El desempleo, la crisis, la depresión y la falta de expectativas hacen estragos

Una ola de suicidios desgarra el cuerpo social de Colonia

A pesar de tan severo cuadro –con toda su secuela de impactos sociales– el tema parece hacer suyo el título de una recordada película argentina que se rodó aquí hace unos años con la actuación protagónica del hoy desaparecido Marcello Mastroiani: «De eso no se habla».

«Es algo muy delicado, por eso no podemos dar datos», argumentaron las autoridades policiales que fueron consultadas por LA REPUBLICA sobre el particular.

Idéntica respuesta llegó desde fuentes del Ministerio de Salud Pública, con la salvedad de que los informantes reconocieron que «el incremento de suicidios realmente preocupa mucho. Colonia es un departamento que se diferencia del resto del país por la abundante cantidad de casos de autoeliminación».

El caso Tarariras

Tarariras tiene siete mil habitantes y hasta hace pocos años era considerada casi una «comunidad modelo», en lo relativo a su variedad de agroindustrias que constituían un notorio polo de desarrollo dentro del contexto departamental.

Esa realidad se ha ido agrietando a extremos inimaginables, convirtiéndose en escenario propicio para que «desde hace unos ocho años se reiteren los suicidios, en número creciente», según revelaron a LA REPUBLICA algunas jerarquías religiosas, que siguen con suma preocupación la evolución de la situación. «Esta es la ciudad con más alto índice de suicidios, no sólo en el departamento sino en lo nacional», aseguraron las fuentes basando su afirmación en las investigaciones que han practicado. Citan como motivos más comunes «la quiebra económica, a veces derivada de la usura, la soledad y la crisis de valores espirituales».

«Conocemos casos de suicidas mayores de 70 años» –comentaron– «lo cual nos permite señalar que no se puede mencionar esta problemática en forma liviana, pretendiendo limitarla sólo a la franja etaria más joven, como a veces se pretende hacer».

El desempleo

En Colonia del Sacramento la información extraoficial que recogió LA REPUBLICA indica que la falta de horizontes y la acelerada descomposición del tejido social y laboral no son ajenos a casos de autoeliminación recientes.

«Por lo menos dos de los hechos», comentaron los informantes, «tienen directa vinculación con la pérdida del trabajo y la imposibilidad de conseguir otra ocupación para seguir manteniendo el sustento familiar».

Otras situaciones serían atribluibles a desavenencias sentimentales, problemas familiares y aún al efecto contagio, habitualmente derivado de la incidencia de fuertes cuadros depresivos.

En el ambiente médico, el tema es objeto de cada vez mayor atención, a tal punto que algunos profesionales –en Rosario y Colonia del Sacramento por sólo citar dos ejemplos– han elaborado informes detallados que hasta el momento únicamente circulan entre sus colegas o se toman como base para articular «medidas de contención», a través de los centros de tratamiento psiquiátrico que funcionan en los hospitales.

Sin cifras oficiales concretas, comentando casi en voz baja en los corrillos pueblerinos, el suicidio se ha instalado en la sociedad coloniense de estos duros tiempos y sus víctimas engrosan una borrosa lista cuya sola mención «inquieta».

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