Febrero espera el recambio
En estos días, calurosos y algo ventosos, los operadores privados esperan más que expectantes el recambio turístico que se está demorando. Seguramente hacia el fin de semana la calma que se percibe en Punta del Este se intensificará en forma considerable, como sello definitivo y distintivo de una mala temporada estival.
El mes que se fue volando, enero, y según un testeo que se practicó desde la oficina de Turismo perteneciente al Ministerio de Turismo, en áreas de restaurantes, zonas comerciales, hotelería e inmobiliarias se estaría globalmente casi en un cuarenta por ciento menos de ingresos en relación a la temporada anterior, lo que confirmaría los puntos de vista ya expuestos por el sector privado.
Esto significa que a algunos les fue bien y a otros bastante bien, pero en la suma, en la totalidad, la temporada está por debajo incluso de lo esperado en el mes de diciembre.
Febrero probablemente no revertirá tal situación, aunque los fines de semana la gente se volcará al principal balneario y los operadores harán sus monedas. Punto alarmante, crítico, como para no mentir en las opiniones y no mentirse. Eso está muy claro.
Autocrítica, severidad en los análisis: no queda otra porque la mala temporada como fenómeno de la realidad real y tangible, supera cualquier estadística que pueda parecerse a la ficción o al realismo mágico de algunas importantes voces oficiales.
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