Uruguay invierte apenas dos tercios del promedio de la región

Educación en retroceso

El segundo documento de trabajo de la Universidad de la República, «Algunos tópicos sobre la educación en Uruguay», publicado recientemente por la alta casa de estudios, comienza resaltando los señalamientos del Banco Mundial y la Unesco sobre la educación como un factor clave para contribuir a cerrar la brecha que separa a los países subdesarrollados de los desarrollados. En nuestro país, indica el informe, la principal fuente de crecimiento de la economía uruguaya se debió a la calidad de la mano de obra que participó en ella. «Esto pone de manifiesto la importancia que tiene para un país pequeño y relativamente abierto al mercado internacional como Uruguay, explotar su intensidad relativa en recursos humanos calificados».

El análisis del rectorado refiere al consenso existente sobre la necesidad de intervención pública «en la provisión, regulación y financiación de la educación», debido a su rol en el estímulo al crecimiento económico y una mayor equidad en la distribución económica.

La realidad nacional marca que la mayor parte de la inversión en educación responde al sector público, «aproximadamente un 60% del gasto en educación en 1994 era realizado por el sector público. En el nivel universitario, la participación pública se estima en un 75% del total de recursos».

Gasto educativo

El trabajo continúa con el análisis del gasto público en educación. Indica que «durante las últimas tres décadas, Uruguay ha destinado la misma proporción de recursos públicos del Producto Nacional Bruto (PNB) a la educación» y que ha perdido terreno en esta materia: «de estar levemente por encima del promedio regional, cuarenta años después el gasto público en educación como porcentaje del PNB de Uruguay representa las dos terceras partes del que la región realiza». Según se sostiene las cifras indican que las políticas públicas se alejan de las prácticas regionales.

En los últimos diez años, Uruguay no ha acompañado la tendencia predominante a nivel internacional, que muestra que la inversión pública en educación crece a medida que aumenta el PNB per cápita. Si bien el Uruguay ocupa un lugar destacado en la región en cuanto a la proporción de recursos públicos que destina al gasto social, esto se debe a la alta participación de los gastos asociados a la seguridad social que crecieron entre 1990 y 1998, pero de acuerdo a la estructura etaria del Uruguay, la inversión pública que realiza en educación está por debajo de la media internacional. Los únicos países que exhiben una relación entre estos indicadores menos favorable que Uruguay son El Salvador, Guatemala y República Dominicana. En cuanto a la enseñanza superior, también se destinan recursos bajos en términos comparados.

Los recursos públicos que invirtió Uruguay en el rubro educativo en las tres últimas décadas, «es menor al que aplican el promedio de las naciones industrializadas y los países latinoamericanos».

El informe sentencia que «la permanencia de una situación como la descrita para el conjunto de la educación, en particular para la enseñanza superior, terminará por deteriorar el sistema de una forma tal que el país perderá definitivamente una de las más importantes ventajas comparativas en la región: el capital humano».

Acceso a la Universidad

El análisis atiende luego a la composición de la matrícula universitaria, condicionada por el perfil de ingresos de los hogares de los estudiantes que terminan secundaria. En este sentido las personas que pueden comenzar la Universidad pertenecen a familias con mayores ingresos y sólo un 4,4% de cada 10 jóvenes que provienen del quintil más pobre y 7,2% del segundo quintil más pobre de la población egresan de la enseñanza media.

Se explica que «la probabilidad de encontrar un joven en edad de asistir a la educación terciaria que pertenezca a los estratos de ingreso más pobres es relativamente menor que la de aquellos que tienen menos de 18 años de edad. En consecuencia, los candidatos a ingresar a la educación superior son, en promedio, menos pobres que el resto de los jóvenes».

Esta realidad se agrava si se tiene en cuenta que los estudiantes que provienen de los hogares de más bajos ingresos pueden obtener, por solo contar con algún estudio universitario, un ingreso diferencial que haga que su hogar se desplace en el nivel de ingresos hacia el quintil superior.

El informe resalta la importancia del gasto público en educación debido a la incidencia que tienen la composición socioeconómica de quienes pueden ingresar a la Universidad y la existencia de una baja representación de los hogares con menos ingresos a la enseñanza universitaria. Por último indican que se debe tener en cuenta que el ingreso de los estudiantes universitarios altera la inserción del hogar en el estrato de ingreso. Concluyen así que «en lo que hace a la equidad del sistema universitario de Uruguay un aspecto fundamental sigue siendo que los alumnos de origen socioeconómico más modesto terminen los estudios secundarios».

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