Tiene la Palabra
«Perplejidad» por declaraciones de Roque Arregui
Señor Director deLA REPUBLICA
Dr. Federico
De mi consideración: Me dirijo a usted, para expresarle mi perplejidad, y hasta preocupación, (sin duda incomprensible para muchos), ante la declaración del diputado Roque Arregui, hoy candidato a la Intendencia Municipal de Soriano, por nuestro EP-FA, en el artículo de LA REPUBLICA, del día 12 de enero, pág. 8; donde expresa su convencimiento de que el gobierno nacional, «no va a caminar por el lado de la marginación, más allá de nuestra diferencia política», como lo han hecho con la IMM, con respecto a una posible Intendencia Progresista en Soriano. No quiero pensar, además, que sean palabras del diputado maestro, lo que se adjunta a su foto encabezando el artículo, cuando se señala que «el fenómeno no afectará a Soriano, si él resulta electo jefe comunal.
Como participante directo de nuestra interna frenteamplista de Soriano, y por tanto conocedor de la «carrera política» de nuestro diputado, (desde sus inicios en Dolores, en tiempo de la dictadura y en la «clandestinidad»), y como militante sufrido y sufriente de las prácticas políticas de la hegemonía imperante en nuestro departamento, que está desembocando en el afloramiento de un iceberg estalinista por estos días, por estos pagos; no puedo menos que dar testimonio de mi «piel de gallina», (valga el sinceramiento de temor, que no quiere decir miedo), cuando leí el artículo de referencia.
Por último, me permito transcribirle una frase de don José Artigas en una instancia de su lucha contra el centralismo de entonces: «¿hasta cuando la moderación nuestra ha de servir de garantía a la intriga?» Créame doctor Fasano, que unos cuantos hoy estamos pensando que no más hasta estos días aunque lo del principio no parezca encajar con esto último.
Confiando en su buen criterio, para dar el mejor uso a la presente incluida la posible publicación, y que firmo, le saludo atte.
CI. 2.837.914
La propuesta trivial de don Ramón Díaz
Señor Director deLA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Es interesante constatar como la gente común discrepamos, tan a menudo, con las distinciones laudatorias adjudicadas por los calificados para hacerlas, en función, conjeturo, del distinto criterio que los hombres de a pie, tenemos de los atributos del lauro. Es el caso (lo digo al pasar) de la mentada inteligencia de Sanguinetti, un hombre, que si la tuviere, no podrá recorrer los años restantes de su vida sin problemas de conciencia (que provocan desde perturbaciones del sueño a trastornos de la estabilidad mental) por el apremio de orden moral que ha sufrido y seguirá soportando por parte de los familiares de detenidos-desaparecidos y por el menoscabo del prestigio internacional que por otras condiciones ha adquirido y por aquellas insensibilidades está cosechando.
Sucede ahora con el doctor Díaz, cuya personalidad es distinguida en el mundo como paradigma neoliberal, tanto como para ser designado por los cerebros de esa ideología como presidente de Mont Pelerin, algo así como el rector universal de la doctrina neocapitalista en la cual militan pensadores reconocidos como la pléyade que se extiende desde Von Hayek a Milton Friedman. Las reflexiones hechas en «El Observador» parecen tan pueriles, tan obvias, tan inconducentes que uno no las puede entender como propias de este señor, considerado el intelectual más competente de la derecha uruguaya.
Como ser, resulta inadmisible que recién ahora en las puertas de las elecciones municipales, cuando, supongo, no debe haber siquiera tiempo para reformas constitucionales referidas al evento, el pope postule la formación del partido conservador.
Con el resultado electoral del 94 (e l país dividido en tercios) un pensador neoliberal de la envergadura de Ramón Díaz debió fundamentar la unidad de las derechas, en ese momento sí con tiempo para intentar alguna trapisonda legal. Desde posiciones ideológicas totalmente antagónicas el sociólogo Errandonea, en su excelente ensayo «El sistema político uruguayo» de 1994, plantea la posibilidad del nuevo bipardismo y el periodista López Mercao, a pocos días de conocerse los resultados acuña la expresión de Partido Rosado.
Que el doctor Díaz pronostique que un «entrevero» (en el sentido wilsoniano del término) en las elecciones departamentales puede evitar el triunfo del Encuentro Progresista en el año 2004, se puede interpretar como un deseo fervoroso, carente de fundamentación científica; en el lapso noviembre del 94-diciembre del 95 el Partido del cambio creció en 255.300 votos, con la ayuda, claro está, de una administración neoliberal, cuyo cuño no será modificado un ápice en el próximo quinqueño. Comenzamos la nueva etapa de lucha con un contingente del 45% del electorado nacional. Una hipótesis elementalmente verosímil, sustentada en el análisis del comportamiento electoral de la izquierda desde 1971, permite concluir que no son las elecciones municipales de mayo las decisorias en el temido triunfo del Encuentro, como se deduce de la propuesta del pope.
