Una multitud reclamó su derecho a vivir en un país productivo

Young no se resigna

El departamento gobernado por el intendente colorado Mario Carminatti se transformó ayer en una «fiesta» de azul, amarillo y verde, colores que integran la bandera que identifica a los productores de Río Negro.

Después del mediodía, decenas de ellos con tractores y maquinaria agrícola se concentraron en las accesos a la ciudad de Young, capital departamental de la producción, luciendo diversas pancartas y carteles alusivos a la crítica situación que padecen, en una región que años atrás brindaba oportunidades de properidad.

Hoy, los tiempos cambiaron y este sector de la economía nacional cada vez más debilitado está virtualmente quebrado por la competencia extranjera, la escasa rentabilidad y las deudas que le asfixian. Muchos de ellos por emigrar a Montevideo o engrosar el éxodo uruguayo hacia el exterior.

La concentración de productores en ruta 3 y las calles 8 de Octubre y Doctor Zeballos programada para las 14 horas, se realizó puntualmente. Las pancartas exhibidas a bordo de los pesados tractores tenían por denominador común el reclamo por insumos más bajos, condiciones más favorables para lograr una mayor rentabilidad y la rebaja en el impuesto al gas oil. Los manifestantes denunciaron la insensibilidad del gobierno ante la crisis del campo.

«Â¡Sólo me queda el alma!», llevaba inscripto un joven productor de Young en su tractor de trabajo, frase que resume el sentir de los productores.

Los agricultores coincidieron en manifestar su decepción por las incumplidas promesas del gobierno de Jorge Batlle, que fueron definidas como de «puro voluntarismo». En una de las maquinarias se leía: «Sr. Batlle, ¿y el campo para cuándo?». En otra, se denunciaba que «Batlle nos mintió».

Otro damnificado afirmó que «nuestro Estado es brillante, pero no tiene rapidez y viveza para el campo». Productores lecheros de Young explicaron a LA REPUBLICA que se hace prácticamente imposible competir con los productos extranjeros que llegan subsidiados a nuestro país. «Nosotros tenemos que hacer frente al endeudamiento generado por las altas tasas de interés en los créditos y el elevado porcentaje del impuesto al gas oil».

Reclamaron una rebaja en el costo de los insumos, como ser la energía eléctrica y las comunicaciones. Manifestaron su decepción por la falta de voluntad del gobierno en brindar soluciones, reclamando un tratamiento impositivo similar al de la industria forestal.

Entre tractores, camiones y maquinaria agrícola se formó una amplia caravana que se extendió a lo largo de unas 10 cuadras. Al frente marchó medio centenar de productores a caballo, a los que se sumaron centenares de personas a pie que recorrieron las principales arterias de Young.

La ciudad respondió multitudinariamente a la convocatoria, paralizando sus tareas a partir de las 14 horas, cuando cerraron comercios para sumarse a la movilización. Jóvenes con tamboriles, jubilados, funcionarios bancarios, docentes y cooperativistas se adhirieron a la marcha.

La ciudad lucía limpia y ordenada, mientras en las plazas numerosos niños jugaban despreocupadamente. Young conserva una población mayoritariamente descendiente de italianos y alemanes, que durante decenios vivieron dignamente trabajando en tambos, la apicultura y la agricultura. Las políticas económicas, de espaldas al país productivo, de rodillas a esta emprendedora población. Hoy, muchos piensan en emigrar a Montevideo. Un niño portaba un cartel que rezaba: «Quiero estudiar y vivir en mi país».

El senador encuentrista José Mujica acompañó a los productores, caminó unas veinte cuadras junto a los trabajadores del campo. «Â¡Yo nunca había visto esto!», manifestó LA REPUBLICA el sorprendido legislador. Acotó que se vivió una jornada de mayor respuesta a la ocurrida en «Paysandú Entre Todos», teniendo en cuenta que percibió «mucha bronca en los productores por su agobiante situación».

Antes de la lectura de la proclama, llegó hasta el estrado principal el senador nacionalista Jorge Larrañaga. Explicó que en épocas de crisis se necesita imperiosamente mayor inversión para el interior, otorgando estímulos directos a la producción, como la reducción de tarifas e impuestos. Alertó que «la gente se nos está yendo. Más de 40.000 uruguayos ya se fueron en el correr del año. Si la tendencia se mantiene, este año se vencerá el guarismo de 1974, que fue el récord, con 70.000 uruguayos que emigraron del país». En una breve proclama, los productores de Río Negro resumieron sus reivindicaciones a fin de continuar existiendo como tales. «Reclamamos protección a la producción nacional porque queremos un país con estabilidad no sólo en los números que se muestran a los organismos internacionales, sino para las familias que viven en él», sostuvieron. Propusieron reactivar el aparato productivo creando las condiciones para el desarrollo de un modelo agroexportador, «como instrumento para crear riqueza y generar actividad y empleo».

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