Cuando Lacalle cerró El Espinillar, comenzó a morir Villa Constitución

Desocupación, desnutrición y familias sin luz ni agua

Un movimiento intersectorial de Villa Constitución procura encontrar soluciones a la angustiante situación en la que viven numerosos habitantes del poblado. El cierre de El Espinillar, durante el período de gobierno encabezado por Luis Alberto Lacalle, fue un duro revés al mercado laboral, sin que las prometidas reconversiones alcanzaran la ocupación esperada.

La crisis del poblado, un hermoso paraje enclavado sobre las costas del lago de Salto Grande, se percibe, por ejemplo, en la imposibilidad de hacer frente a las facturas mensuales de los servicios de UTE y OSE, la emigración de las personas jóvenes en condiciones de trabajar, niños indigentes y la falta de puestos de trabajo.

La Mesa Intersectorial convocó a los vecinos a participar de asambleas, donde se aporten ideas y soluciones para enfrentar la difícil coyuntura.

Luis Núñez, presidente de la Mesa Intersectorial de Constitución, aseguró que el movimiento es totalmente apolítico y enfatizó que sus esfuerzos están dirigidos a atenuar, al menos en parte, los graves problemas que hoy deben enfrentar los vecinos de esa localidad.

El grupo está conformada por un presidente, un secretario, un tesorero, y tres vocales, cuyas actividades económicas son el comercio, horticultura y simples vecinos. Funciona una oficina, en donde una secretaria atiende las inquietudes de la gente.

Aunque es sabido que Villa Constitución no es ajena a la difícil coyuntura nacional, Núñez señala: «Nosotros la vemos más acentuada porque no tenemos fuentes de trabajo. Esa es nuestra preocupación y la Mesa Intersectorial tomó la rienda para movilizar al pueblo, buscando, de alguna manera, revertir esta situación. En principio, esta entidad estaba al servicio de los productores, pero hoy abrió su espectro para atender a comerciantes y vecinos en general.

«Nuestro movimiento es apolítico. Simplemente queremos ver si podemos solucionar esta situación o, al menos, paliarla. Hasta el momento, no hubo ningún contacto a nivel político y pensamos convocar a una asamblea a la que invitaremos a asistir a integrantes de la Junta Departamental y autoridades municipales», destacó el vocero.

Luis Núñez agrego: «La franja de personas en edad activa que podríamos fijar en un promedio que ronda los 25 y 28 años de edad, ha emigrado casi en su totalidad al no tener trabajo. Además, la situación se agrava cuando con ellos se van familias enteras. En momento en que funcionaba el El Espinillar, los habitantes de Villa Constitución alcanzaban a 6.000. Hoy, si bien no tengo la cifra exacta, debe de andar en las 2.500 personas. Hay que tener en cuenta que la mayor parte de esta gente está jubilada o en trámite de hacerlo y no queremos que la situación se agudice aún más».

La preocupación se impone porque hay quien ya ni puede pagar «ni la luz ni el agua», explicaron a LA REPUBLICA otras fuentes consultadas.

Núñez, quien es comerciante de la zona, ratificó la versión de que UTE y OSE están cortando los suministros. «Eso es lamentable, si no se paga el consumo de agua y luz es porque no hay dinero ni trabajo. Nosotros estimamos, por los datos extraoficiales que manejamos, que hay un 40% de cortes en el suministro de energía eléctrica de un total de 1.200 abonados. En este mes está previsto que se realicen 20 cortes más y 25 el mes que viene».

La instalación de un comedor popular sería de gran urgencia para la Villa: «Cuando estaba El Espinillar nosotros teníamos el orgullo de decir que en Constitución no andaban los gurises descalzos ni tampoco pidiendo.

Si bien nosotros fuimos siempre contrarios a los comedores populares, porque entendíamos que en ese momento no eran necesarios, al existir fuentes de trabajo, y porque eso podía generar algunos vicios. Hoy en día creemos que hasta sería necesario instalar un comedor popular, porque hay niños que se están desnutriendo», dijo Luis Núñez a nuestro diario.

El cierre de El Espinillar derivó en un desastre laboral. Por ello, se manejan diversas soluciones. Los vecinos saben que en la zona existen establecimientos que ocupan numerosa mano de obra y por eso su aspiración es que esos lugares se ocupen con personas oriundas de esa localidad.

El presidente de la Mesa Intersectorial de Constitución, Luis Núñez, informó en un reportaje concedido al diario Cambio, que quienes aún desarrollan tareas laborales lo hacen en establecimientos de la zona y en la horticultura. «En principio tenemos algunas inquietudes y lo primero que nos afecta es la falta de fuentes de trabajo».

«Creemos que tenemos posibilidades de ocupar mano de obra en una empresa en la que trabaja mucha gente, pero pocos de ellos son de Constitución. También se pueden manejar otras alternativas que se pueden concretar. Ahora, si la gente no se moviliza, tampoco vamos a ser escuchados y, a medida que más gente se sume, más fuerza tendrán nuestras solicitudes. Cada vez los vecinos están respondiendo en mayor número. En la primera asamblea había 30, en la segunda 40 y en la última más de 80. También hay otras cosas que nos preocupan, como son las promesas de las regalías de Salto Grande. Como todos saben, Constitución y Belén fueron los pueblos más afectados por la represa y no recibieron nada. Considero que no nos han dado nada, comparado con lo que genera Salto Grande».

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