Club de infieles
El responsable de la firma argentina Amorios, que solicitó mantener su nombre en reserva, confirmó a LA REPUBLICA que algunos uruguayos contrataron sus servicios para que se les facilite «tirarse una canita al aire» y no pudo especificar, por «la reserva» con la que se opera, si compatriotas residentes en Argentina se comunicaron con ellos. «Sólo sabemos lo que nuestros clientes quieren que sepamos», señaló el empresario.
Las excusas son variadas y se preparan varios escenarios a la medida del usuario, con quien se acuerdan las distintas tarifas.
El sistema consiste en enviar por ejemplo invitaciones «falsas» al domicilio del cliente, para un evento determinado (seminarios, cursos, desfiles o presentaciones) lo que le permitirá tener una excusa para ausentarse de su casa, sin levantar sospechas. Recibir por correo una invitación de este tipo, en el lugar que el cliente disponga ya sea su casa o trabajo, tiene un costo de U$S 35 y si se desea obtener el diploma o certificación por su participación en el evento se deberán abonar U$S 15 más.
Está previsto también que desde Amorios se realicen llamadas de confirmación al evento o a la otra parte del encuentro, con un costo de U$S 20 cada una.
Para evitar además problemas a la hora de recibir el balance de la tarjeta de crédito donde se resumen las compras del mes, la empresa prevé hacerse cargo de las atenciones o compras que indique el cliente (que éste luego pagará), para que esos números «en rojo» no aparezcan en el registro de las tarjetas de crédito.
La firma también trabaja en la confirmación de reservas de hoteles u hospedajes con valores a convenir.
Se cuida tanto hasta el último detalle que incluso se previó que un miembro de la pareja (el engañado) llame por teléfono al lugar del supuesto seminario donde estaría participando su esposo o esposa.
Para ese caso una recepcionista de la empresa que atenderá el llamado haciéndose pasar por empleada de hotel o de un club (según la invitación enviada), dirá que la persona buscada está en ese momento ocupada y ofrecerá contactarse con su habitación o enviar en su búsqueda dando el aspecto de que la persona está efectivamente en ese lugar.
Luego de esto se ubica al cliente y se le informa que lo están buscando desde su casa. Se ofrece hasta un radio mensaje para que «en caso de emergencia» sólo se entere el cliente de que lo están buscando.
En la página en Internet, en la dirección www. Amorios.com.ar , se destaca que la empresa está orientada hacia el «amor en penumbras» operando en forma «absolutamente discreta» al punto que nunca hay un contacto personal entre empresa y cliente.
Todo se maneja a través de correos electrónicos, incluso al comienzo de la comunicación se determinan nombres claves para mantener el anonimato en todo momento. Hasta los teléfonos a los que hay que comunicarse varían según los clientes.
En dos meses de funcionamiento la empresa ya logró captar a 150 miembros que pagan una inscripción anual de U$S 120 que se depositan en un banco reconocido.
Si bien no se lleva una estadística, se pudo determinar que los socios son mayores de 30 años y hasta el fecha han contratado el servicio en igual porcentaje hombres y mujeres.
La clientela a nivel de mujeres se divide entre amas de casas, docentes, profesionales y ejecutivas, mientras que los hombres son mayoritariamente profesionales y ejecutivos aunque también hay comerciantes.
La idea surgió –narró el empresario– luego de ponerse en contacto con una amiga suya, cuyas amigas precisaban fabricar excusas para sus salidas amorosas. Dijo que para ver si funcionaba su proyecto de coartadas, lo probó «con conocidos» cuyas parejas creyeron las excusas creadas, resultando que la prueba «fue un éxito».
La firma destaca que el emprendimiento fue pensado para «gente sin prejuicios» y en la publicidad se habla de dar «protección» desde los primeros «escarceos seductores» hasta su regreso al hogar.
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