La Unesco destacó que la educación es un "bien frágil" distribuido desigualmente

Montevideo tiene un 20% de analfabetos en zonas carenciadas

El programa Tejiendo Redes: Familia, Escuela y Comunidad impulsado por la ONG El Abrojo y la Gerencia de Programas Especiales de la ANEP, ganó el premio internacional de la alfabetización en 1998. Desde hace cuatro años esta organización social desarrolla un programa de alfabetización en cinco comunidades del barrio Casavalle, (que tiene un 40% de analfabetos) dirigido a niños y madres en situación de pobreza urbana, mediante la inserción de los educadores en la comunidad.

Hasta al momento han participado más de 300 niños, «con resultados exitosos» según dijo a LA REPUBLICA, Adriana Briozzo, coordinadora del programa.

Briozzo señaló que mediante esta iniciativa se pretende favorecer el proceso de adquisición de la lectoescritura y el acceso de los individuos a los circuitos culturales amplios, de forma que puedan lograr una adecuada inserción social.

La idea es que el maestro se acerque al hogar del niño repetidor o desertor de la escuela, lo que por lo general se registra en el primer y segundo año.

De esta forma se intenta fortalecer el vínculo entre el niño y la madre para que sea ella la verdadera promotora de la educación de su hijo.

Asimismo se intenta generar en la familia la demanda educativa, fomentando un interés por la educación de sus integrantes.

Además de la inserción del maestro en el hogar también se promueve un acercamiento del educador a la comunidad, para lograr una resignificación de la lectoescritura y conformar bibliotecas comunitarias.

También se realizan tareas en el ámbito de la escuela entre los maestros que trabajan en los hogares, aquellos que lo hacen en el propio local educativo y los padres, donde se analiza e intercambia información sobre los procesos de aprendizaje.

Casavalle se eligió por ser una de las zonas que tiene mayores índices de analfabetización. Un 69% de los menores de 18 años no tienen cubiertas las necesidades básicas indispensables y existe casi un 40% de repetición escolar.

En nuestra capital existe un cinturón de pobreza (con un 20% de analfabetos) que según Briozzo debería atenderse con programas educativos más globales que tiendan a potenciar la familia en el proceso educacional.

«El problema principal reside en que los padres de los niños analfabetos son también analfabetos, por eso es importante el trabajo desde la familia», dijo la coordinadora.

Agregó que es necesario desarrollar planes educativos más generales que atiendan la diversidad, lograr que niños de realidades socioeconómicas disitintas tengan los mismos logros pero atendiendo su educación desde diferentes perspectivas».

A través del programa desarrollado en Casavalle se detectó un alto índice de analfabetismo en adultos. Por este motivo El Abrojo conformó dos grupos de educación dirigido a ese sector, uno de ellos en donde aprenden a leer y escribir y otro para finalizar la escuela.

El Abrojo también desarrolla dos programas de «Alfabetización en Calle», dirigido a niños en situación de calle.

Uno de ellos se denomina Omnibus Itinerante –que actualmente está en Pocitos– y el otro Repique ubicado en una plaza en Colón. En ambos casos un maestro desarrolla tareas educativas, a través de juegos y cuentos entre otras actividades.

Evaluación a nivel mundial

El Foro Mundial sobre la Educación realizado en Dakar (capital de Senegal), en el mes de abril presentó una evaluación desarrollada en el ámbito de la educación básica, donde se constató que si bien se han realizado avances considerables en algunos países, y pese a la generalización de la escolarización en la enseñanza primaria, el analfabetismo sigue siendo una realidad del siglo XXI, tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados.

Este estudio señala que existen centenares de millones de personas –y en particular mujeres–que no tienen acceso a la educación. Asimismo un gran número de personas pierden las nociones básicas adquiridas y sufren un analfabetismo funcional, debido al deterioro de la situación económica y social.

Las principales razones del analfabetismo son la pobreza y la exclusión, señala el trabajo.

El Director General de la Unesco, Koichiro Matsura, manifestó que la lucha de este organismo es, en primer lugar, promover la educación para todos. «La educación es muy frágil y esta distribuida de modo excesivamente desigual. La alfabetización es la puerta principal que permite el acceso a ese bien, y para ser útil y funcional debe estar en relación directa con la mejora de la condición de sus destinatarios», expresó el jerarca.

Este año los premios internacionales de alfabetización de la Unesco han recompensado proyectos y programas de Bolivia, Iraq, Filipinas, Senegal y Zimbabwe.

Los cinco premios recompensan las contribuciones a favor de la lucha contra el analfabetismo.

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