Cada vez menos trabajo
Para este organismo técnico, «la respuesta del gobierno ante el aumento del desempleo fue la ausencia de políticas» destinadas a la reactivación del mercado laboral. Informa, además, que «1999 constituyó un año en el cual el mercado de trabajo presentó claros signos de deterioro».
En el capítulo IV del documento elaborado por el centro de estudios dependiente de la central obrera se señala que nuestro país recibió importantes influencias del mundo y fundamentalmente de la región durante 1999. Esta situación se tradujo en diversos impactos para los sectores productivos y afectó el nivel de empleo.
La fuerte devaluación brasileña, en los primeros meses del año pasado, dejó al descubierto los riesgos de tener una comprometida situación de competitividad con el resto del mundo y una alta dependencia comercial con la región. Además, se señala que la política económica llevada adelante por los últimos gobiernos priorizó la baja de la inflación, en detrimento del fomento de las exportaciones y la producción.
Se agrega que la complicada situación externa generó una importante caída en la actividad económica en 1999. Ello fue amortiguado en parte por la política expansiva del sector público. El PBI disminuyó 3,4%, configurando la mayor recesión desde la crisis de 1983.
Este impacto afectó a los distintos sectores productivos: salvo la construcción y el sector de transporte y comunicaciones, todos disminuyeron su nivel de actividad en 1999, con una situación más perceptible en el agro y la industria. Según el estudio, los efectos de la recesión sobre el mercado de trabajo se hicieron sentir en diferente medida en Montevideo y en las ciudades del interior del país. La tasa de empleo cayó en ambos casos, pero en mayor magnitud en el interior, situándose en 51,1%, mientras que en la capital fue de 54,1%.
Esto significó la pérdida de 24.500 puestos de trabajo (20.300 en Montevideo y 4.200 en el interior). En la capital, la tasa de desocupación aumentó de 10,2% en 1998 a 11,8% en 1999, mientras que en las ciudades del interior pasó de 9,9% en 1998 a 10,7% en 1999, lo que significa 11.800 desocupados más en Montevideo y 3.200 en el interior del país. Tras esta fuerte caída, el año 1999 cerró con 154 mil desempleados.
Perspectivas para el 2000
Con respecto a las perspectivas, el informe técnico del Cuesta Duarte señala que como producto de la recesión y de la carencia de políticas activas de empleo que compensarán sus efectos, 1999 fue un año en el cual el marcado de trabajo presentó claros signos de deterioro: la desocupación registró un importante aumento y disminuyó significativamente la proporción de desempleados que exigen alguna condición básica para aceptar un puesto de trabajo.
De esta manera, la leve mejoría registrada en 1998 en los indicadores básicos se revirtió, alcanzando la desocupación niveles similares a los de 1996, año en el que el desempleo alcanzó su máximo nivel desde la restauración democrática. Se agrega que la respuesta del gobierno ante el aumento de este indicador negativo fue la ausencia de políticas. Incluso, la Junta Nacional de Empleo (Junae) –único organismo que desarrolla políticas activas hacia los desempleados y que se financia con el aporte de los asalariados– vio comprometido el alcance de su accionar ante problemas de financiamiento y la negativa del gobierno de apuntalar su funcionamiento desde esta perspectiva.
Finalmente, el organismo de la central sindical sostiene que, en este contexto, el incremento del desempleo no es sólo preocupante en tanto problema coyuntural asociado a la devaluación brasileña y la profunda recesión que trajo aparejada en nuestro país al desnudar su endeble capacidad competitiva. Ante la ausencia de planteos claros desde el gobierno para enfrentar la desocupación creciente, el informe elaborado por el PIT-CNT pregunta: «¿Cuánto tiempo transcurrirá antes de que los guarismos de desempleo muestren una mejora significativa?».
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