Gardel es el único ídolo que goza de unánime reconocimiento

Los mitos uruguayos

¿Quiénes son los ídolos de los uruguayos? ¿Los tenemos? ¿Qué nos diferencia de los faranduleros porteños? ¿Por qué hay necesidad de crear mitos?

El montaje mediatizado de la muerte del joven cantante de la bailanta argentina, motivó expresiones de rechazo por la despiadada explotación comercial de los medios.

Se considera que nuestros vecinos argentinos y particularmente los porteños, suelen ser propensos a la veneración casi mística y la edificación de mitos.

Pero «¿por casa cómo andamos?» Según el antropólogo Daniel Vidart consultado por LA REPUBLICA, cada pueblo considera que es el mejor, y en la presunta «elevada» intelectualidad no se puede suponer que la farándula es sinónimo de «guaranguería» ni que su valoración sea una actitud negativa.

Aseguró que todos los pueblos necesitan crearse ídolos y mitos, tanto para preservar la identidad como la tradición. «En Uruguay, existe el mito de la garra charrúa que data de la conquista de Amsterdam en 1924. Pero no es verdad que esa garra permanezca actualmente, porque de aquellos indígenas no quedan mayormente rastros en nuestra población», explicó el antropólogo.

Según el investigador, los uruguayos tienen en común la idolatría por Carlos Gardel, que a su entender, no se convirtió en un mito, «ya que en el sentimiento popular está reconocida una verdad auténtica: sus grandes condiciones artísticas. Mito sería decir que Gardel era maricón, porque no era verdad».

El caso concreto del fallecido Rodrigo Bueno, generó una movilización y protesta popular, a raíz de una muerte considerada injusta. «Quedará en la memoria colectiva como un grato recuerdo, pero de ninguna manera se puede decir que será un mito, ya que éste se basa en una mentira en hechos irreales. No obstante, habrá que esperar el tiempo para que se le adjudique algo que no concuerda con la realidad», explicó el antropólogo.

Carisma e idolatría

Por su parte, la socióloga Verónica Filardo percibió que a diferencia de la sociedad argentina, la uruguaya tiene una mayor exigencia para legitimar a sus ídolos. En su opinión, la actitud de los uruguayos está basada en el interés por preservar la intimidad de la vida privada de los demás, acotando que en nuestro país no existe un medio de comunicación que se dedique a cubrir la farándula uruguaya.

La especialista argumentó que el uruguayo no es mayormente consumidor de los productos nacionales, sino de lo extranjero y especialmente los provenientes de Argentina.

Indicó que sí existen en nuestro país figuras con capacidad de arrastre, citando como ejemplo lo sucedido en oportunidad de las muertes del líder nacionalista Wilson Ferreira Aldunate y del automovilista Gonzalo Rodríguez, que provocaron una masiva movilización humana.

Verónica Filardo estimó que la idolatría del uruguayo se manifiesta en determinadas circunstancias, advirtiendo que no es lo mismo ser un ídolo que una figura con capacidad carismática. «Un ídolo para los uruguayos, tiene que ser una persona con la capacidad de transformación y que forme parte de la identidad nacional», señaló Filardo.

Gardel y la pelota

En Uruguay, miles de uruguayos tienen un «ídolo» en común, un todocreador, capaz de crear al hombre y el universo. La religión es una forma de practicar la idolatría a Dios, que despierta en los creyentes una renuncia total y una entrega de por vida.

Monseñor Pablo Galimberti, obispo de San José, advirtió que en general la idolatría tiene una significación negativa y en el caso de los católicos, sólo se puede idolatrar a Dios.

Explicó que generalmente en la sociedad se le atribuye al ídolo una condición divina, catalogándosele como una persona sobresaliente. «Por eso es que dicen: sos un ídolo, sos Gardel», manifestó el prelado. Dijo que las personas acumulan simpatías y adhesiones fuertes ante determinadas realidades, pero desde el punto de vista religioso, sólo puede adorarse a Dios y venerar a los santos.

Reflexionó que los uruguayos están invirtiendo un mayor caudal de energía en el fútbol, alcanzando en algunas oportunidades al grado del fanatismo.

Puso como ejemplo la amenaza que recibió la madre del árbitro Gustavo Méndez. Según Galimberti, el grado de idolatría depende de la cantidad de energía invertida y en Uruguay «hay gente que tiene una fuerte atracción por el fútbol, el dinero, el sexo, la bebida, la política y la religión».

Ejemplificó, citando a San Pablo, quien dijo que «hay gente donde su dios es el vientre», en relación a las personas que dedican energías en comer.

Los cantos inmortales

Jorge Esmoris, director de la Antimurga BCG, actor de teatro y conductor radial, marcó diferencia entre la sociedad argentina y la uruguaya. «Allá a las personas se las idolatra, aquí se las quiere», aclaró el autor de la controvertida obra «Orientales, la Patria o la Cumbia».

El artista consideró que en Uruguay tenemos pocos ídolos, pero los que hay son con mayúsculas: Alfredo Zitarrosa, Eduardo Mateo, Ruben Rada, Jaime Roos, Gustavo Trelles. Cuestionó el fanatismo que los «porteños» tienen para determinadas figuras, poniendo como ejemplo lo sucedido con el desaparecido cantante Rodrigo.

«Prefiero la idiosincrasia del uruguayo, que elige a sus ídolos por lo trascendente de sus obras y no como en el caso de Maradona, que logró la popularidad no sólo jugando en las canchas sino por lo hecho fuera de las mismas», sentenció Esmoris.

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