eso influye en todo lo demás», puntualizó.

«Yo no creo que haya alternativas fáciles, pero algo hay que hacer. Sin embargo, veo que no se hace nada. Si tenemos un poder departamental que metió una gran cantidad de gente en la Intendencia de Canelones para ganar las elecciones y ahora no puede pagar los sueldos –los empleados municipales están cobrando en cuotas– partimos de la base de que ellos mismos se han cavado la fosa», dijo Jaurena.

Recordó que el pasado jueves «hubo una reunión en el Club Urupan donde estuvo presente gran parte del poder político», aludiendo a la asamblea mensual del Foro Batllista, en la cual participó el ex presidente Julio María Sanguinetti. Allí dijeron que estaba todo bien: evidentemente viven en un país que no es el nuestro», sentenció.

Mientras tanto, el contador Luis Lacruz, quien asesora a varias empresas sostuvo que «esta es la peor crisis que ha vivido Pando», ya que la misma «abarca a la totalidad de los sectores».

Destacó que «hay pérdidas de fuentes de trabajo, empresarios que no pueden resolver la viabilidad de sus empresas. Eso determina reducciones de personal, o sea aumento de la desocupación».

Según Lacruz, «el empresariado se siente extremadamente solo y sin ningún horizonte a mediano plazo que le permita tener expectativas respecto a un cambio de la situación actual. Muchos empresarios están bajando los brazos, y eso puede tener consecuencias de corto, mediano y largo plazo».

Además, expresó que «el gobierno nacional no da ninguna señal para que pueda existir alguna esperanza».

El contador indicó que en la actualidad «se evalúa constantemente la viabilidad de la empresa, determinando una situación de estrés y angustia muy grave, que se traslada a los empleados». «El gobierno se ha aislado de esta problemática», comentó, destacando que «sin expectativas de futuro, es casi imposible una recuperación».

«Detrás de esta crisis hay seres humanos, lo que decreta un estado de angustia social alarmante», añadió.

Duras consecuencias

Esta aguda crisis incide directamente sobre las condiciones de vida de los pobladores.

El reconocido cardiólogo Daniel Pazos reveló a LA REPUBLICA que en una importante mutualista donde desarrolla su tarea, «existen entre 250 y 300 bajas mensuales por pérdida de trabajo», lo que determina «la imposibilidad de asistirse en función de un cambio en la situación económica».

Pazos apreció que «el notorio deterioro general de las condiciones de vida está determinado fundamentalmente por la desocupación», y remarcó que en esa ciudad «cierran almacenes y comercios de determinado nivel casi todos los días», produciendo «un cambio sustancial en la vida de la sociedad de Pando».

En medio de esta compleja situación, advirtió el galeno, «se encuentran personas mayores de 40 años de edad que tras ser despedidas de un lugar de relevancia como una empresa manufacturera, no tienen dónde ir a trabajar».

«Por más que se apunte a un país de servicios, hay un porcentaje de la población que no se puede reciclar», alertó.

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