La ley de la selva
Las cercanías del Cementerio del Norte parecen ser «tierra de nadie, donde sólo vale la ley del más fuerte», suelen manifestar los habitantes que padecen diariamente el flagelo de la delincuencia. Pistola en mano, portando cuchillo o simplemente como en tiempos de la cavernas con palos y piedras, decenas de marginados atacan implacablemente a personas que transitan a pie, conduce un ómnibus o un taxi o atienden un comercio.
En los últimos días, supermercados, ferreterías, farmacias y hasta un local de pagos ubicados sobre la avenida Batlle y Ordóñez experimentaron en carne propia lo que es sentir miedo ante un arma.
Los restoranes deben cerrar más temprano porque pasadas las 22 horas «no hay quien se atreva a andar por la calle», comentó un viejo barista del lugar que conoce la realidad e incluso denunció, con nombre y apellido, a los delincuentes que en ningún momento fueron detenidos por la Policía.
Explicó que la gran mayoría de los comercios del barrio fueron asaltados. «Salen corriendo con el dinero y a las dos cuadras se van caminando tranquilamente con las manos en los bolsillos, porque saben que en estos barrios ni la Policía puede entrar». Advirtió a los automovilistas sobre el peligro de quedarse detenido en esta zona.
En una ocasión, un grupo de delincuentes agredieron a un motonetista con un objeto contudente. Cuando cayó, le robaron el dinero y quisieron quitarle la moto, a lo que se resistió pese a ser atacado con un arma blanca.
En otra oportunidad, un conductor que sufrió un desperfecto en su vehículo, recibió una golpiza en la propia avenida y fue rapiñado.
Hace pocos días, balearon un local de Abitab para consumar una rapiña. En horas de la tarde, ingresaron a un supermercado a cara descubierta y se llevaron cuantiosa mercadería.
Una farmacia, desde hace meses, es el blanco preferido de los atracadores. El personal del comercio sintió el estremecimiento del frío de un revólver.
El miedo a ingresar
Los transportistas también son víctimas de la violencia. Los trabajadores de la línea 174 fueron blanco, desde el pasado fin de semana, de una seguidillas de ataques, un de los cuales tuvo un sangriento desenlace.
El primer ataque sucedió en la noche del sábado en la zona del Cementerio del Norte, que volvió a ser escenario de un nuevo atentado. A consecuencia del ataque, una pasajera resultó con heridas de entidad en el cráneo.
Cuando la unidad circulaba por la calle José María Silva, varios desconocidos lanzaron proyectiles que causaron daños importantes en numerosos vidrios de la unidad. Estallaron los parabrisas traseros, y una de las piedras impactó en la cabeza de una mujer, que ocupaba uno de los asientos.
Para evitar un mal mayor, el conductor adoptó la única medida que tenía a su alcance: aumentó la velocidad y perdió de vista a los atacantes.
Los otros ataques ocurrieron el domingo por la mañana, cuando el coche número 687 de la mencionada línea con destino a Colón, fue abordado por una persona que colocó una cuchilla sobre la garganta del guarda, a quien demandó el dinero de la recaudación. Minutos después, el mismo individuo perpetró otra rapiña en otro coche 174.
Esta ola de hechos de violencia aumenta día a día la preocupación de los trabajadores del transporte. Ello derivó en reuniones y contactos con las máximas autoridades del Ministerio del Interior, para analizar y poner en práctica nuevas medidas de seguridad.
El pasado lunes, los trabajadores de Cutcsa decidieron modificar el recorrido y no ingresar a la calle José María Silva. Ayer, los coches pertenecientes a la línea «I» -169, 171, 172, 173, 174 y 175- no circularon.
A raíz de esta situación, se produjo una reunión entre la comisión de seguridad de Cutcsa y los trabajadores, con el propósito de encontrar una solución a la tensa situación creada en estos barrios.
Los empleados argumentaron tener miedo a los ataques, mientras que los empresarios aducen que deben cumplir con el recorrido de las líneas.
En una reunión extraordinaria, los trabajadores del transporte decidieron mantener los servicios a la zona, utilizando una ruta alternativa como una medida parcial preventiva, por lo cual las líneas 174 de Cutcsa y 329 de UCOT cincularán por las calles Burgues, Batlle y Ordóñez e Instrucciones, tanto en el trayecto de ida como de vuelta.
Esta medida se mantendrá hasta que la Comisión Multisectorial de Seguridad en el Transporte Público (que se reúne mañana a las 18 horas), acuerde soluciones alternativas que den seguridad a los trabajadores y usuarios del transporte.
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