Al caer la tarde en primera fila

Hoy el Rey de la farsa y el burlesco llegará con su bagaje de suenos e ilusiones a iluminarnos el alma con su luz multicolor e infinita.

Y nuestra gente, que lleva el rótulo de fría y gris, se transformará en cálida, alegre y bulliciosa como por arte de magia. Cada febrero cuando Momo cubre con su manto las esquinas, la ciudad parece cambiar. La tristeza de una tregua al corazón y un hálito de fe en nuestras vidas nos permite, por una horas, ver todo diferente.

?Cuál es el embrujo que tienen los carapintadas? ?Cuál el hechizo de las máscaras y disfraces? ?Qué brisa mágica desohoja en su vuelo papel y serpentina?

Simplemente sé que quienes vivimos esta fiesta profundamente, sentimos por las noches que nuestro espíritu vibra de una forma diferente. Por eso hoy estaremos en la principal avenida, como siempre, para volar entre las nubes de la fantasía con las alas henchidas de felicidad.

Y aquellos que crean que esto es una utopía… se pierden de vivir la loca aventura que Momo nos alcanza por las noches de febrero… allí, cuando en la madrugada los cantares nos golpean el pecho con sus ecos y las voces amigas nos abrazan de recuerdos queridos… allí, cuando vuelven a nosotros las rimas callejeras de viejos carnavaleros y los nombres de tantas figuras queridas que aunque ya no están viven perennemente bajo el farol esquinero de nuestro corazón.

Y todos quienes miran esta fiesta por sobre el hombro sepan que ella guarda el sentimiento de nuestros antepasados… aquellos que cantando volcaban sus coplas por las calles con el sólo propósito de alegrar a sus vecinos, que repartiendo amistad perfuman el aire con sus pomos, que entre sonrisas y «dragoneos» hacían volar las serpentinas desde los anejos balcones con aroma a glicinas… simplemente buscando el amor. Es que el Carnaval es parte de nuestra identidad. Por eso, si algún falso elitismo no les permite concurrir, déjenlo de lado y vayan a divertirse imitando a sus ancestros.

Porque el Carnaval es dar escape a nuestros sentimientos sin estar pendiente del qué dirán… es expresar nuestro sentir olvidándonos de prejuicios… es la voz de ese bohemio poeta que nos llega a lo hondo del alma…

Por la noche, Momo revivirá mil emociones, en cada esquina latirá el corazón murguero y la lonja repicará muy dentro nuestro. Como hace más de un siglo los cantos, las sonrisas y la algarabía pasearán por las calles con gente.

Al caer la tarde ya estaré en primera fila, como siempre, con el sano espíritu de divertirme porque en definitiva ese es el fin del Carnaval.

Feliz me asomaré al balcón de la farsa… los anos pasan y es un privilegio poder vivir un nuevo Carnaval…

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