Los oftalmólogos continúan desconociendo la resolución
El 30 de diciembre de 1998, el MSP aprobó la disposición que permitiría a los afiliados mutuales acceder a la implantación de las lentillas, sin más desembolso que los corrientes de la consulta médica. Pero, inmediatamente los oftalmólogos reaccionaron aduciendo que dicha técnica no estaba incluida entre sus obligaciones como dependientes del mutualismo. En ese marco la Sociedad Uruguaya de Oftalmología (SUO) señaló que «las Instituciones de Asistencia Médica Colectiva (IAMC) ‘no adquieren’ o no ‘contratan’ sin límites al médico, sino que lo hacen de acuerdo con ciertas condiciones: por un horario, con una determinada remuneración y por una prestación de actos quirúrgicos claramente especificada».
Los convenios colectivos que regulan la actividad de los médicos en las IAMC son de 1965, por tanto sostuvieron fuentes mutuales, difícil que incluyeran en el detalle de los actos previstos la colocación de los lentes intraoculares, como tampoco la hacían con muchos procedimientos que hoy son moneda corriente en la atención sanitaria.
De todas formas, el planteo de los oculistas obligó: primero a categorizar dichas intervenciones; segundo, a un pronunciamiento del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS). Si bien el primer paso estaba previsto, pues la inclusión dentro de las prestaciones mutuales obligaba a categorizarla en los tres grupos de operaciones (corriente, compleja y alta), la misma no fue menos polémica.
La Sociedad de Oftalmología entendió que era un procedimiento sumamante complejo y no previsto en las categorías establecidas. De la misma opinión fue la catedrática de Oftalmología de la Facultad de Medicina (integrante además de la SUO), Delia Rodríguez, quien entendió que la colocación de las lentillas es una técnica «altamente sofisticada».
Sin embargo, los técnicos del MSP entendieron que debía incluirse dentro de la cirugías «altas», en el mismo rango que las intervenciones cardíacas más complejas y con peligro de vida.
La clasificación implica un arancel de U$S 329, lejos de los 1.500 que perciben actualmente los oftalmólogos en sus clínicas privadas.
Discusiones sempiternas
El segundo aspecto en cuestión –orientado desde la SUO como una discusión deontológica, sobre qué contrata la mutualista cuando realiza un contrato de trabajo con el médico– derivó en un planteo tendiente, según las autoridades mutuales, a transformar las IAMC en una «agencia» proveedora de clientes a los oculistas.
La agremiación de oftalmólogos sostuvo que: «para actuar en consecuencia nos parece importante aclarar a todos nuestros pacientes que la resolución del MSP les reconoce un derecho por el cual la mutualista debe asumir obligaciones y costos frente al asegurado. Pero en nada ha cambiado nuestra situación y por la implantación de lentes intraoculares él deberá abonar nuestros honorarios, siendo ahora su derecho que la mutualista se los reintegre en forma íntegra».
Más adelante enfatiza: «bajo esta perspectiva, reiteramos que constituye un importante derecho del afiliado que la mutualista le reintegre el 100% de los gastos, incluidos los honorarios médicos que devengue la implantación de lentillas. Para eso ha pagado durante una vida su cuota mutual».
Por esta doctrina, toda incorporación de conocimientos o manipulación de nuevas técnicas, modificaría el contrato original. Para un jerarca del MSP, esa concepción sería como reconsiderar todos los contratos, una vez que las computadoras sustituyeron las máquinas de escribir en las oficinas.
Por otro lado, los oftalmólogos afirman que «es muy claro que las obligaciones de la Mutualista son obligaciones de las instituciones y no obligaciones de los médicos. Si aquellas, al celebrar el contrato de seguro, asumen contractual o legalmente la obligación de prestar una determinada asistencia a sus socios asegurados, para cumplirlo deberán acordar con los médicos especialistas, con relación a cada prestación y/o cada técnica que hayan de asumir, las condiciones a través de las cuales éstos actuarán respecto de sus asociados».
Incluso agregan: «no imaginamos ni por un momento que alguna institución o autoridad realmente considere que esta obligación que ha sido impuesta a las mutualistas, vaya a ser trasladada como obligación a los médicos, tal como ocurría en el pasado, cuando erróneamente se pretendían desvirtuar las relaciones contractuales existentes entre las mutualistas y sus asociados, haciendo recaer en el cuerpo médico la carga de prestaciones y servicios a los que las primeras estaban obligadas frente a sus asegurados».
