Mañana se realizará la procesión de Corpus Christi
Mañana, a las 10 horas, la comunidad católica del país realizará la tradicional procesión de Corpus Christi donde se manifiesta la creencia que Jesús –tras su muerte– dejó su cuerpo y sangre para «alimentar» a los creyentes.
El domingo en horas de la mañana, las parroquias de todas las diócesis del país quedarán vacías y no se celebrarán misas, ya que la comunidad se reunirá en la calle, para participar de una procesión portando una hostia consagrada, que simboliza la carne de Cristo.
En Montevideo, la marcha partirá desde la iglesia del Cordón, recorriendo la avenida 18 de Julio hasta llegar a la Plaza Matriz. En el atrio de la Catedral, monseñor Cotugno dirigirá un mensaje a la comunidad.
El Corpus Christi es un antiguo ritual que nació en Bélgica en la Edad Media, extendiéndose luego a España. A través de los misioneros españoles, la tradición llega a América.
El gobierno militar suspendió la procesión del Corpus de 1973 que había sido convocada por el Papa Pablo VI, argumentando que se «pretendía transformar el acto religioso en una manifestación política para perturbar el orden y tranquilidad pública».
En el quincenario católico, «Montevideo entre Siglos» fue publicada una crónica, en la que se relatan los motivos que llevaron a la prohibición de dicha demostración.
Según indicó este medio de prensa religioso, el ritual en ese año iba a ser celebrado el 28 de octubre a las 17 horas. En primera instancia, el subsecretario del Ministerio del Interior respondió al pedido de la Iglesia y autorizó a la procesión por la ex Avenida Agraciada.
Sin embargo, horas antes del comienzo del acto, el gobierno dictatorial prohibió la procesión y sólo se autorizó una concentración en la plaza Matriz. Pero la aparición de algunos volantes, según adujeron las autoridades de corte «progresista» que animaban a concurrir por «el triunfo de la Nueva Fe y de la idea tercermundista», sirvieron de pretexto para la suspensión.
Esta volanteada fue catalogada por las jerarquías eclesiales como una campaña en contra de monseñor Parteli. Incluso, el propio arzobispo aclaró que los folletos no fueron repartidos por la Iglesia y recordó que los autores de estos «ataques son pasibles de la excomunión prevista en el Derecho Canónico».
El ritual fue reanudado en 1985 y hasta la fecha, miles de católicos marchan detrás de la hostia consagrada.
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