Ecología del paisaje
El libro «Ecología del Paisaje en Uruguay», presentado ayer en el Ministerio de Vivienda Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (Mvotma), se realizó como contribución a la implementación nacional del Convenio sobre la Diversidad Biológica (que establece la protección de especies animales y vegetales).
El mismo fue firmado por 150 países durante la Conferencia de las Naciones Unidas Sobre Ambiente y Desarrollo de Rio de Janeiro en 1992 y ratificado por Uruguay un año más tarde constituyendo desde entonces en ley nacional (Ley16.048).
El extenso trabajo cuyos autores son Gerardo Evia, técnico de la Dirección Nacional de Medio Ambiente y el ambientalista Eduardo Gudynas, es parte de un proyecto del Mvotma, la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, y la Agencia Española de Cooperación Internacional. El trabajo brinda una caracterización de los ambientes uruguayos, para su mayor conocimiento, así como para promover su protección, y como apoyo en las futuras gestiones que se encaren en nuestro territorio.
Por este motivo la publicación presenta una descripción y análisis de los paisajes del Uruguay desde una perspectiva ecológica.
Paisajes y hábitats en peligro
Para la realización del estudio el equipo visitó 140 lugares de 18 departamentos de nuestro territorio haciendo un análisis de los ambientes a través de un trabajo de campo.
En el estudio se señala que más del 80% del territorio nacional constituye paisajes modelados por la intervención humana.
A nivel nacional el tipo de ambiente predominante por la superficie que ocupa es la pradera.
Las zonas de menor modificación se distribuye esencialmente en el centro, norte y parte este del país, cubriendo casi la totalidad del departamento de Rivera, Tacuarembó y Durazno, así como gran parte de los departamentos de Artigas, Cerro Largo, Treinta y Tres, Lavalleja, Rocha, Maldonado y Flores. La zona de mayor modificación conforma una faja de ancho variable sobre el litoral del río Uruguay (Salto, Artigas, Paysandú, Río Negro y Soriano), y se continúa en el sur de los departamentos de Colonia, San José, Canelones y Montevideo. En total se reconocieron 9 regiones: las serranías, las planicies fluviales, las planicies del Este, las quebradas, el litoral Suroeste, las lagunas litorales, las praderas del Este, las praderas del Noreste, las del centro sur, del Noroeste, las praderas con cerros chatos y finalmente las costas.
Cada una de estas áreas es analizada en profundidad tanto en su vegetación, fauna así como en lo que se refiere a la actividad humana en el lugar.
El libro también cuenta con un cápitulo dedicado especialmente a la conservación de los paisajes, caracterizando las áreas protegidas, los habitats claves y aquellos que se encuentran en una situación crítica como el Bosque de los arenales costeros, los palmares, (tanto los del Sur, como los del Norte, incluyendo las plamas de yatay, butiá y enana) y los bañados costeros salinos. Según el estuido estos ambientes poseen reducida superficie, con alto grado de fragmentación y engloban especies con distinto grado de amenaza.
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