Finalmente los oftalmólogos advierten: «pero lo que debe quedar bien claro es que no será a costa de nuestras retribuciones que ese derecho habrá de plasmarse».
Ante esto distintas autoridades mutuales dijeron a LA REPUBLICA, que la actitud de los oftalmólogos constituía un elemento de presión, ante la pérdida de un jugoso negocio.
Incluso, la Federación Médica del Interior (FEMI) envió una carta a sus oculistas donde sostenía que: «es inaceptable la forma de remuneración propuesta, así como la pretendida interposición del paciente exigida por parte de los oftalmólogos». También que la remuneración debía ajustarse estrictamente al laudo y agregaba: «ha llegado el momento en que, frente a posiciones corporativas confrontadas con las históricas posiciones gremiales de FEMI, se opte por aquellas que han demostrado ser las más adecuadas a los intereses generales de los médicos del interior.»
En la misma dirección, altas fuentes del MSP, sostuvieron que la pretensión de la SUO, es transformar a las mutualistas en intermediarios de sus negocios particulares. «Son los mismos médicos que desde las IAMC en que trabajan, indican las lentillas y derivan los pacientes hacia sus clínicas particulares. Ahora pretenden un pago asegurado, haciendo que las mutualistas intermedien en busca de clientes para sus consultorios», aseguraron.
Con anterioridad, el MTSS concluía que los oftalmólogos están obligados, por su relación de dependencia, a realizar dichas intervenciones en el ámbito mutual, y por las remuneraciones establecidas en los laudos (U$S 329).
La larga espera
Cuando transcurrían seis meses de aprobada la norma por el MSP y todos los pronunciamientos oficiales coincidían en que no habían dos lecturas del tema –los oftalmólogos debían colocar las lentillas en el mutualismo– la SUO se declaró en preconflicto y paralizó las intervenciones oftalmológicas coordinadas (no urgentes), manteniendo la atención en policlínica.
Simultáneamente interpuso dos recursos administrativos de nulidad (uno de la Sociedad y otro de un grupo de oculistas) ante el MSP.
En tanto, la Asociación de Usuarios de los Servicios de Salud (Aduss) denunciaba por el mismo período que a sus oficinas llegaban cientos de reclamos mensuales por incumplimiento de la normativa, lo que hacía un total de 8.000 pacientes, en el primer semestre del año, que estaban al borde de la ceguera a consecuencia de no poseer los U$S 1.500 que cobran los profesionales en sus consultorios.
Al presente, existe un compromiso verbal del ministro de Salud Pública, Raúl Bustos, ante las cámaras empresariales del mutualismo, de dejar finiquitado el tema, antes de su retiro el 1º de marzo. Pero fuentes mutuales se mostraron escépticas sobre al anuncio ministerial.
Lo concreto es la avalancha de reclamos de los socios mutuales, que las direcciones técnicas de las IAMC derivan hacia la oficina de Asuss en el MSP. Por otro lado, una denuncia legal contra una mutualista por parte de un paciente que argumentó incumplimiento de la disposiciÃ
³n municipal, no se ha sustanciado.
Las posiciones entre autoridades de las IAMC y oftalmólogos permanecen inmodificables, incluso estos últimos sostienen que nunca se los invitó a negociar.
Sin embargo, varias cooperativas del interior arreglaron con sus técnicos, sobre la base del laudo vigente. En Montevideo ocurrió algo similar en algunas mutualistas, pero esto, aseguraron las fuentes consultadas, obedece más al desflecamiento de la cohesión original de los oftalmólogos, que a una aplicación coercitiva de la norma por parte de la autoridad sanitaria o a una postura colectiva y de avenimiento de los oculistas. «De todas maneras, los arreglos han sido parciales y en circunstancias especiales», concluyeron.
Lo cierto es que algunas medidas, como la exigencia del MSP de que las IAMC elevaran a la cartera los nombres de los oftalmólogos que no aceptaban colocar lentillas, nunca fueron cumplidas.
Mientras tanto los pacientes esperan.
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