Por otra parte y ésta es la razón fundamental para sorprenderse de la futilidad de sus dichos: lo que el ideólogo debería estar ejerciendo es la difusión en periódicos, ensayos o libros los fundamentos de su doctrina económico-socio-política y los resultados de su aplicación.
Se podría pensar que sus cofrades actuales estén revisando el juicio estimativo del jerarca, en función de sus intromisiones en cosas tan pequeñas comparadas con la sustentación de los postulados de su filosofía.
¿Poseerá las condiciones para hacerlo?
Carlos W. Pommerenck
Preocupación de un usuario del Casmu
Señor Director deLA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
En primer lugar quiero dejar bien en claro que estas líneas no son producto de una sensación subjetiva, sino por el contrario, completamente objetiva emanada de hechos y circunstancias reales.
En segundo lugar, deseo destacar que no es mi propósito juzgar la actuación de ningún funcionario, sea profesional, técnico, auxiliar o administrativo, en sí el objetivo se encuadra en buscar el mejoramiento de un servicio, su coordinación; valorando en todo momento que esa tarea puede ser la diferencia entre la vida o la muerte de un ser humano.
El Centro de Asistencia del Sindicato Médico del Uruguay está sufriendo cambios que apuntan a economías, supresión de servicios detrás de la cuota de asistencia y alejamiento de los problemas de los usuarios; que a diferencia de otras mutualistas no tienen voz ni voto en las pequeñas o grandes decisiones de la organización.
Las cuotas de afiliación no son bajas, si bien existen convenios con instituciones privadas o estatales que rebajan la mensualidad, no cabe duda que es producto de una ecuación donde la mutualista no pierde dinero y sí aumenta afiliados.
Los medicamentos retirados de las farmacias del Casmu con un ticket, que en el momento supera los $100.00 por unidad, sorprende que en muchos casos sea superior al costo de ellos en las farmacias comunes con venta a todo público.
Hay que sacar orden para atenderse con un médico a consultorio, también para atenderse con médico a domicilio, para atenderse con un especialista, para realizarse un análisis, para atenderse en las policlínicas de urgencia y así en todas las acciones que se pretendan de la institución.
Sin embargo, en forma unilateral, desde mediados de los años ochenta, con un criterio inevitablemente considerado como segregacionista, los enfermos mentales sólo
pueden obtener una internación decorosa en un sanatorio particular 30 (treinta) días por año luego de los cuales se les traslada al Hospital Vilardebó. Nadie elige la enfermedad. No obstante cualquier otro padecimiento tiene el derecho de permanecer bajo atención en un sanatorio de la Institución el tiempo que el médico tratante considere necesario y conveniente, con un costo mucho mayor en días y en dinero.
La proliferación de empresas de acompañantes van sustituyendo al tradicional cuidado permanente que la enfermería debía tomar responsabilidad sobre los internados. Ese servicio se paga por separado.
En materia de urgencia –y aquí hago un especial recordatorio de que no estoy juzgando los profesionales de la salud– el crecimiento de afiliados y las consultas más frecuentes producto de la educación que todos estamos recibiendo en materia de medicina preventiva («No deje de concurrir urgentemente al médico») superó todas las posibilidad de una atención adecuada, a pesar del esfuerzo desplegado por los médicos y enfermeros.
En materia de médicos especialistas, la cosa es diferente (para peor) tienen dos (2) horas para concurrir al llamado, tanto sea a domicilio como a policlínica. A esta altura no se le puede reprochar a ningún especialista que demora más de ese tiempo, aún llegando 5 (cinco), 6 (seis) o más, ya que generalmente uno para todo el sistema no da abasto para una atención adecuada a cada paciente.
En materia psiquiátrica ocurre lo mismo, aunque con los consiguientes perjuicios para el paciente y las personas que lo rodean. En la revista 3 referían en un artículo el aumento de las consultas psiquiátricas cuyos número no los quiero reproducir aquí porque algún lector desprevenido creería que estoy exagerando. Existen organismos del Estado que pueden suministrar las cifras.
Sin embargo, el Centro de Asistencia del Sindicato Médico del Uruguay mantiene como hace decenas de años 1 (uno) solo psiquiatra de urgencia para las puertas de los policlínicos y los domicilios.
La cosa va de mal en peor. Se anunció un nuevo servicio de emergencias que depende del Casmu (pero se paga aparte) «1727 Emergencias», lo que nos hace pensar que el actual servicio de urgencia se convertirá en un llamado de médico a domicilio.
Por encima de todo es una lástima que una institución con un valioso capital humano y profesional, fue durante mucho tiempo orgullo de la práctica médica, comience una tendencia hacia lo puramente comercial y pierda de vista lo más valioso que podemos alcanzar en el siglo XXI: un aumento de solidaridad y fraternidad entre los seres humanos.
En lo personal estoy dispuesto a colaborar con esa objetivo, mi actitud ante la vida siempre será positiva.
Gracias.
Ricardo Durán Berenguer
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