Recortes de gastos afectan la alimentación de los pobres
Los recortes de gastos que viene intrumentando el gobierno y la «muerte» de Subsistencias conspiraron contra el servicio de entrega de canasta implementado por el INDA, que atiende a más de 200 mil personas en todo el país.
A esta problemática debe agregarse el cambio de autoridades que deberán adaptarse a la compleja realidad del Instituto Nacional de Alimentación.
En los últimos meses, la población «vulnerable» del departamento canario no pudo contar con los comestibles suministrados a través de la canasta. La mercadería que debía entregar el INDA a la Intendencia de Canelones no llegó en fecha.
‘El retraso fue tal que los usuarios se perdieron la canasta correspondiente al mes de abril.
Recién algunos días después del acto eleccionario municipal, las juntas locales canarias entregaron los comestibles. Desde ese momento y por todo el mes de junio, la canasta no llegó a destino.
Se presume que nuevamente y con demora, en los primeros días de julio se les hará entrega de la canasta a las embarazadas, niños y pensionistas de los alimentos no perecederos.
No sólo los miles de usuarios del INDA en Canelones se ven afectados por la falta de comestibles.
En la capital también se percibe la falta de recursos económicos del Instituto, que por esta causa se ve impedido de suministrar leche en polvo en la canasta destinada a lactantes y niños. Este valioso producto que tiene un alto costo en los supermercados, representa la elaboración de 10 litros de leche por bolsa.
Según explicaron a LA REPUBLICA funcionarios del Instituto, en algunos centros de Montevideo ya no hay leche en polvo y estiman que pasarán varios días sin que puedan adquirir esta mercadería.
Los encargados de estos centros barriales a falta del comestible para hacer la distribución, se verán obligados a dar un bono que al mes siguiente podrá canjearse por el producto faltante.
«Este método lo hemos aplicado cuando falta harina o leche en polvo y al usuario que no tiene la canasta completa se le recompensará en la próxima entrega», indicó el funcionario consultado.
Sin embargo, en algunas localidades de Canelones ocurre con frecuencia la falta de arroz en la canasta, pero las embarazadas y niños no tienen la misma suerte: «si esta vez no vino, mala suerte».
En los últimos años, el INDA viene soportando los recortes económicos del Estado, tanto bajo el gobierno de Julio María Sanguinetti como en el de Jorge Batlle.
En reiteradas oportunidades, el anterior director, Raúl Olague, reclamó mayores recursos para el Instituto, a fin de poder cumplir con su cometido, ya que en varias ocasiones se estuvo a punto de cancelar la entrega por la falta de rubros y corrió el riesgo el programa de alimentación en los comedores que atiende en todo el país.
El ex director Olague finalmente recibió por parte del Ministerio de Economía y Finanzas un refuerzo de rubros que cubrió los gastos durante algunos meses.
Para colmo de males, una de sus «socias», que era Subsistencias, fue clausurada a raíz de la escasa venta de sus productos y por la no reposición de los mismos.
El INDA solía adquirir la mercadería de la fundida institución estatal y actualmente entró en la «complejidad» de negociar con otras firmas de carácter privado.
Mal nutridos
Cerca de un 10% de las familias que retiran la canasta en el país tiene problemas de insuficiencia alimentaria, reflejada en el bajo peso de los niños.
Si a través de una certificación médica se constata el «riesgo», el INDA otorga al núcleo familiar un complemento alimentario consistente en un kilo de arroz, uno de azúcar y uno de harina.
Más de 200 mil personas (casi un 7% de la población) concurren mensualmente a los locales del Instituto, para retirar la canasta.
Anualmente se distribuyen en todo el país dos millones de kilos en comestibles, cuyos destinatarios son las embarazadas, niños de hasta seis años y los pensionistas. Mediante un convenio con el Ministerio de Salud Pública se le pide al usuario el carné pediátrico y de asistencias, al tiempo de exigirle los controles médicos a fin de prevenir la mortalidad infantil y evitar el bajo peso del niño al nacer. Cabe resaltar que el Instituto Nacional de Alimentación tiene varios centros de distribución en Montevideo, algunos de los cuales son fijos y otros móviles.
Mientras que en el Interior, mediante acuerdo con las Intendencias, distribuye los comestibles en ciudades y en zonas rurales.
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